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1 jun 2022

¿Qué relación hay entre Champollion y Vercingétorix?




Para conocer la relación entre Jean-François Champollion (1790-1832) y Vercingétorix es necesario puntualizar que, como buen erudito de su época, Champollion hizo sus pinitos como arqueólogo en su Francia natal.  

Y para conocer su historia debemos remontamos a la Guerra de las Galias y al general romano Julio César, por supuesto. 


La guerra en la Galia tuvo varias fases (podéis leer sobre ella mi artículo en Euxinos). Una de las últimas, tras la caída del oppidum de Alesia, fue el episodio ocurrido en Uxellodunum, el lugar donde los galos se habían retirado para reorganizarse y contraatacar a César tras su derrota. Un lugar no identificado en la geografía Gala en época de Champollíon.



Uxellodunum aparece en el último libro de los Comentarios a la guerra de las Galias, atribuido supuesta mente a Aulo Hircio (no a Julio César, al que sí pertenece todo el resto de su obra). En este lugar, por lo tanto, se produjo la última revuelta contra Roma y las consecuencias tras su derrota fue el brutal castigo al que fueron sometidos los enemigos galos.





Napoleón III, en su obsesión nacionalista, quiso localizar todas los oppida donde los galos defendieron la Galia del invasor romano. Se centró sobre todo en Alesia, pero gracias a la Guerra de las Galias de César se sabía de la existencia de otros tantos lugares que también tenían gran importancia para la ideología del presidente francés.




Champollion y su hermano estuvieron una temporada buscando la plaza de Uxellodunum, y siempre defendieron la hipótesis de que este lugar era la actual Capdenac, situada en la región de Mediodía-Pirineos, departamento de Lot.




La arqueología y el estudio de la obra de César dio como resultado que la hipótesis de Champollion y su hermano fuese desechada. No podían estar más errados. Uxellodunum fue finalmente ubicado cerca de lo que hoy en día es Vayrac, sobre el río Dordoña en Francia.




Menos mal que al erudito Champollion se le daba mejor la filología que la arqueología, ya que gracias a su gran labor con los jeroglíficos egipcios y la piedra Rosetta, comenzó la traducción de este tipo de escritura egipcia.




Fotos: wikipedia excepto las que pinchando llevan a un enlace externo.



19 ene 2014

La Virgen del rosal






Datado en 1473 y realizado por el pintor gótico por Martin Schongauer, con técnica mixta sobre tabla, mide 200x115cm.  Hoy se puede disfrutar en la iglesia de los Agustinos de Colmar (Francia).  

La parte superior está redondeada, el marco es neogótico, realizado por el artista Théophile Klem en 1900, y las alas laterales fueron realizadas por Martin von Feuerstein.

Representación de la Virgen y el Niño, sentados en un banco sobre un césped en un jardín cerrado, siguiendo la tradición que data, por lo menos, de principios del siglo XV. 

En la obra se ilustra la humildad y la pureza de la Virgen, además del fuerte vínculo maternal entre María y el Niño Jesús, mientras que también presagia el destino trágico.  El drama de la Pasión es representado  por el color rojo de la túnica y el manto de la Virgen y por las rosas, las fresas rojas y la presencia del jilguero.



Este pajarillo se alimenta de semillas de cardo, tiene marcado el cuello con una mancha roja, se trata del símbolo del trágico fin de Cristo.  La Virgen aparece resignada ante el futuro que le espera a su hijo, y sus gestos se llenan de ternura mientras acuna a su hijo.  Ambas figuras miran hacia lugres opuestos.



Destacan la cuidada representación de las flores, hojas y aves, lo que demuestra un excelente conocimiento de la naturaleza y los preciosos pliegues del vestido de la Virgen y su expresión facial.



El tamaño original de la obra era mucho mayor y tenía forma rectangular, se estima que debía medir 250x165 cm.  En esta antigua versión la Virgen estaba sentada, con Dios Padre en el cielo bendiciéndola y un jardín, y no tenía este aspecto monumental que hoy podemos ver en la obra.


6 oct 2013

La Maison Carrée: Entre Agripa y Norman Foster.

Estar delante de la Maison Carrée es como hacer un viaje en el tiempo y retroceder hasta la Antigua Roma.  Así es como te sientes al llegar a la plaza donde está situado este espectacular edificio en el que se conservan los rasgos de la antigua magnificencia de la civilización romana.

 
La Maison Carrée o en castellano "La Casa Cuadrada", es un templo consagrado al culto imperial y data del año 16 a.C.  La obra fue patrocinada por Agripa en honor de su suegro Augusto, su esposa Livia y sus hijos Cayo y Lucio.
 
 
 

El edificio está construido en mármol, de forma cuadrangular, es hexástilo (tiene seis columnas en el frente menor) y pseudoperíptero (completamente rodeado de columnas). 


Consta de un vestíbulo o pronaos y de una sala en el interior denominada cella.  Se sitúa sobre elevado del suelo mediante un plinto y a ellos se accede por una escalinata central en la fachada que era la que daba al foro.
 
 
 
 
 

 
Las columnas, libres en el pronaos, están adosadas a la cella. 
 
 
Destaca la rica decoración inspirada en el Templo Mars Ultor en Roma.  Además de los capiteles de orden corintio hay un friso con decoración de hojas de acanto.




El templo estaba consagrado al culto imperial.  A él solo tenían acceso los sacerdotes.  Una inscripción en la fachada dedicaba el templo a los hijos de Augusto, Cayo y Lucio Cesar.  La inscripción fue traducida por Jean-François Séguier, en 1758, a partir de las huellas dejadas por las letras, y que se encontraba en el frontón del edificio.
 

 
 
El diseño de la actual plaza donde se encuentra el edificio se la debemos al arquitecto Norman Foster que la diseñó en 1992 quien conservó parte de las bases de las columnas del antiguo foro.





29 jul 2011

José I, el rey que pudo haber cambiado España

De él se decía que era borracho y jugador, y por ello le pusieron el apodo de Pepe Botella. Ahora se sabe que fue muy importante su labor reformista durante su corto y turbulento gobierno de España, que era un rey preocupado por sus súbditos llegando incluso a intentar preservar la independencia española frente a Francia. Quiso resolver los problemas que la tenían asediado nuestro país.

José Bonaparte (7 enero 1768-28 julio 1844) era el hermano mayor de Napoleón Bonaparte. Fue rey de España entre el 6 de junio de 1808 y el 11 de diciembre de 1813, antes había sido monarca de Nápoles y estaba acreditado como un buen rey. Llegó a España para ocupar el trono en muy mal momento, era el intento de Napoleón de acallar las revueltas, pero en España no se le veía como la vía de escape del sistema del Antiguo Régimen sino que se le identificaba con las odiadas tropas francesas que ocupaban el país, era un rey intruso solo apoyado por los llamados afrancesados, en muchos de los casos obligados a ser seguidores del francés.



Su reinado fue movidito, a los 8 días de haberse instalado en el trono Francia era derrotada en Bailén y tuvo que abandonar Madrid. Napoleón consigue de nuevo avanzar en territorio español y José vuelve a la capital, iniciándose el gobierno propiamente dicho, llegando a querer lo mejor para España se enrarecieron las relaciones con su hermano.

Los objetivos de José I para cambiar España eran claros: racionalizar, centralizar, liberalizar, educar y urbanizar. Pero el mayor problema de José era su hermano Napoleón, que en ningún momento estuvo dispuesto a renunciar al control directo sobre territorio español, y para ello creó 4 gobiernos militares en la frontera con Francia: Cataluña, Aragón, Navarra y Vizcaya dándoles a generales militares plenos poderes civiles y militares sobre ellos, lo que no facilitaba la posición de José que además de privarle de importantes recursos suscitaba enormes recelos que lo veían como una amenaza para la integridad nacional, José amenazó con abdicar, pero Napoleón hizo oídos sordos.




Cuando las tropas francesas fueron definitivamente derrotadas José tuvo que huir hacia Valencia donde fue temporalmente exiliado hasta que fue evacuado definitivamente. Napoleón firmo el Tratado de Valençay y Fernando VII volvía a ser rey de España, entonces el país daba un tremendo salto hacia atrás, perdiendo todas las reformas modernizadoras que José I había promulgado: la abolición de los derechos señoriales, la abolición de las órdenes religiosas masculinas, la desaparición de la Santa Inquisición, la centralización de la administración, la división del territorio en 38 prefecturas para hacer más fácil la administración, la creación de escuelas secundarias en las grandes ciudades, e incluso el embellecimiento de la ciudad de Madrid al que dio grandiosidad con reformas urbanísticas como la mejora el alcantarillado.

De él se cuenta que era un hombre bueno y bien intencionado, y que incluso ayudó personalmente en ocasión de la gran hambre que pasó Madrid en 1811-1812, visitando los barrios más afectados de la capital y ayudando a los más pobres.