Cuando Ovidio describió el cambio climático: el mito de Faetón.

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Hace unos días que ya cerró la Cumbre del Clima y no podía dejar de subir al blog algo relacionado.  Resulta que Ovidio nos cuenta un mito donde ocurre algo similar a lo que estamos sufriendo con el cambio climático, y es que el hombre siempre ha estado detrás de todos los pobres percances que sufre la vítima Tellus (la Tierra en la mitología romana).

Faetón, un adolescente mortal, no creía a su madre, la oceánide Clímene, cuando esta le aseguraba que era hijo del dios Helios, así que decidió dirigirse directamente a él y preguntarle y, de paso, pedirle un deseo que su padre no pudo negarle puesto que había jurado cumplir lo que pidiese: Faetón quería conducir su carro, el sol.

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Subido sobre el vehículo, mortal y joven como era, no pudo hacerse con él. Los caballos se desbocaron. El carro corría sin control por el aire. Subía, bajaba, giraba, arrollaba, volaba provocando calamidades climáticas y la Tierra lloraba.

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Y así nos cuenta Ovidio, premonición de lo que siglos más tarde, nosotros, los mortales, íbamos a hacer a nuestro planeta, la Tierra se lamenta:

"Sin embargo, la nutricia Tierra, tal como estaba rodeada por el mar, entre las aguas del piélago y las
fuentes reducidas por todas partes que se habían escondido en las entrañas de su obscura madre, levantó reseca su rostro oprimido hasta el cuello, colocó la mano en la frente y, agitando todo con un gran temblor, se bajó un poco y se colocó más abajo de lo que suele estar y con excelsa voz habló de esta manera: «Si esto te place y lo he merecido, oh soberano de los dioses, ¿por qué tardan tus rayos? Que se conceda a la que va a perecer por la fuerza del fuego morir por tu fuego y mitigar la desgracia al ser tú el responsable. Ciertamente, a duras penas abro mi boca para pronunciar estas mismas palabras» (el vapor había ahogado su boca), «¡ea, contempla mis abrasados cabellos y tantas pavesas
dentro de los ojos, tantas en la cara! ¿acaso me proporcionas estos beneficios, este premio a la fertilidad y a los servicios, por soportar las heridas del curvo arado y de los rastrillos, por ser removida durante todo el año, por suministrar al ganado follaje y suaves alimentos, las cosechas, al género humano y también a vosotros incienso? Sin embargo, haz que yo haya merecido la muerte, ¿qué han merecido las aguas, qué tu hermano?¿Por qué decrecen los mares entregados a aquél en sorteo y se van muy lejos del cielo? ¡Y, si no te conmueve el cariño de tu hermano ni el mío, al menos
compadécete del cielo que te corresponde! Mira en derredor a ambos lados, humean uno y otro polo. Si el fuego llega a destruirlos, se precipitarán las mansiones que poseéis. He ahí que el propio Adas se angustia y a duras penas sostiene en sus hombros el ardiente eje. Si perecen los mares, si las tierras, si los palacios del cielo, nos confundimos en el antiguo caos. ¡Arranca de las llamas lo que todavía queda y vela por la perfección de la naturaleza.»

Estas cosas había dicho la Tierra (y no pudo soportar el ardor por más tiempo ni decir más) y retiró su rostro hacia sí y hacia las cuevas más cercanas a los manes."

Traducción de "Metamorosis" de Ovidio para ed. Cátedra.
Imágenes: http://eldragonenano.com/faeton-phaeton/https://www.artehistoria.com/es/obra/ca%C3%ADda-de-faet%C3%B3n-0https://www.youtube.com/watch?v=KaE7u5Zh7DI


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