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22 jun 2025

Las irresponsabilidades en divulgación terminan convertidas en revisiones necesarias. El caso de Borea del MAN.

Las irresponsabilidades en divulgación terminan convertidas en revisiones necesarias. 
El caso de la tessera de Borea del MAN.

Un título muy largo para un tema muy controvertido: el intrusismo en divulgación y el daño que hace desconocer sus responsabilidades.  

La publicación de hoy espero que sea una reflexión para todos aquellos que nos dedicamos al mundo de la investigación, a los que se dedican a divulgarla y al público que recibe la información. Una cadena en la que cualquiera de las partes puede cometer un error, que para cualquier lego puede ser una tontería, pero que desencadena una serie de problemas, como si de piezas de un dominó cayesen una tras otra.

Hace unas semanas una persona acudió a mí preguntándome por un gladiador. Tal personaje era Borea y aparecía en una tessera que hoy se encuentra en el Museo Arqueológico de Madrid. Quería que corroborase que este personaje había nacido en su pueblo (Bedunia, hoy Cebrones del Río, en León). La única prueba para obtener todos los datos a los que se refería era esa pieza. Según parece, el luchador había tenido mucho éxito en los juegos gladiatorios.


Esta es la pieza a la que me refiero:



Fue encontrada entre Niebla y Moguer a orillas de Río Tinto y está fechada en el siglo I d. C. Sus medidas son 17 x 4,30 cm.

Podemos leer en la ficha del MAN (aquí):


"Placa de bronce de forma rectangular con cuatro orificios circulares en las esquinas, en los que se insertan argollas de la misma forma. En el lado menor izquierdo hay una argolla alargada decorada con incisiones y sujeta a la placa mediante un remache, de la cual colgaría la "tessera". El campo epigráfico desarrollado en cuatro líneas, se enmarca con una sencilla línea incisa que recorre toda la pieza."

La transcripción según la ficha del MAN:

CELER.ERBUTI.F(ilius). LIMICUS BOREA. CANTI (filio) BEDONIE (n) SI MVNERIS. TES(s) ERA(m). DEDIT AN(n)O. M (arco). LICINIO. CON (n)S(ule)

La traducción, de nuevo según la misma ficha:

“Celer, hijo de Erbutio, natural de la ciudad de los Limicos, dio esta tessera gladiatoria a Borea, hijo de Cantio, natural de Bedunia, el año del consulado de Marco Licinio.”

Y en la misma ficha se interpreta el texto de la siguiente forma:

“Celer nacido en Ginzio de Limia (Orense), es un organizador de juegos e hizo entrega de esta tessera al gladiador Borea, natural de Baedunia (cerca de La Bañeza, León), posiblemente en el año 64 de nuestra era.”


En 2022 el periódico “el diario” se hizo eco de la noticia (noticia completa aquí) y dio pábulo a una persona sin los conocimientos suficientes que cometió una irresponsabilidad:




El daño ya estaba hecho. Según la noticia, Borea fue un gladiador hispano de Bedunia conocido como uno de los más célebres del siglo I d. C. Destacado por su agilidad como provocador. Recibió una tessera de bronce (única de este material entre las 107 conservadas. Esto ya debería darnos que pensar, ¿verdad?) como símbolo de honor, otorgada por el lanista Celer alrededor del año 64 d. C., lo que evidencia su fama excepcional. La tessera confería a Borea un lugar privilegiado en el anfiteatro de Ilipula (Huelva), reflejando su estatus como gladiador de élite y figura respetada en todo el imperio. Según el periódico además se podía saber qué tipo de gladiador era Borea, un provocador.

La noticia fue publicada por varios medios en diferentes años.


Así “nuestra historia” lo publicó en 2023:




 En 2024 la noticia era publicada por Muy Interesante:





En enero de 2025 aparecía una novela que terminó por rematar la jugada. De ella se hacía eco el Heraldo de León. Obviamente es una novela. El autor puede tomarse todas las licencias que quiera. El problema está cuando defiende que es una historia real y así la entiende el lector. 





Hace ya tiempo que la pieza es parte de los estudios especializados. Grandes especialistas como José María Blázquez y María Paz García-Gelabert en 1988 decían que Celer era el gladiador (no Borea) y que entrega la tessera a Borea, una deidad local. Alberto Ceballos y David Ceballos, en su artículo de 2003, aceptaban el hecho de que Borea era un gladiador.

A partir de estos trabajos solo había que hacer que todo cuadrase (de forma muy chapucera, todo hay que decirlo) y así a Celer se le convertía en un lanista por arte de magia. Borea era un gladiador y que además era de tipología provocador. Todo el mundo se olvidó de que Blázquez ya adelantaba que Borea era una divinidad indígena de la Bética y que Piernavieja defendía que Borea era una deidad asimilada a Marte. No molaba tanto como tener a un gladiador súper famoso al que su lanista le entregaba la tessera con la que tenía asientos privilegiados en las gradas de un supuesto anfiteatro en Ilípula (hoy población de Niebla, en Huelva) edificio que probablemente ni existió.

Veamos qué ocurre si uno se para y lee la inscripción con detenimiento. Se verá que la interpretación es errónea y realizada con una gran cantidad de imaginación. Y es que, si se lee en algún sitio la palabra munusya se piensa que tiene que haber (a la fuerza) gladiadores de por medio.

Comencemos por decir qué es una tessera (tesserae en plural) era una ficha o placa pequeña, generalmente de hueso o cerámica (de bronce solo tenemos esta de la que aquí estamos hablando y, por las características de la misma, no se puede afirmar que se trate de espectáculo). Estos objetos eran utilizados en el mundo romano como entradas a espectáculos (anfiteatro, teatro o circo), bonos de distribución o incluso fichas de lotería o premios.


Ejemplos de tesserae son:




Aunque de las que más ejemplos tenemos son las siguientes:




Desde luego, nada que ver la que protagoniza esta publicación, como podemos ver.

Si ya partimos de que no es una tessera de entrada a juegos, quizá deberíamos hacer una revisión de dicha pieza a ver qué información nos aporta lo que en ella se escribió.

Dice así:

CELER·ERBUTIi·Filius·Limicus
BOREA·CANTIBEDONIEnSI
MUNERIS·TESsERAm·DEDIT
ANnO·Marco·LICINIO·COnSule

Si tenemos en cuenta todos los signos de separación entre las palabras y la distribución de las palabras mismas en las líneas, obtenemos la siguiente traducción (hecha por el filólogo en lengua latina y griega, J. R. Galindo Peñalver):

Celer, límico, hijo de Erbutius,
para Borea cantibedoniense
dio tessera de espectáculo
en el año del cónsul Marcus Licinius.

Si analizamos detenidamente la inscripción, vemos que Celer lo que hizo fue entregar la tessera (de espectáculo) al dios Borea. Todo ello el en año, eso sí, 64 d. C. Se trataría, por lo tanto, de una tessera entregada como exvoto a un dios, mucho más parecida a una tessera de hospitalidad que a las “entradas” para espectáculos.

Y todo esto que os he contado es para que veáis cómo dejar volar la imaginación puede acarrear problemas. De tener un gladiador y un lanista, incluso conocíamos su panoplia del luchador y su procedencia, hemos pasado a tener un dios indígena y a una persona que le entregaba al dios el dato de que había celebrado un espectáculo en el. 64 d. C. Ya está, nada más. Quizás (y esto ya es especular rozando lo novelesco) debido a que fue encontrado entre Moguer y Niebla, puede que hubiese un espectáculo de arena (¿gladiadores? ¿venatores? ¿otro tipo de espectáculo enmarcado en los munera?) en Ilípula (Niebla). Esta localidad no tiene ningún edificios de espectáculos que sepamos. Habilitarían por tanto un espacio para munera. Sabemos que Niebla fue municipio en época de Augusto. Aunque quizás este espectáculo se diese en otro lugar, quizás en Itálica, que se encuentra a unos 150 km. de donde se realizó el hallazgo. 

La verdad es que todo el resultado a mi me da la impresión de ser muy forzado. No tiene ningún sentido que Celes hiciera este tipo de ofrenda a un dios local. A mi esta traducción no me convence nada de nada. 

Pero… ¿Y si hiciéramos otra lectura de la inscripción? Volvamos a mirar la original:

CELER·ERBUTIi·Filius·Limicus
BOREA·CANTIBEDONIEnSI
MUNERIS·TESsERAm·DEDIT
ANnO·Marco·LICINIO·COnSule

Lo que mas nos “molesta” es la palabra muneris, el nominativo de esta es munera. Esta palabra tiene muchas más acepciones que la de “espectáculo romano”.

Munera puede traducirse también como “regalo”, “don” y “ofrenda”.  Si lo traduzco de esa forma obtengo el siguiente resultado:

Celer, límico, hijo de Erbutius,
para Borea cantibedoniense
dio tessera de ofrenda
en el año del cónsul Marcus Licinius.

Con este matiz lo podemos encontrar en Cicerón , por ejemplo, cuando en "contra Verres dice" (2, IV, 66, 12): 

Cum ille se et religione Iovis Capitolini et hominum existimatione impediri diceret, quod multae nationes testes essent illus operis ac muneris, iste homini minari acerrime coepit, 

que su traducción en castellano es: 

"Al responderle aquél que se hallaba atado por el voto a Júpiter Capitonio y por la opinión de la gente, dado que muchos pueblos eran testigos de aquella obra y regalo."

Como vemos, Cicerón utiliza muneris con ese significado de "regalo" (podría ser ofrenda) en contexto religioso y coincide en que se trata de un genitivo singular, como en de la tessera del MAN.

Además, tipos de tesserae había más y que nada tenían que ver con el mundo del espectáculo. Había tesserae frumentariae cuyo uso era para distribución de trigo u otros víveres a ciudadanos romanos; tesserae hospitales, símbolo de hospitalidad entre familias o individuos; tesserae nummulariae que eran identificaciones de oficiales de la casa de la moneda; tesseare magicae o amuleti, como su nombre indica eran amuletos o fichas mágicas con fines protectores o religiosos; tesserae militares o legionis para identificación dentro del ejército o comunicación interna; tesserae fiscales o annonariae, con el registro de las obligaciones fiscales o censales; y por último, la tipología a la que esta corresponde, tesserae votivae, fichas o tablillas, normalmente de plomo o bronce, ofrecidas en santuarios como parte de una promesa o agradecimiento a una divinidad. 

Para mi tiene mucho más sentido y más lógica que la traducción tradicional que es mucho más forzada.

Así que nada que ver ni con lanistas, ni gladiadores, ni espectáculos.  Todo es mucho más simple.  Este es el caso de una tesserae votivae, es decir, una donación, un regalo, un don para el dios Borea, una deidad de la que no conocemos nada y que cuyo culto era bastante local. que hace Celer, en el año 64 d. C.











14 sept 2020

Una inscripción de un secutor florentino: Urbicus.

 

A partir del siglo III la decisión de si matar o dejar morir a un adversario en un espectáculo paso a ser de los gladiadores victoriosos.  Unas veces se les dejaba vivir, otras, en cambio, se ejecutaba al caído.  Esto daba mayor espectáculo a la lucha de gladiadores porque el público nunca sabía cómo iba a terminar la pugna puesto que los dos gladiadores podían ser amigos, enemigos, etc.

Aquí tenemos el caso del secutor Urbicus, en su epitafio (CIL, V, 5933) podemos leer:

D M
VRBICO SECVTORI
PRIMO PALO NATION FLORENTIN
QVI PVGNAVIT XIII
VIXSIT ANN XXII OLYMPIAS
FILIA QVEM RELIQVIT MESI V
ET FORTVNESIS FILIAE
ET LAVRICIA VXSOR
MARITO BENEMERENTI
CVM QVO VIXSIT ANN VII
TE MONEO VT QVIS QVEM VICERIT
OCCIDAT
COLENT MANES AMATORES IPSIVS

En ella dejaron inscrito "te moneo ut quis quem vicerit occidat" ("te recomiendo que mates a quien has vencido").  Podemos deducir, por esta frase, que Urbicus en juego anterior decidió dejar con vida al vencido, pero que esto fue la causa de su muerte, puesto que en una lucha posterior el vencido no tuvo clemencia con Urbicus.


Epitafio del siglo II o III d.C.  Estela. 

Sobre la inscripción aparece la imagen de un gladiador que sostiene una espada y un escudo, con un perro a sus pies. 

Gracias a la inscripción podemos saber que esta es para Urbicus, florentino, gladiador secutor de primera clase; que combatió 13 veces y que vivió 22 años; que tenía dos hijas: Olimpia, de 5 meses, y Fortuna; y que su mujer era Laurica con la que llevaba 7 años casado.



La estela se encuentra en el Antiquarium de Milán (Italia)



8 feb 2015

Claudio I - Senado 0: La Tábula Claudiana y la obtención de la ciudadanía en Lyon.


La Tábula Claudiana u Oratio Claudii está realizada en bronce y porta una inscripción en latín.  Está fechada en el 48 d.C. y fue encontrada en Lugdunum (el Lyon romano) en 1528.  Actualmente puede verse en el Museo Galo-Romano de Lyon.

El texto que aparece en ella es parte del discurso que el emperador Claudio dio a la asamblea del senado romano para conseguir la ciudadanía de la población de la Galia Comata.

El emperador Claudio había nacido en Lyon, hacia el año 10 a.C., y en su discurso defendía la integración de los extranjeros dentro del Imperio Romano, es decir, de los propios galos, que eran considerados extranjeros.

Nos cuenta Tácito al respecto:

"En el consulado de Aulo Vitelio y Lucio Vipstano cuando trató de completar el senado, los nobles de la Galia llamada Comata, que ya tiempo atrás habían conseguido la condición de federados y la ciudadanía romana, pidieron el derecho de alcanzar cargos en la Ciudad, lo que provocó muchos y variados comentarios. Ante el príncipe se enfrentaban los intereses contrapuestos: se afirmaba que Italia no estaba tan decaída que no fuera capaz de proporcionar un senado a su capital; que antaño lso indígenas les habían bastado a los pueblos consanguíneos, y que no había que avergonzarse de la antigua república. Se recordaba todavía los ejemplos de virtud y de gloria que la casta romana había dado según las viejas costumbres [...]. Decían que todo lo iban a llenar aquellos ricachones cuyos abuelos y bisabuelos, jefes de pueblos enemigos, habían destrozado a nuestros ejércitos por la violencia de las armas y habían asediado en Alesia al divino Julio."

A estos comentarios Claudio respondería lo siguiente (y a estas palabras es a las que hace referencia la Tábula):
"Mis mayores, de los que Clauso —el más antiguo— , siendo de origen sabino, fue admitido a un tiempo en la ciudadanía romana y entre las familias patricias, me exhortan a proceder con parejos criterios en el gobierno del estado, trayendo aquí a lo que de sobresaliente haya habido en cualquier lugar. En efecto, tampoco ignoro que a los Julios se los hizo venir de Alba, a los Coruncanios de Camerio, a los Porcios de Túsculo ni, por no entrar en detalles de la antigüedad, que se hizo entrar en el senado a gentes de Etruria, de Lucania y de toda Italia; que al ñn se extendió ésta hasta los Alpes, para que no sólo algunos individualmente, sino también tierras y pueblos se unieran a nuestro nombre. Tuvimos entonces sólida paz interior; también gozamos de prosperidad en el extranjero cuando fueron recibidas en nuestra ciudadanía las gentes de más allá del Po, cuando, con el pretexto de nuestras legiones repartidas por el orbe de la tierra, incorporando a los provinciales más valerosos, se socorrió a nuestro fatigado imperio. ¿Acaso nos pesa que los Balbos desde Hispania y varones no menos insignes desde la Galia Narbonense hayan pasado a nosotros? Aun quedan descendientes suyos, y no nos ceden en amor a esta patria. ¿Cuál otra fue la causa de la perdición de lacedemonios y atenienses, a pesar de que estaban en la plenitud de su poder guerrero, si no el que a los vencidos los apartaban como a extranjeros? En cambio, nuestro fundador Rómulo fue tan sabio que a muchos pueblos en un mismo día los tuvo como enemigos y luego como conciudadanos. Sobre nosotros han reinado hombres venidos de fuera; el que se encomienden magistraturas a hijos de libertos no es, como piensan muchos sin razón, algo nuevo, sino que fue práctica de nuestro viejo pueblo. Se objetará que hemos guerreado con los senones: ¡como si los volscos y los ecuos nunca hubieran desplegado sus ejércitos contra nosotros! Fuimos cautivos de los galos, pero también hubimos de entregar rehenes a los etruscos y de tolerar el yugo de los samnitas. Y con todo, si se pasa revista a todas las guerras, ninguna se terminó en tiempo más breve que la que hicimos contra los galos, y desde entonces hemos tenido una paz continua y segura. Unidos ya a nuestras costumbres, artes y parentescos, que nos traigan su oro y riquezas en lugar de disfrutarlas separados. Todas las cosas, senadores, que ahora se consideran muy antiguas fueron nuevas: los magistrados plebeyos tras los patricios, los latinos tras los plebeyos, los de los restantes pueblos de Italia tras los latinos. También esto se hará viejo, y lo que hoy apoyamos en precedentes entre los precedentes estará algún día».





Tener el estatus de ciudadano romano era convertirte en un privilegiado por el estatus social, acceso a la propiedad y posibilidad de acceder al gobierno que te ofrecía, incluso pudiendo llegar a ser senador, además de tener ciertas prerrogativas frente a las leyes. 

Básicamente y muy resumidos, los derechos de un ciudadano eran:
- Acceso a las asambleas y derecho a votar en sus decisiones.

- Poder presentarse a las elecciones y salir elegido.

- Poder dedicarse al comercio sin ninguna restricción.

- Tener propiedades y realizar contratos.

- Poder dejar un testamento.

- Poder casarse con otro ciudadano romano y que los hijos fuesen también ciudadanos.

El texto fue encontrado en el santuario federal de las Tres Galias, esto sugiere que Claudio ganó la causa con el discurso convenciendo al Senado romano.

Como la transcripción en latín es larga y está colgada en internet dejo aquí un enlace para poder acceder a ella.


28 jul 2014

Lucius Munatius Plancus, el fundador de Lyon y Augusta Raurica.

No hay nada que haga más ilusión que ver en persona una inscripción epigráfica que has trabajado recientemente en vivo y en directo.  Ayer, emocionada, hice esta foto en Augusta Raurica:




L MVNATIVS L F L N L PRON

PLANCVS COS CENS IMP ITER VIIVIR

EPVLON TRIVMP EX RAETIS AEDEM SATVRNI

FECIT DE MANIBIS AGROS DIVISIT IN ITALIA

BENEVENTI IN GALLIA COLONIAS DEDVXIT

LVGVDVNVM ET RAVRICAM.

Y la traducción:

Lucius Munatius Plancus, hijo de Lucius, neito de lucius, biznieto de lucius, cónsul, censor, imperator, aclamado en dos ocasiones, septemvir epulón, honrado por el triunfo sobre los raetios, construyó el templo a Saturno con el botín. Dividió la tierra entre los veteranos Italia Benevento. Fundó las colonias en la Galia de Lyon y Raurica.

Y aquí yo con la inscripción, muy emocionada :D


12 may 2012

Una inscripción honorífica en Valentia

Inscripción honorífica de un monumento funerario de un concejal del siglo II dC procedente de Valentia.  Se trata de una tábula de piedra calcárea de color gris oscuro, encontrada en la intersección de las calles del Almudín, Peso de la Harina y Leña, en 1928, en una sepultura.  Probablemente se trata de una reutilización posterior de unas inscripciones encontradas en otro lugar. Actualmente se puede ver en el Museo de Historia de la Ciudad de Valencia.

Mide 84x207x19.  Contiene dos campos epigráficos separado por una banda con una figura de Atis en relieve.  Atis era el amante de Cibeles, enloqueció por ella y se castró a si mismo convirtiéndose en eunuco y conducía su carro de leones.





L(ucio) · An[to]nio · L(uci) · f(ilio · Gal(eria tribu)
Crescenti aed(ili) · iivir(o)
flamini · huic · defuncto
[ab] universo · ordine · Valenti-
[norum] · decreta est · publica · im-
[pe]nsa · et · statua · ex · d(ecreto) · d(ecurionum) · Veteranorum

A Lucio Antonio Crecent, hijo de Lucio, de la tribu Galeria, edil, duumviro y flamen.  A este, a título póstumo, le estuvo otorgada por pleno de la corporación de los valentinos la alabanza pública, el lugar de sepultura, los gastos fúnebres y la estatua, por decreto de los decuriones de los veteranos.


L(ucio) · Antonio ·L(uci) · f(ilio)
Gal(eria tribu) · Crescenti
filio · Iulia · C(ai) · f(ilia)
Maxima · mater


A Lucio Antonio Crescent, hijo de LUcio de la tribu Galeria, Júlia Maxima, hija de Gai, su madre.



CORELL, J. Inscripcions romanes del País Valencià.  Valencia, 2009.


Otra entrada sobre el tema:

23 ago 2011

Tabula Gladiatoria


La "Tabla Legal" conocida también como "Tabula Gladiatoria", es un bronce de 156x92x2,3 cm, que podemos ver en el Museo Arqueológico de Madrid.

En ella mediante incisión está redactado un texto que hace referencia a los juegos gladiatorios e iba dirigido a todas las provincias del Imperio. Está datado en el siglo II dC y fue encontrada en Itálica (Sevilla) el 20 de octubre de 1888.



El texto es parte de un discurso de un senador romano sobre los juegos de gladiadores realizados en todas las provincias del Imperio. Defiende el senador que el dinero recaudado en los juegos es invertido y no es utilizado para el beneficio personal del emperador y lucrarse. Además en el texto aparece una recomendación para bajar los precios de los espectáculos y establece unos precios máximos según la categoría de los luchadores. Se lamenta de los grandes beneficios que obtienen los entrenadores, propietarios, empresarios relacionados con los gladiadores (lanistae), y de los millones que deben al fisco.

27 jul 2011

Una inscripción epigráfica en Segóbriga.



Traducción de la inscripción (según panel explicativo in situ):

“No tendrá que añorar tras su muerte a sus hijos perdidos. Para Lucunda, esclava de Manio Valerio Vitulo e hija de Nigella. Desahuciada al acercarme a mis 16 años, cedí, vencida, al peso de mi destino. He aquí lo que puede abatir tu corazón, lector, la causa prematura, lamentable, de mi sepultura. Pero, llegada a mi fin, descanso en un lugar querido, antes que las enfermedades destruyeran mi cuerpo con violencia de un tumor intolerable para cualquiera, ahora, libre de preocupaciones, reposo bajo la hierba ligera. Ahora os toca a vosotros el cuidado de mi sepultura, padres, querido esposo, adiós para siempre. Que a mí no me pese la tierra y a vosotros los dioses os sean favorables. Sé propicia para esta citareda, como también Febo lo mientras viví.”


25 jun 2011

La Estela Metternich un ejemplo de "Estela de Horus sobre el cocodrilo"




Este tipo de estelas pertenecen al tipo de las llamadas "estelas de Horus sobre el cocodrilo" o también denominadas cipos o "cippi de Horus". La de Metternich pertenece a la XXX dinastía, durante el reinado de Nectanebo II (360 - 343 a.C). Es un cipo de un templo de gran tamaño (83,5 cm de alto) y talla elaborada en esquisto verde oscuro.


En estos cipos aparece tallado Horus el Niño u Horus el Salvador (Horus-Shed) desnudo y de pie ligeramente zambo sobre el lomo de un sumiso cocodrilo mientras agarra un puñado de serpientes con cada mano. A menudo un grupo de criaturas malignas: serpientes, escorpiones y demonios, rodea al dios, mientras que Bes puede flotar cerca de forma protectora. La parte superior es redondeada y se apoya sobre una base.




Estas estelas, que solían estar en los hogares, se tallaban sobre esquisto gris oscuro o verde y tienen inscripciones con encantamientos destinados a repeler las serpientes, escorpiones y otras criaturas peligrosas y poder tratar las picaduras y mordeduras mediante el derramamiento de agua sobre el cipo que después podía ser bebida por el enfermo o bañarse en ella.




En la Estela Metternich aparecen varios textos, entre ellos el de la propia historia de la estela, el del encantamiento para protegerse de las serpientes, otro para exorcizar el veneno de un gato y otro para repeler cocodrilos. Además en este caso hay talladas textos mitológicos como el mito de "Isis y los siete escorpiones".



La Estela Metternich fue descubierta el año 1828 en Alejandría durante los trabajos de excavación que se llevaban a cabo en un antiguo monasterio franciscano, para la construcción de una cisterna. No se conoce su emplazamiento origial. La pieza debe su nombre al Príncipe Klemens Meternich, Canciller de Austria, a quien se la presentó el Vicerey de Egipto Muhammad Ali Pasha. La estela estuvo en el palacio de la familia Metternich en Königswarth (Bohemia) y en 1927 fue adquirida por el Museo Metropolitano de Nueva York (MMA 50.85), en el que se encuentra expuesta desde entonces.