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Argos, el increible perro de Ulises.




Ulises partió de su amada Ítaca, donde era rey, para luchar contra los troyanos de parte de los atenienses, tras el rapto de Paris, rey de Ílion (Troya) de Helena, esposa de Menelao, rey de Micenas.

Esta historia la conocemos ya todos, pero hay un personaje muy curioso en la "Odisea" y que pocos han reparado en él.  Se trata de Argos, el fiel perro de Odiseo que esperó en el hogar pacientemente durante nada más y nada menos que 20 años ¡¡20 años!!  

Argos en el famoso texto solo aparece en el canto XVII.  Es entonces cuando se nos narra el momento en que Odiseo llega a su reino disfrazado de mendigo.  Solo el perro reconoce a su dueño en un principio.  Tras el retorno de su amo muere.

Argos es el paradigma de la fidelidad por parte de un perro a su amo.



Dice la Homero en la "Odisea" en el libro XVII:

"Así éstos conversaban. Y un perro que estaba echado, alzó la cabeza y las orejas: era Argos, el can del paciente Ulises, a quien éste había criado, aunque luego no se aprovechó del mismo porque tuvo que partir a la sagrada Ilión.

Anteriormente llevábanlo los jóvenes a correr cabras montesas, ciervos y liebres; mas entonces, en la ausencia de su dueño yacía abandonado sobre mucho estiércol de mulos y de bueyes que vertían junto a la puerta a fin de que los siervos de Ulises lo tomasen para abonar los extensos campos: allí estaba tendido Argos, todo lleno de pulgas.

Al advertir que Ulises se aproximaba, le halagó con la cola y dejó caer ambas orejas, mas ya no pudo salir al encuentro de su amo. Entonces Ulises, que le vio desde lejos, se enjugó una lágrima sin que se percatara Eumeo y le preguntó: "Eumeo, es extraño que este perro esté tumbado entre el estiércol.  Su cuerpo es hermoso; aunque ignoro si, con tal belleza, era rápido en la carrera, o era como esos perros falderos que crían los señores por lujo".

Y tú le respondiste así, porquerizo Eumeo: "Ese can perteneció a un hombre que ha muerto lejos de nosotros. Si fuese tal como era en el cuerpo y en la actividad cuando Ulises lo dejó al irse a Troya, pronto admirarías su rapidez y su vigor: no se le escapaba ninguna fiera que levantase, ni aun en lo más hondo del espeso bosque, porque era sumamente hábil en seguir un rastro. Mas ahora abrúmanle los males a causa de que su amo murió fuera de la patria, y las negligentes mozas no lo cuidan, porque los siervos, cuando los amos ya no mandan, no quieren hacer los trabajos que les corresponden, pues Zeus quita a un hombre la mitad de su valía cuando le alcanza el día de la esclavitud."

Diciendo así, entróse por el cómodo palacio y se fue derecho a la sala, hacia los ilustres pretendientes, pero Argos muere a poco de reconocer a su amo luego de veinte años."



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