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13 nov 2022

¿Cómo explicaban los helenos la forma animal de los dioses egipcios?

 



¿Cómo explicaban los helenos la forma animal de los dioses egipcios? Muy fácil, con un mito.

Cuenta Apolodoro (siglo II a. C.) en su "biblioteca mitológica" (I 6, 3):

"Cuando los dioses vencieron a los Titanes, Gea, aún más rabiosa, yació con Tártaro y da a luz en Cilicia a Tifón, que tenía una naturaleza híbrida de hombre y bestia. Sobrepasaba éste en tamaño y fuerza a todos cuantos había engendrado Gea: de muslos para arriba tenía forma humana, de talla tan descomunal que se elevaba por encima de todos los montes, y su cabeza llegaba con frecuencia incluso a rozar las estrellas; tenía unas manos que, extendidas, alcanzaban una el occidente y otra el oriente; de ellas surgían cien cabezas de dragones. De muslos para abajo poseía enormes anillos de víboras que, al desenroscarse, alcanzaban su propia cabeza emitiendo un fuerte silbido. Todo su cuerpo estaba cubierto de alas, mugrientos cabellos se agitaban al viento desde su cabeza y mejillas, y en sus ojos centelleaba fuego. Con este aspecto y talla, lanzando piedras candentes se abalanzaba contra el mismo cielo entre bramidos y gritos; y un cuantioso torrente de fuego brotaba de su boca. Cuando los dioses lo vieron arremeter contra el cielo emprendieron la huida hacia Egipto y al verse perseguidos cambiaron sus figuras por las de animales" (trad. de Ed. Alianza).




Y Ovidio (autor romano pero filo heleno, que vivió entre el siglo I a. C. y I d. C.) nos cuenta algunos detalles más en su "Metamorfosis":
 
"Entonces, sin sorteo, la que lanzó el desafío, empieza a cantar la guerra de los inmortales, presenta a los Gigantes con honores falsos, y atenúa las hazañas de los grandes dioses; cómo Tifeo, salido de las entrañas de la tierra, infundió espanto a los celestiales y cómo todos ellos volvieron la espalda para huir, hasta que, agotados, la tierra egipcia los acogió y el Nilo que se divide en siete bocas. Cuenta cómo llegó allí también Tifeo, parto de la tierra, cómo los dioses se ocultaron bajo falsas apariencias, y "Júpiter", dijo, "se transformó en pastor de rebaño; por eso aún hoy el libio Amón es representado con recurvados cuernos; Delio pasa a ser un cuervo, el retoño de Sémele un macho cabrío, una gata la hermana de Febo, una blanca vaca la Saturnia, Venus se ocultó en un pez, y el Cilenio con las alas de un ibis" (trad. de Ed. Alianza).






5 nov 2022

100 años del descubrimiento de la tumba de Tutankhamon

 



"Apenas había llegado a la excavación al día siguiente (4 de noviembre) cuando un extraño silencio, producido por la detención de los trabajos, me hizo dar cuenta de que había ocurrido algo fuera de lo común. Se me recibió con la noticia de que se había descubierto un escalón tallado en la roca bajo la primera cabaña que se había derruido. Parecía demasiado bueno para ser verdad, pero el agrandamiento de la abertura nos aclaró que estábamos de hecho en la entrada de un profundo corte en la roca, unos cuatro metros por debajo de la entrada de la tumba de Ramsés VI y a una profundidad similar a la del nivel actual del Valle. El corte era del tipo de entrada con escalera subterránea, tan común en el Valle, y yo casi me atreví a esperar que habíamos encontrado finalmente una tumba. El trabajo continuó febrilmente durante todo aquel día y la mañana del siguiente, pero sólo el 5 de noviembre por la tarde conseguimos retirar la gran masa de escombros que cubría el corte y pudimos demarcar los bordes superiores de la escalera por sus cuatro lados."

Howard Carter "La tumba de Tutankhamon"




12 nov 2016

¿Dónde se dice que las pirámides las construyeron esclavos?



De sobras es ya sabido, a estas alturas, que las pirámides no fueron construidas por esclavos, sino por trabajadores pagados por el rey mediante alimentos, ropa y otros avituallamientos necesarios para la vida, incluso en algún caso para la muerte.

Pero, entonces... ¿de dónde surgió la idea de que las pirámides las construyeron esclavos?

Podríamos pensar que, puesto que esclavos, hebreos y éxodo van de la misma mano... sería La Biblia donde se menciona el hecho, pero no es cierto, aunque sí se puede leer acerca del trabajo esclavo de este pueblo en Egipto, no específicamente se hace referencia a las pirámides.  Así leemos: 

"Se alzó el Egipto un nuevo rey, que nada sabía de José; y que dijo a su pueblo: 'Mirad, los israelitas son un pueblo más numeroso y fuerte que nosotros.  Tomemos precauciones contra él para que no siga multiplicándose, no sea que en caso de guerra se una también él a nuestros enemigos para luchar contra nosotros y salir del país.'
Le impusieron pues, capataces para aplastarlos bajo el peso de duros trabajos; y así edificaron para Faraón las ciudades de depósito: Pitom y Ramsés.  
Pero cuanto más les oprimían, tanto más crecían y se multiplicaban, de modo que los egipcios llegaron a temer a los israelitas.  Y redujeron a cruel servidumbre a los israelitas, les amargaron la vida con rudos trabajos de arcilla y ladrillos, con toda suerte de labores del campo y toda clase de servidumbre que les imponían por crueldad." (Éxodo 1, 1-ss.)

Además, sabemos por los cruzados y otros viajeros que marchaban a Tierra Santa durante la lucha contra "el infiel" en el siglo XI y sucesivos,  que las pirámides eran consideradas como "los graneros de José".  Leemos de nuevo en La Biblia (Génesis 41, 46-ss.):

"Tenía José treinta años cuando compareció ante Faraón, rey de Egipto, y salió José de delante de Faraón, y recorrió  todo Egipto.  La tierra produjo con profusión durante los siete años de abundancia y él hizo acopio de todos los víveres de los siete años en que hubo hartura en Egipto poniendo en cada ciudad los víveres de la campiña circundante.  José recolectó grano como la arena del mar, una enormidad, hasta tener que desistir de contar porque era innumerable.
[...]
Concluyeron los siete años de hartura que hubo en Egipto, y empezaron a llegar los siete años de hambre como había predicho José.  Hubo hambre en todas la regiones; pero en todo Egipto había pan.  Toda la tierra de Egipto sintió también hambre, y el pueblo clamó a Faraón pidiendo pan.  Y dijo Faraón a todo Egipto: "Id a José: haced lo que él os diga." - El hambre cundió por toda la faz de la tierra.- Entonces José sacó todas las existencias y abasteció de grano a Egipto.  Arreciaba el hambre en Egipto; de todos los países venían también a Egipto para proveerse comprando grano a José, porque el hambre cundía por toda la tierra".

Es fácil suponer la relación de ideas que hubo entre la cantidad de grano acumulado por José y los enormes edificios, pero a los Cruzados nunca se les pasó por la cabeza que las pirámides fuesen por hebreos y por lo tanto, y menos aún, que fuese el pueblo de Dios esclavizado.



Entonces... ¿de dónde surgió la idea de que las pirámides las construyeron esclavos?

La primera mención a esclavos como constructores de pirámides se la debemos a Heródoto, un griego del siglo V a.C., historiador y geógrafo, que nos dice en su "Historia" Libro II, 

"Pues bien, hasta el reinado de Rampsinito hubo en Egipto, al decir de los sacerdotes, una estricta legalidad y el país gozó de gran prosperidad, pero Queóps, que reinó tras él, sumió a sus habitantes en una completa miseria.  Primeramente cerró todos los santuarios, impidiéndoles ofrecer sacrificios, y, luego, ordenó a todos los egipcios que trabajasen para él. En este sentido, a unos se les encomendó la tarea de arrastrar bloques de piedra, desde las canteras existentes en la cordillera arábiga, hasta el Nilo y a otros les ordenó hacerse cargo de los bloques, una vez transportados en embarcaciones a la otra orilla del río, y arrastrarlos hasta la cordillera llamada líbica. Trabajaban permanentemente en turnos de cien mil hombres, a razón de tres meses cada tumo. Asimismo, el pueblo estuvo, por espacio de diez años, penosamente empeñado en la construcción de la calzada por la que arrastraban los bloques de piedra, una obra que, en mi opinión, no es muy inferior a la pirámide." 
[...]
Diez fueron, como digo, los años que se emplearon en la construcción de esa calzada y de las cámaras subterráneas de la colina sobre la que se alzan las pirámides, cámaras que, para que le sirvieran de sepultura, Quéops se hizo construir en una isla. Por su parte, en la construcción de la pirámide propiamente dicha se emplearon veinte años. [...] está hecha de bloques de piedra pulimentada, y perfectamente ensamblada."

Heródoto tampoco habla de esclavos, aunque el rey si ordenó la construcción de su complejo funerario, pero se pagó a los trabajadores como leemos un poco más adelante en el texto:

"En la pirámide consta, en caracteres egipcios, lo que se gastó en rábanos, cebollas y ajos para los obreros. Y si recuerdo bien lo que me dijo el intérprete que me leía los signos, el importe ascendía a mil seis cientos talentos de plata."

Mil seiscientos talentos de plata equivaldría a 41.472 kg de esa moneda en medida actual.  Podemos considerarlo poco o mucho debido al trabajo que se realizaba, pero los constructores no eran esclavos puesto que se les pagaba (y así se consideraba) por su trabajo.



Quizás la tercera cita, la siguiente en cronología que habla del tema, será la que diga que fueron los famosos esclavos los constructores de tan increíbles obras arquitectónicas.  Vamos a ver que nos cuenta Diodoro Sículo, historiador griego del siglo I aC.:

"Convertido en el octavo rey Quemis de Menfis, gobernó cincuenta años y construyó la mayor de las tres pirámides, enumeradas entre las siete obras maravillosas. [...] Trescientos sesenta mil hombres, como afirman, se ocuparon de los cometidos de las obras y toda la construcción alcanzó su culminación con dificultad pasados veinte años.
Fallecido ese rey, heredó el gobierno su hermano Cefrén y gobernó cincuenta y seis años. [...] construyó la segunda pirámide, muy semejante a la antes citada por la manufactura de su técnica pero muy inferior en tamaño, está escrita sobre la mayor la cantidad de riquezas gastadas, pues se informa mediante una inscripción que se emplearon más de mil seiscientos talentos en verduras y rábanos para los obreros".

Así que de nuevo tenemos la palabra "obrero" y aparece el pago por su trabajo.  Más adelante si que leemos algo sobre el trato que tuvieron estos trabajadores:

"Pero resultó que, de los reyes que se construyeron esas tumbas, ninguno fue enterrado en las pirámides: el pueblo, por el sufrimiento de los trabajos y por haber realizado esos reyes muchas cosas crueles y violentas, tenía gran odio a los culpables y amenazaba con despedazar sus cuerpos y con lanzarlos con ignominia fuera de las tumbas; y, por ello, agonizando, cada uno encargó a sus íntimos enterrar su cuerpo en un lugar no señalado y en secreto".

Así que eran algo déspotas, explotadores y mezquinos, pero de ahí a entenderlo como trabajo esclavo, látigos incluidos...  Seguimos leyendo sobre la tercera de las pirámides y su rey:

"Después de ellos, fue rey Micerino, al cual algunos denominan Menquerino, que era hijo del que hizo la primera pirámide. Pero, habiendo empezado ése a construir la tercera, falleció antes de alcanzar su culminación toda la obra. [...] afirman que éste, aborreciendo la crueldad de los reyes anteriores, deseó una vida honrada y beneficiosa para los gobernados y hacía continuamente muchas otras cosas por las cuales era muy posible propiciarse la benevolencia del pueblo para con él y gastaba multitud de riquezas en las audiencias, dando regalos a las gentes honradas que consideraba que no habían sido tratadas adecuadamente en los juicios.

Entonces... ¿de dónde surgió la idea de que las pirámides las construyeron esclavos?  Habrá que seguir indagando...

Fuentes:
Heródoto, Libro II, ed. Gredos.
Diodoro Sículo, Biblioteca Histórica 1, ed. Gredos
La Biblia de Jerusalén
"Asterix y Cleopatra" para las imágenes.

4 nov 2016

El 4 de noviembre en la excavación de Howard Carter.


Apenas había llegado a la excavación al día siguiente (4 de noviembre) cuando un extraño silencio, producido por la detención de los trabajos, me hizo dar cuenta de que había ocurrido algo fuera de lo común. Se me recibió con la noticia de que se había descubierto un escalón tallado en la roca bajo la primera cabaña que se había derruido. Parecía demasiado bueno para ser verdad, pero el agrandamiento de la abertura nos aclaró que estábamos de hecho en la entrada de un profundo corte en la roca, unos cuatro metros por debajo de la entrada de la tumba de Ramsés VI y a una profundidad similar a la del nivel actual del Valle. El corte era del tipo de entrada con escalera subterránea, tan común en el Valle, y yo casi me atreví a esperar que habíamos encontrado finalmente una tumba. El trabajo continuó febrilmente durante todo aquel día y la mañana del siguiente, pero sólo el 5 de noviembre por la tarde conseguimos retirar la gran masa de escombros que cubría el corte y pudimos demarcar los bordes superiores de la escalera por sus cuatro lados. 

Entonces quedó claro, por encima de toda duda, que nos encontrábamos ante la entrada de una tumba; sin embargo, aún teníamos la incertidumbre nacida de desengaños anteriores. Siempre cabía la terrible posibilidad, sugerida por nuestra experiencia en el Valle de Tutmés III, de que la tumba estuviera a medio hacer, sin haber sido concluida ni usada. Incluso si hubiera sido terminada aún podía ser que la hubieran saqueado en época antigua. Pero, por otra parte, también podía tratarse de una tumba intocada o sólo parcialmente saqueada, y con mal reprimida excitación contemplé los escalones que descendían cada vez más, saliendo a la luz uno por uno. El corte estaba tallado en la ladera de un montículo, y al progresar los trabajos, el borde occidental retrocedía bajo el saliente de la roca hasta quedar primero en parte y luego totalmente cubierto, convirtiéndose en un pasadizo de unos 3 m. de alto por 1,8 m. de ancho. El trabajo avanzaba ahora más rápidamente; un escalón seguía a otro y al nivel del duodécimo, hacia la puesta del sol, descubrimos la parte superior de una puerta tapiada, enyesada y sellada. 



Una puerta sellada! Así, pues, era cierto. Nuestros años de paciente trabajo iban a quedar recompensados después de todo. Creo que mi primer sentimiento fue de contento por el hecho de que mi fe en el Valle no había sido injustificada. Con una excitación que se convirtió en ardor febril busqué los sellos de la puerta, en busca de pruebas sobre la identidad del dueño del lugar, pero no pude encontrar nombre alguno. Los únicos descifrables eran el conocido sello de la necrópolis real, el chacal y nueve cautivos. Sin embargo, dos cosas eran claras: en primer lugar, el empleo del sello real era una prueba evidente de que la tumba había sido construida para un personaje de gran categoría. En segundo lugar, el hecho de que la puerta sellada estaba completamente tapada por las cabañas de los trabajadores de la Dinastía XX, construidas encima de ella, era una prueba suficientemente evidente de que no había sido tocada por lo menos a partir de aquella época. De momento tenía que conformarme con aquello. 

Mientras examinaba los sellos noté que en el dintel de madera muy dura que había en la parte superior de la puerta, parte del yeso se había caído. Para asegurarme del método por el que se había bloqueado la puerta hice un agujero debajo de ésta lo bastante grande para colocar una linterna, y descubrí que el pasadizo detrás de la puerta estaba completamente relleno de piedras y escombros desde el techo hasta el suelo, siendo ésta una prueba adicional del sumo cuidado con el que se había protegido la tumba. 



Era un momento emocionante para un excavador. Tras años de trabajo más bien improductivo, me encontraba completamente solo, a excepción de mis trabajadores nativos, en el umbral de lo que podía resultar un descubrimiento fantástico. Al otro lado del pasadizo podía encontrarse literalmente cualquier cosa y necesité de toda mi fuerza de voluntad para no abrir la puerta e intentar averiguarlo en aquel mismo momento. 

Un hecho me sorprendía, y era la pequeñez de la abertura en comparación con otras tumbas corrientes en el Valle. El diseño era evidentemente de la Dinastía XVIII. ¿Podía tratarse, acaso, de la tumba de un noble enterrado allí con autorización real?; ¿era un escondrijo, un lugar secreto al que se había trasladado la momia de un rey y su tesoro por motivos de segundad?, ¿o era la tumba de un rey, lo que yo había estado buscando durante tantos años? 



Una vez más examiné las marcas de los sellos en busca de la clave, pero en la parte de la puerta que habíamos descubierto hasta aquel momento sólo estaban claros para su interpretación los de la necrópolis real mencionados más arriba. Si hubiera sabido entonces que unos pocos centímetros más abajo estaba la huella clara y característica del sello de Tutankhamón, el rey que yo más deseaba encontrar, hubiese continuado y, lógicamente, hubiera descansado mejor aquella noche, ahorrándome casi tres semanas de incertidumbre. Sin embargo, era tarde y la oscuridad se nos venía encima. Contra mis deseos, volví a tapar el agujero que había hecho, rellené nuestra trinchera como protección para las horas de la noche, escogí los obreros más dignos de confianza, que estaban tan excitados como yo, para vigilar la tumba durante toda la noche y me dirigí a casa cabalgando Valle abajo a la luz de la luna. 

Naturalmente mi deseo era continuar con nuestra limpieza hasta averiguar el verdadero alcance del descubrimiento, pero Lord Carnarvon estaba en Inglaterra y, en atención a él, tenía que retrasar el asunto hasta que pudiera venir. En consecuencia, la mañana del 6 de noviembre le envié el siguiente cablegrama: «Finalmente he hecho descubrimiento maravilloso en Valle, una tumba magnífica con sellos intactos; recubierto hasta su llegada; felicidades».


Fotos: http://www.griffith.ox.ac.uk/discoveringTut/
Texto: CARTER, H.,"La tumba de Tutankhamón", Ed. destinolibro.

17 sept 2016

Colaboración: "El hombre egipcio, el fiel amigo del perro"

Os comunico que he realizado una colaboración con el blog "Explorando Egipto" con el título:
"El hombre egipcio, el fiel amigo del perro"
Podéis leerme pinchando aquí.
¡No os la perdáis!



Y no dejéis de visitar el blog de Diana

13 jul 2016

Colaboración: OBELISCOS: RAYOS DE SOL EGIPCIOS QUE TERMINARON ILUMINANDO ROMA


La entrada que os traigo esta vez es una colaboración entre Arqueología en mi Jardín y Papiros perdidos. 

Desde los dos espacios esperamos que disfrutéis mucho de su lectura.

 No olvidéis visitar el blog Papiros Perdidos para poder continuar la lectura.


OBELISCOS: RAYOS DE SOL EGIPCIOS QUE TERMINARON ILUMINANDO ROMA 
Parte I (parte II)

LOS OBELISCOS EGIPCIOS 
por Aroa Velasco


La palabra obelisco proviene del griego ὀβελίσκος y significa “pequeño espeto, aguja”, en relación a su forma. Este nombre fue dado por el historiador griego Heródoto, el primero en describir este monumento en su segundo libro de “Historia” durante el siglo V, aunque los egipcios ya tenían también un nombre para este monumento: txn.



Pero ¿qué es un obelisco?

Un obelisco es un monumento que tiene la forma de un pilar con los cuatro lados lisos, apoyado sobre una piedra prismática, y que se extiende hacia arriba donde toma la forma de una pirámide, al que los egipcios llamaron bnbn, y los griegos piramidión. Este piramidión podía estar recubierto de oro, bronce o electro, para reflejar la luz del sol, lo cual encaja con la simbología del obelisco en relación al sol. Eran, además, construidos en una sola piedra (monolito) y la mayoría de granito rojo debido, de nuevo, a su relación con el culto solar del que luego hablaremos. 

Suelen medir entre 20-30 metros, salvo el obelisco inacabado de Asuán, que mide más de 40 metros, y que como su nombre indica, sigue esperando en el suelo. Nuestro obelisco es uno de los más altos conservados, con 32 metros.

Obelisco inacabado de Asuán



En la actualidad se conocen más de 30 obeliscos egipcios terminados, y uno inacabado (el de Asuán que comentábamos antes), aunque realmente hay cientos repartidos por el mundo, más contemporáneos y a imitación de los egipcios.

¿Cuándo se originaron?

Tenemos constancia de obeliscos desde la V Dinastía asociados a contextos funerarios y templarios. Es en los templos solares de Abusir, de los faraones Userkaf y Niuserre, donde tenemos los primeros obeliscos realizados en caliza blanca y de proporciones más modestas, siendo achaparrados, con un tronco cúbico gigante coronado por una punta en forma de pirámide. Al mismo tiempo, comenzó la práctica de colocar una pareja de pequeños obeliscos en la entrada de las tumbas privadas. 

Respecto a la historia de los obeliscos en los templos, como es el caso del nuestro, es más compleja. El más antiguo documentado se encontraba en el templo de Re de Heliópolis y lleva el nombre de Teti. El material utilizado y su emplazamiento enfatizan el significado solar, expresado posteriormente en las inscripciones de los obeliscos del Reino Nuevo (los mejor conservados). Por desgracia, no tenemos apenas documentación arqueológica de ellos, solamente referencias de su existencia, como la inscripción de Sabni, del reinado de Pepi II, en donde se mencionan dos barcos utilizados para el transporte de obeliscos, lo cual implica que ya a finales del periodo los obeliscos eran extraídos de Asuán. 

Durante el Primer Periodo Intermedio no se realizan estos monumentos, y no será hasta Senuseret I cuando se retome, cuyo obelisco es el único superviviente de las ruinas de Heliópolis, con más de 20 m de altura y cortado en un trozo monolítico de granito rojo de Asuán. Aunque la época de mayor esplendor será durante el Reino Nuevo, con la serie de obeliscos de Tutmosis I, con una pareja de obeliscos en Karnak (tercer y cuarto pilonos, solo queda uno conservado). La XIX Dinastía no se quedó atrás en la construcción de este monumento. Y ya en los últimos periodos faraónicos la construcción de obeliscos se hace muy esporádica.


Obelisco de Senuseret I en Heliópolis



¿Qué simbolizaban? 

¿Para qué se levantaban estos monumentos? Los obeliscos, junto con las pirámides, son los dos elementos esenciales del culto solar. Si nos fijamos en la forma, el obelisco desarrolla una idea implícita en la pirámide: conseguir la mayor altura con la menor base. 

Como antes hemos comentado, la parte de arriba del obelisco era llamado por los egipcios bnbn, que era la primera piedra creada por el dios sol en el principio del tiempo. Se la relaciona con la cosmogonía heliopolitana, como la colina primigenia que surgió del Nun y desde la cual el dios Atum se creó a sí mismo y a la divina pareja. Esto tiene su reflejo real cuando tras la crecida del Nilo las aguas se retiran y surgen los montículos de arena llenos de vida. 

Tenemos, por tanto, dos conceptos religiosos representados en el obelisco: el culto solar y la colina primigenia.



OBELISCO DE TUTMOSIS III EN EGIPTO 

El obelisco que vamos a estudiar, de más de 32 metros de altura, se encuentra actualmente en la Plaza de San Juan de Letrán. Pero ¿dónde estaba emplazado antes de viajar a Roma? 

Seguir el rastro de los obeliscos que fueron sacados de Egipto no es fácil, y para el caso del obelisco de Tutmosis III es más complicado todavía, pues tenemos poca documentación al respecto y suele ser contradictoria, sobre todo si queremos encontrar su ubicación original. Para el presente estudio hemos seguido las antiguas investigaciones de Breasted (1901) y de Barguet (1950). 

Según estas investigaciones, el obelisco de Tutmosis III fue extraído de Asuán por este faraón, y estaba destinado a ser erigido en el patio del templo de Karnak con motivo de su Jubileo Real. De hecho, Tutmosis III erigió al menos 7 obeliscos, 5 de los cuales estaban en Tebas y 2 en Heliópolis. De los 5 obeliscos de Tebas ninguno está en Egipto, solo conservamos 2 en Europa, el nuestro (llamado Lateranense) y el de Constantinopla. 

Sin embargo, nunca fue erigido entonces ni después de la muerte de Tutmosis III, en 1450-1425 a. C. aproximadamente, y el obelisco fue trasladado de Asuán a Tebas, donde permaneció en el suelo durante 35 años.

Dedicatoria de Tutmosis III donde se especifica su emplazamiento: “En el patio del templo de Karnak”

Tras esto, Tutmosis IV inscribió y erigió el obelisco en el templo de Karnak en honor a su abuelo, Tutmosis III. Según Breasted, quien sigue las inscripciones del obelisco, éste debería encontrarse entre el 8º y el 9º pilono en el lado sur del templo, en lo que se conoce hoy como el templo de Ramsés II de Karnak.

Plano de la situación del obelisco según Barguet (1950)

En esta ubicación nuestro obelisco estaba solo, sin formar pareja con ningún otro, como suele ser lo habitual, y por ello a veces se llama el obelisco “único” de Karnak. Las propias inscripciones del obelisco nos hablan de que siempre estuvo solo, como podemos leer en la inscripción dedicatoria (lado sur, media columna”: “erigido para el (Amón) un solo obelisco…”


Base del obelisco según Barguet (1950)

Un siglo después de su erección, Ramsés II añadió una inscripción en el obelisco, seguramente a la vez que estaba construyendo su templo (y usurpando las seis estatuas de Osiris) con algunas escenas decorativas de las que tan sólo han sobrevivido las del lado frontal. Tras esta breve intervención, el obelisco pasará bastante tiempo tranquilo. Cuando llegó Augusto, consideró llevárselo a Roma, pero lo reconsideró debido al tamaño del mismo y que temía la ira de los dioses.

Obelisco laterano, según Sánchez (2007)


¿Quieres saber más?  
Continúa leyendo pinchando aquí.

BIBLIOGRAFÍA:

DIBNER, B. (1991) “Moving the obelisks; a chapter in Engineering history in Which the Vatican Obelisk in Rome in 1586 was moved by Muscle Power, and a Study of More Recent Similar Moves”, Norwalk Connecticut: Burndy Library.

COULSTON, J. y DOGE, H. ed. (2000) “Ancient Rome: The Archaeology of the Eternal City”, Oxford University School of Archaeology, Monograph 54.

FUTRELL, A. (2006) “The roman games. A Sourcebook”, Blackwell Publishing.

MANGADO, M. L., (19939 “Los obeliscos egipcios en Roma”, en Revista de Arqueología 141, pp: 18-29.

BARGUET, P., (1950) “L'Obélisque de Saint-Jean-de-Latran dans le temple de Ramsès II à Karnak”, ASAE 50, pp: 269-280.

BREASTED, J. H., (1901): “The obelisks of Thutmose III”, Zeitschrift für Ägyptische Sprache und Altertumskunde 39, pp: 56-57.

JULIUS, E., (2014) Obelisks in Late Antiquity: Roman or EgyptianThe symbolic and functional meaning of Egyptian obelisks in the Roman world in the 3rd and 4th centuries AD, Master Thesis, Leiden University.

SÁNCHEZ, J. R. A., (2007) “«Oboliscum in circo positum est »: Monumentos tebanos en Roma y Constantinopla (s. IV). Memoria, expolio y religion” en Archivo Español de Arqueología vol. 80, pp: 285-308.


13 abr 2015

La elaboración del pan y la cerveza en el antiguo Egipto.

Modelo de panadería y cervecería.  Encontrado en la tumba de Meketre (Tebas).
Dinastía XI.

Tanto la cerveza como el pan comenzaban con la elaboración de la masa,  en el caso del pan además se utilizaba levadura, graminia en la que se basa la cerverza, así que ambos alimentos estaban relacionados desde el primer momento de su elaboración y por los datos que nos han llegado sobre su elaboración, además, se trabajaban en los mismos talleres.



a.  La cervecería:

Se encuentra a la derecha de la entrada principal.  Al fondo vemos a un hombre que con un mortero tritura el grano, trabajo previo a la molienda, para aflojar el cascabillo.  Al lado, dos bases para piedras de moler.  La actividad de moler la solía realizar una mujer.  Se situaba detrás de esta base, se inclinaba sobre ella y utilizaba una piedra más pequeña par triturar el grano.  Esta harina en realidad sería una mezcla de cascabillo triturado junto con arenilla de la piedra arenisca probablemente y la propia harina.



Junto a la puerta de entrada un hombre, hundido en una tinaja, se sujeta en los bordes mientras va a amasando  con los pies.  Con esta masa se hacían pequeños pasteles y, a veces, incluso se podían añadir dátiles.



Estos pastelillos se dejaban fermentar.

Después los pasteles fermentados se dejaban sobre un recipiente circular, que podía ser un tamiz de malla fina (quizás hecho con lino).  Esta bandeja se dejaba sobre otra tinaja y sobre ella se vertía agua.


Mientras la mezcla de agua y masa se colaban en la tinaja, probablemente alguien fuese manipulando los panecillos para que se disolviesen por completo y cayeran junto con el agua en la tinaja.  Se dejaría reposar todo ello y fermentaría con el tiempo.  El último paso sería verter la cerveza en tinajas y taparlas con barro.  


¡Ya estaba lista la cerveza para su consumo!

b.  La panadería:

Las habitaciones dedicadas a esto son dos y en cada una se elabora un tipo distinto de pan: hogazas planas y conos realizados mediante molde.  

De nuevo podemos ver los morteros y los molinillos de mano además de amasaderas.

        

Sobre las mesas vemos los panes hechos a molde,de forma cónica:


Y en la mesa de la habitación contigua vemos otro tipo de panes:


En ambas habitaciones hornos, en cada una de ellas de distinto tamaño y forma:

  


Fuente (texto e imágenes): KEMP, B.J.  "El antiguo Egipto.  Anatomía de una civilización", ed. Crítica.

7 ene 2015

Davis: un buscador de tesoros disfrazado de "egiptólogo"







El 6 de enero de 1907, Edward R. Ayrton y su patrocinador Theodore M. Davis, descubrieron en el Valle de los Reyes una tumba de la dinastía XVIII, fue numerada como KV55.






Se encuentra junto a la tumba de Ramsés XI y por encima de la de Ramsés II. Mide 27,61m así que es de las tumbas más pequeñas de Valle. El esquema del interior de la tumba es el siguiente: una entrada conduce a unas escaleras, después un pasillo inclinado, al final de este la cámara mortuoria y en lateral se abre una pequeña cámara. La tumba no tiene decoración, solo unas marcas parecen indicar que estaba panificada una cámara más que nunca llegó a realizarse.






La tumba es un gran interrogante aún hoy en día, en gran parte debido a los trabajos inadecuados y chapuceros de sus descubridores.

T.M.Davis era un acaudalado abogado norteamericano que consiguió la concesión para excavar en el Valle en 1902. Junto con J. Quibell, al que sucedió en el cargo Weigall, como inspector del Servicio de Antigüedades, realizó un primer descubrimiento, la KV46, que era la tumba de Tuya y Yuya, se trataba de a tumba más intacta de Valle hasta el momento.

Davis en esta ocasión casi destruye la tumba, cuando al inclinarse para leer el nombre de los propietarios de la tumba ocurrió lo siguiente:

"El señor Maspero [anciano ya y que acompañó a los descubridores en la apertura de la cámara sepulcral] gritó: <<¡Tenga cuidado!>>, y me apartó las manos [escribe el mismo Davis]. Al momento nos dimos cuenta de que si mi vela hubiese tocado el bitumen, cosa que estuvo peligrosamente a punto de pasar, el ataúd habría ardido en llamas. Como todo el contenido de la tumba era inflamable, y justo enfrente de ataúd se encontraba un corredor que llevaba al aire libre y se producía una corriente de aire, sin duda habríamos perdido la vida, ya que la única vía de escape era por el corredor, y habríamos tenido que trepar por encima del muro de piedra que tapaba la puerta."




A finales de 1905 Davis comenzaría a trabajar con Ayrton, sucesor de Weigall como inspector, un joven de 22 años que, aunque arqueólogo, no tenía poder sobre las exigencias de Davis que buscaba resultados rápidos, sin interesarle la precisión, la conservación o el registro científico. Juntos descubrieron y desmantelaron la KV55. 

Davis quiso despejar la tumba rápidamente, su objetivo era encontrar una tumba intacta, estos descubrimientos solo eran piedras en su camino. Con las prisas por vaciar la tumba, para continuar su búsqueda, destruyó la mayoría de datos científicos que hubiesen ayudado a conocer mejor este descubrimiento: sin catalogar ni inventariar, el control sobre las piezas fue mínimo y muchas de ellas desaparecieron, fueron vendidas en el mercado de antigüedades o regaladas por el propio Davis, las piezas se dividieron y dispersaron por el mundo, perdiéndose toda la información que nos pudiesen aportar.





Ayrton murió prematuramente, en un accidente de caza, sin llegar a publicar la excavación, sus datos como arqueólogo con experiencia hubiesen sido inestimables. En cambio, Davis realizó una publicación pero hoy en día se duda de sus datos, llenos de lagunas, inexactitudes y errores.




Sir Alain Gardiner escribiría al respecto:

"La historia de la excavación en Egipto presenta, junto a muchos trabajos espléndidos, una serie de desastres casi continuos. El mayor desastre de todos es cuando los resultados han quedado sin publicar. Pero es también un desastre cuando la publicación es incompleta o errónea. Esto fue, desgraciadamente, lo que ocurrió con el volumen de T.H. Davis titulado La umba de la reina Tiya, Londres, 1910. "




Fuentes:







http://ib205.tripod.com
Reeves, N. y Wilkinson, R. H., Todo sobre el valle de los Reyes. Destino. 1998
http://es.wikipedia.org/wiki/KV55
Tyldesley, J., La maldición de Tutankamón. La historia de un rey egipcio, Ariel, 2012






 

2 dic 2014

Museo Egipcio de Barcelona - Fundación Clos

Aquí os dejo algunas de las piezas que fotografié en el Museo Egipcio de Barcelona el sábado pasado.


El faraón Diocleciano.


 Estela con Cleopatra VII haciendo ofrendas. 


Pseudomomia itifálica.  Ptolomeo VIII.




Ramses II




Madera pintada.  Dinastía XXI.




Ramses II como Osiris




Estatua-cubo de Huy.  Dinastía XIX.



Portadora de ofrendas.  Reino Medio.




Recipiente para Kohol.




Tapa de ataúd.  Dinastía XXVI.




Detalle del anterior.



Parte de un ataúd.  Época baja.




Detalle de la misma pieza (me encanta esas pestañas).


Cubierta de ataúd de terracota.  Época romana (curiosísima)






Imhotep.  Dinas tía XXVI.


Akhenaton realizando ofrendas.  Dinastía XVIII.



Como siempre solo he hecho una selección de las fotos que hice y que me han gustado más o son más curiosas.