4 de ago. de 2012

"Cótilo, eres un lechuguino pisaverde"

Cotile, bellus homo es: dicunt hoc, Cotile, multi.Audio: sed quid sit, dic mihi, bellus homo?"Bellus homo est, flexos qui digerit ordine crines,balsama qui semper, cinnama semper olet;cantica qui Nili, qui Gaditana susurrat, qui mouet in uarios bracchia uolsa modos;  inter femineas tota qui luce cathedrasdesidet atque aliqua semper in aure sonat;qui legit hinc illinc missas scribitque tabellas; pallia uicini qui refugit cubiti; qui scit quam quis amet, qui per conuiuia currit,Hirpini ueteres qui bene nouit auos."  Quid narras? Hoc est, hoc est homo, Cotile, bellus?   Res pertricosa est, Cotile, bellus homo.

[Cótilo, eres un lechuguino pisaverde: esto, Cótilo, lo dicen muchos. Lo oigo decir; pero dime, ¿qué es un lechuguino pisaverde? —“Un lechuguino pisaverde es un hombre que dispone ordenadamente los bucles de su cabellera. Que siempre huele a bálsamos y siempre, a cinamomo; que tararea las canciones del Nilo y las de Cádiz, que mueve sus brazos depilados según los diversos ritmos, que pasa todo el día entre los asientos de las damas y siempre está bisbiseando en algún oído, que lee y contesta  billetes llegados de aquí y de allá, que rehuye el manto del codo del vecino, que sabe cuál es la dama de cada galán, que corre de banquete en banquete, que conoce los tatarabuelos del caballo Hirpino”. —¿Qué me cuentas? ¿Esto es, Cótilo, esto es un lechuguino pisaverde? Cosa muy complicada es, Cótilo, un lechuguino pisaverde.]

Marcial "Epigramas"  III,  63.
Traducido por Dr. José Guillén Cabañero  


Cabeza masculina de estilo oriental
terracota hueca hecha a molde y con retoques a mano
Atura 17,5 cm.  Púnica (VI-V aC)
Punta de la Nao, Cádiz
Museo de Cádiz.


En la Punta de la Nao en Cádiz, cuentan los textos clásicos, que había un templo dedicado a Venus Marina-Astaré.  Los marinos arrojaban, a las aguas cercanas a este, ofrendas esperando la protección de la diosa a la hora de emprender un viaje.  Una de estas ofrendas podría haber sido esta preciosa cabeza de terracota.  




En ella un hombre luce una cabellera rizada, probablemente una peluca, y una barba enfundada que nos recuerda a las egipcias.  Los ojos son almendrados, tan habituales en el arte próximo oriental.  Se ve que los fenicios y posteriormente los cartagineses eran muy coquetos y cuidaban mucho su aspecto físico, por ello los romanos se reían denominándolos "afeminados", sus horas de peluquería realizándose complicados peinados y arreglándose la barba debían ser interminables.

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1 comentarios:

sabéis que google a capado las fotos de los alrededores del mar de cadiz... ? ahí hay chicha eso seguro!!!

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