biografías

El salto de Safo

[Carmen, Lidia, Jose y María, para vosotros!!]



El cabo Ducato, también conocido como el Salto de Safo, se encuentra en la isla de Léucade en el mar Jonio.  Venus, lloraba la muerte de su enamorado Adonis y pidió Apolo ayuda, este le aconsejó que realizase el salto de Léucade.  Venus se lanzó al vació desde dicho lugar y al salir del agua se sintió consolada.    El salto se convirtió en una cura infalible y el cabo se convirtió en lugar obligado para curar el mal que afligía a los desesperados enamorados heridos.  Al Ducato llegaba gente de muchos lugares, incluso desde lugares muy alejados.

Cabo Ducato, Léucade

Antes de lanzarse se debían realizar sacrificios y ofrendas porque Apolo debía velar por la supervivencia del enamorado a tan peligroso salto y que una vez emergiesen de las aguas tenían que salir curados y felices.  El salto era tan peligroso que, entre todos los hombres, solo se sabe que el poeta Nicóstrato sobrevivió, y de todas las mujeres que saltaron no se conoce ninguna que saliese viva.

Edmund Friedrich Kanoldt


Con el tiempo y viendo los sacerdotes la locura que era lanzarse desde lo alto del acantilado se cambió el salto humano por el lanzamiento de un cofre lleno de plata, que por supuesto más tarde recogían estos, y así todos quedaban contentos.

C.A. Menguin

La muerte más famosa fue la de la poeta Safo, enamorada de Faón, su amor no era correspondido así que dolida y afligida se dirigió a Léucade para arrojarse desde el famoso peñasco para aliviar sus males, desapareciendo para siempre bajo las aguas.

Antonie-Jean Gros



Cuenta Menandro:


cuando perseguía al desdeñoso Faón,
herida por el aguijón del ardor,
en lanzarse de lo alto de un peñasco
visible desde lejos.  Pero por tu deseo,
soberano señor,...


Théodore Chassériau


Toda Grecia lloró la muerte de Safo y en Lesbos, lugar de origen de la poeta se levantaron templos y grabaron su efigie en monedas.



About María Engracia Muñoz-Santos

2 comentarios :

  1. precioso! me encantan estas historias! :D

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  2. Una pena el destino de Safo. En esta época, se hubiera ido a una terracita, con sus amigas, a poner verde a Faón. Después de unas horas diseccionando punto por punto la personalidad de Faón, del por qué no le correspondía a la pobre Safo y terminar de echarle todas las maldiciones posibles, se hubieran ido todas a sus casas relajadas y felices, con la sensación de que Faón, no merecía la pena y que sería mucho mejor buscarse a otro que le correspondiera. Más fácil, ¿no? jejejejeje.
    Una historia muy interesante. Realmente, contada así, no se hace nada aburrida, así que, intentaré leerlas todas.
    Un besazo, guapísima.

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