16 sept 2013

Libro: "El descubrimiento de la tumba de Tutankhamon"

Si, lo confieso, tengo debilidad por Tutankhamon y todo lo que cae en mis manos sobre su descubrimiento o sobre el rey lo leo.  No tengo remedio....

Así que cuando hace unos meses vi este librito en La Casa del Libro no pude dejar de comprarlo, pero hasta que he terminado de exámenes no he podido ponerme a leerlo y es que me gusta hacerlo despacito y disfrutar de cada palabra.





Se trata de "El descubrimiento de la tumba de Tutankhamon" escrito por H. Carter y A.C. Mace.  Es un libro extraordinario, divertido y muy interesante.  Se trata del estudio preliminar de la excavación de la tumba, más tarde H.Carter publicaría "La tumba de Tutankhamon" con los detalles de lo encontrado en ella.

Este pequeño libro de, apenas 260 páginas, se divide en dos partes.  En la primera relata desde la historia del rey y la reina, o del Valle de los Reyes, hasta el momento en que abren la puerta sellada donde se encontraba el sarcófago del rey.  No hay que olvidar que se trata de un estudio preliminar así que no se centra en detalles, solo en explicar de forma resumida muchas de las ideas que luego desarrollará ampliamente en su siguiente publicación, lo bueno que tiene es que no tiene tanto de científico como de propio de Carter.  La segunda parte es una serie de láminas comentadas de forma resumida, son algunas de las piezas más destacadas que Carter había sacado de la tumba hasta el momento en que redactó el texto.  Las fotos son en blanco y negro y son las realizadas por H.Burton, mi edición no es muy buena en ese aspecto y la impresión de las fotos deja mucho que desear.

Quiero destacar algunas de las cosas que me han hecho reír, es famoso el humor "extraño" de Carter, pero me encanta lo sarcástico que es en su redacción en algunos momentos.

En el capitulo VIII, sin saberlo, hace un pequeño guiño a la maldición que se comenzaba a gestar ya entre los periodistas, que buscando el morbo iban a crear más tarde.  En este momento aún no existía tal maldición.  Esto es lo que escribe: "Durante dos o tres días el cielo estuvo muy negro, y parecía que nos íbamos a encontrar con una de las grandes tormentas que de vez en cuando visitan Tebas.  En esas ocasiones llueve torrencialmente, y si la tormenta dura un poco todo el lecho del Valle se inunda de agua que causa estragos.  En tales circunstancias nada en el mundo hubiera podido evitar que nuestra tumba quedase inundada, pero, afortunadamente, aunque  debió de llover mucho en algún lugar de la región, nosotros nos libramos y sólo recibimos unas cuantas gotas.  Algunos corresponsales se permitieron escribir con mucha imaginación sobre aquella amenazadora tormenta.  Como resultado de ello y de otras informaciones distorsionadas, recibimos un telegrama un tanto críptico, cabe suponer que enviado por un ferviente estudioso de las ciencias ocultas.  Decía así: "En caso de nuevos problemas, viertan leche, vino y miel en el umbral".  Desdichadamente no teníamos ni vino ni miel, del modo que no pudimos seguir las instrucciones.  Pese a nuestra negligencia, sin embargo, no tuvimos nuevos problemas.  Tal vez fuimos objeto de tratamiento a distancia."

En el mismo capítulo haciendo referencia a los periodistas y fotógrafos que estaban a la expectativa fuera de la tumba "Cada cierto tiempo, cuando se había llenado un número suficiente de camillas se organizaba un convoy y se enviaban al laboratorio custodiadas.  Ese era el momento que estaba esperando la multitud de mirones que aguardaban sobre la tumba.  Aparecían los cuadernos de los reporteros, hacían clic, clic, clic las cámaras fotográficas por todas partes y había que abrirse paso para que pudiera pasar la procesión de camillas.  Supongo que se malgastaron más películas el invierno pasado en el Valle que en cualquier otra época equivalente desde que se inventaron las cámaras".

Pero para mí, lo mejor de todo el libro, son las distintas denuncias y quejas sobre el trabajo de los arqueólogos y restauradores que va haciendo a lo largo de todo el libro, y es que hay cosas que no pasan de moda, a pesar de que de la excavación de la tumba ha pasado casi un siglo.

Capítulo VIII también: "Era una labor lenta, extremadamente lenta y que destrozaba los nervios, porque en todo momento sentías el gran peso de la responsabilidad.  todo excavador debe sentirla, si tiene un mínimo de conciencia arqueológica  las cosas que encuentra no son de su propiedad para tratarlas como le plazca, ni para descuidarlas caprichosamente.  Son un legado directo del pasado a la época actual, y él es tan sólo el privilegiado intermediario a través de cuyas manos llegan; y si por falta de cuidado, negligencia o ignorancia, hace disminuir la suma de conocimientos que se hubiera podido obtener de ellos, se sabe culpable en un delito arqueológico de primera magnitud.  Destruir pruebas es extremadamente fácil, y sin embargo desesperadamente irreparable."

Pero lo mejor de todo, para mí, en cuestión de queja es el capitulo IX, cuando se desahoga con la escritura,  y es que las visitas a la tumba eran tantas que no podían sacar el trabajo adelante, copio "El peligro de las interrupciones constantes es evidente, y no tengo necesidad de insistir más en ello.  ¿Qué pensaría un químico si le pidieras que dejase un delicado experimento para enseñarle todo el laboratorio? ¿Qué sentiría un cirujano si le interrumpieses en medio de una operación? ¿Y el paciente?   Y puestos a pensar, ¿qué diría un hombre de negocios si recibiera diez grupos sucesivos de visitantes en el transcursos de una sola mañana, esperando todos ellos que les mostrara la oficina?" y es que el trabajo del arqueólogo nunca se le ha dado la importancia que tenía, o simplemente nunca se ha visto como un "trabajo" y sigue Carter:  "Y, por supuesto, la arqueología tiene tanto derecho a que tengan consideración con ella como cualquier otra forma de investigación científica, o incluso, me atrevería a decir, como la sagrada ciencia de ganar dinero.  ¿Por qué por el simple hecho de llevar a cabo nuestro trabajo en regiones poco frecuentadas en vez de hacerlo en una ciudad llena de gente se nos ha de considerar groseros si ponemos objeciones a constantes interrupciones?  Supongo que la verdadera razón es que, en opinión de la gente, la arqueología no es en modo alguno un trabajo.  La excavación es una especie de diversión de superturista, efectuada con el dinero del propio excavador, si es lo bastante rico, o con el dinero de otros si puede persuadirlos de que lo donen, y todo lo que tiene que hacer es disfrutar de la vida en un bonito lugar de inviernos cálidos y pagar a una cuadrilla de nativos para que encuentren las cosas  por él.  El responsable de esta opinión es en gran parte el arqueólogo diletante, el hombre que raramente hace nada con sus propias manos, pero que la mitad de las veces está ausente cuando se hace realmente el descubrimiento."

Y para terminar, destacar el capítulo X, es el más largo pero con el que más he disfrutado.  Hace una descripción sucinta de los métodos de excavación y conservación de algunos de los objetos de Tutankhamon y lo he encontrado muy interesante.

Quiero hacer un apunte, cuando uno lee uno de estos libros, especialista o no en la materia, tiene que tener en cuenta que se trata de un libro escrito a principios del siglo XX, mucha gente olvida este importantísimo detalle, entonces los métodos de excavación y restauración no eran ni mucho menos lo que ahora tenemos, así que no me vale el que se critique el método de excavación de Carter, él hizo lo que pudo teniendo en cuenta los recursos de su época y en el Egipto de aquel momento.  Y no debió hacerlo tan mal cuando aún podemos disfrutar de las preciosas piezas que por sus manos pasaron en el Museo de El Cairo.

Libro genial, para disfrutar, sentirse un arqueólogo de principios del siglo XX y aprender un poco más sobre el fabuloso descubrimiento de la Tumba de Tutankhamon.

"El descubrimeinto de la tumba de Tutankhamon"
H. Carter y A.C. Mace
Ed. El Barquero.
Barcelona, 2007



No hay comentarios:

Publicar un comentario