Tras la publicación de un REEL en Instagram por parte de Cinturón Blanco sobre la alimentación de los gladiadores, se ha desatado el infierno entre los comentarios. Parece que todo el mundo sabe sobre alimentación, pero muy pocos saben sobre lo que comían los romanos (¡¡¡cuánto daño han hecho las películas!!!).
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26 ene 2026
La alimentación (de un gladiador) en la antigua Roma
Cuando pensamos en la antigua Roma, nuestra imaginación a menudo se llena de banquetes fastuosos, montañas de fruta, carne exótica y vino fino. Sin embargo, la realidad diaria de un romano normal, el plebeius, era mucho más sencilla y modesta. La alimentación de la mayoría de la población reflejaba su economía, su acceso a los mercados y, por supuesto, la disponibilidad estacional de alimentos.
El alimento básico era el pan y otros productos de cereales, como la puls, una especie de gachas de trigo o cebada. Estos cereales constituían la mayor parte de las calorías diarias y eran la base de todas las comidas. Los romanos los cocinaban de formas sencillas: hervidos, en forma de papillas, o como pan rústico. Convertir ese trigo en pan era algo muy caro y no estaba al alcance de todo el mundo: había que molerlo (esto se pagaba) y hornearlo (esto también) así que si no tenías dinero, comías el cereal en forma de esa papilla que visualmente no era muy apetitosa, pero al menos echaba algo al estómago.
Las legumbres como las lentejas, los garbanzos o los guisantes eran comunes y muy apreciadas, pues aportaban proteínas y saciedad a bajo coste. Las verduras de temporada (col, nabo, zanahoria, cebolla, ajo) completaban la dieta, y a veces se acompañaban con hierbas aromáticas o un chorrito de aceite de oliva para dar sabor.
Frutas como higos, manzanas, peras o uvas se consumían frescas o secas, según la temporada. Los frutos secos (almendras, nueces) servían como aperitivo o complemento energético. Las frutas también podían fermentarse para hacer vinagre o vinos de baja calidad que se mezclaban con agua para beber.
23 nov 2025
La única lucha de gladiadores jamás narrada.
¿Sabías que solo conservamos un relato de una lucha de gladiadores?
Efectivamente, se la debemos a Marcial. Fue escrito en torno al 80 d. C. Puede que fuese uno de los espectáculos que tuvieron lugar en el Coliseo durante la inauguración del edificio por parte de Tito, aunque podría ser posterior: quizás durante una segunda inauguración por parte de Domiciano. Los especialistas no se ponen de acuerdo.
Dice así según la traducción de José Guillen para la editorial Institución Fernando el Católico:
Prolongando el combate Prisco, prolongándolo
Vero y estando igualado el valor de ambos
durante mucho tiempo, se pidió reiteradamente y a
grandes voces que se licenciase a los dos
combatientes; pero el César mismo se atuvo a su
propia norma: la norma era luchar, dejando los
escudos, hasta que uno de ellos levantase el dedo.
Hizo lo permitido: les dio varias veces fuentes [de
alimentos] y regalos. Sin embargo se llegó al fin
de un combate igualado: lucharon iguales, se
rindieron a la par. El César envió a uno y a otro el
bastón [de la licencia] y a uno y otro las palmas [de
la victoria].
Tal fue el premio de su valor denodado. Un hecho
semejante no se había visto sino en tu reinado, oh
César: que luchando dos, quedaron vencedores
ambos.
(Marcial, Libro de los espectáculos XXIX)
No sé si te has fijado en varios datos curiosos:
- Que para ser unas supuestas luchas tan sangrientas y violentas, el único texto que nos cuenta cómo era una lucha de gladiadores termina con la victoria de los dos gladiadores.
- Que los nombres de ambos contendientes tienen una interesante connotación: Prisco (o mejor dicho, Priscus) que significa "antiguo", y Vero (o Verus), que significa "verdad". Curiosa casualidad y que la lucha entre ambos termine en tablas...
19 oct 2025
Los gladiadores de la antigua Roma no eran deportistas: 15 razones para desterrar el mito
En las películas y documentales solemos ver a los gladiadores como si fueran los “deportistas” de la Roma antigua. En muchos los comparan con futbolistas u otros deportistas de élite, famosos y ricos. Pero es un gran error. Aunque los gladiaodres entrenaban duro, tenían público, fama y hasta seguidores, en realidad, lso espectáculos de los anfiteatros estaban muy lejos de ser un deporte. Aquí te doy 15 razones (hay muchas más, estas son las más obvias) para que etiendas los motivos:
1. No había igualdad entre los contrincantes:
Algunos gladiadores eran veteranos experimentados y otros apenas sabían manejar un arma. A veces se enfrentaban tipos de lucha muy desiguales. En un deporte real, eso sería impensable.
2. No existían reglas fijas ni árbitros imparciales:
Auque probablemente había una normativa general, es probable que cada organizador deciciera las reglas. Lo que valía en un anfiteatro podía no valer en otro. No había árbitros neutrales ni comités que velaran por la justicia del combate.
3. El objetivo era el espectáculo, no la competición:
La lucha no servía para ver quién era mejor, sino para entretener al público y glorificar al organizador. Lo importante era la emoción y la sangre, no el resultado.
4. Muchos combatían obligados:
Parte de los gladiadores eran esclavos, prisioneros o condenados. No participaban por pasión ni vocación deportiva, sino porque no tenían elección.
5. El riesgo de morir era real:
En el deporte se busca la victoria, no la muerte. En la arena, morir era parte del juego y del atractivo del espectáculo, aunque no todos los combates terminaran con este final.
6. No existía el espíritu deportivo:
No había respeto mutuo ni reglas de caballerosidad. El público pedía sangre, y los organizadores se la daban. Lo que hoy llamaríamos "juego limpio" brillaba por su ausencia.
7. El anfiteatro como contacto con el poder:
Cuando la política ya no pasaba por las urnas, el anfiteatro era el lugar donde los políticos se mostraban al pueblo, daban favores y buscaban apoyo. Más espectáculo político que deporte.
8. El público decidía quién vivía y quién moría:
En muchos casos, el destino del gladiador vencido dependía del pulgar del público o del organizador. ¿Te imaginas un partido donde los espectadores decidan si el perdedor muere?
9. Los gladiadores eran de clase baja o esclavos:
Mientras que los atletas griegos eran ciudadanos libres y honorables, los gladiadores eran considerados infames, sin derechos ni prestigio social.
10. Nadie los admiraba como héroes:
Aunque algunos se ganaban cierta fama, socialmente eran despreciados. Ser gladiador no era motivo de orgullo, sino de vergüenza.
11. El entrenamiento no buscaba superación personal:
Los gladiadores entrenaban para matar mejor o sobrevivir más tiempo, no para batir récords o mejorar técnicas por gusto o mérito propio.
12. No había campeonatos ni ligas:
No existían torneos organizados ni clasificaciones. Cada combate era un espectáculo independiente, preparado según los gustos del momento.
13. Su origen era funerario:
Los primeros combates se hacían para honrar a los muertos con ofrendas de sangre. Nada que ver con la idea de deporte o celebración atlética.
14. El cuerpo era una herramienta de consumo:
El gladiador no representaba la belleza ni la salud, sino la resistencia al dolor y el valor ante la muerte. Su cuerpo era parte del espectáculo, una mercancía visual.
15. Se borraba su identidad:
En la arena, dejaban de ser personas. Se convertían en tipos: murmillo, retiarius, secutor… Eran personajes, no individuos. El público no veía hombres, sino máscaras de combate.
La gladiatura no era un juego, ni un deporte, ni un simple entretenimiento: era un instrumento de poder. Cada combate, cada herida y cada muerte servían para recordar quién gobernaba y para mantener bajo control a la población. El anfiteatro se convertía en un espacio donde la violencia no solo se mostraba, sino que se celebraba como espectáculo público.
En pocas palabras, la arena era teatro, política y violencia concentrados. El espíritu deportivo, basado en respeto, igualdad y superación, estaba totalmente ausente. Lo que Roma admiraba no era al atleta, sino al gladiador que podía morir para entretener y reforzar el poder.
22 jun 2025
Las irresponsabilidades en divulgación terminan convertidas en revisiones necesarias. El caso de Borea del MAN.
Las irresponsabilidades en divulgación terminan convertidas en revisiones necesarias.
El caso de la tessera de Borea del MAN.
Un título muy largo para un tema muy controvertido: el intrusismo en divulgación y el daño que hace desconocer sus responsabilidades.
La publicación de hoy espero que sea una reflexión para todos aquellos que nos dedicamos al mundo de la investigación, a los que se dedican a divulgarla y al público que recibe la información. Una cadena en la que cualquiera de las partes puede cometer un error, que para cualquier lego puede ser una tontería, pero que desencadena una serie de problemas, como si de piezas de un dominó cayesen una tras otra.
Hace unas semanas una persona acudió a mí preguntándome por un gladiador. Tal personaje era Borea y aparecía en una tessera que hoy se encuentra en el Museo Arqueológico de Madrid. Quería que corroborase que este personaje había nacido en su pueblo (Bedunia, hoy Cebrones del Río, en León). La única prueba para obtener todos los datos a los que se refería era esa pieza. Según parece, el luchador había tenido mucho éxito en los juegos gladiatorios.
Esta es la pieza a la que me refiero:
Fue encontrada entre Niebla y Moguer a orillas de Río Tinto y está fechada en el siglo I d. C. Sus medidas son 17 x 4,30 cm.
Podemos leer en la ficha del MAN (aquí):
"Placa de bronce de forma rectangular con cuatro orificios circulares en las esquinas, en los que se insertan argollas de la misma forma. En el lado menor izquierdo hay una argolla alargada decorada con incisiones y sujeta a la placa mediante un remache, de la cual colgaría la "tessera". El campo epigráfico desarrollado en cuatro líneas, se enmarca con una sencilla línea incisa que recorre toda la pieza."
La transcripción según la ficha del MAN:
CELER.ERBUTI.F(ilius). LIMICUS BOREA. CANTI (filio) BEDONIE (n) SI MVNERIS. TES(s) ERA(m). DEDIT AN(n)O. M (arco). LICINIO. CON (n)S(ule)
La traducción, de nuevo según la misma ficha:
“Celer, hijo de Erbutio, natural de la ciudad de los Limicos, dio esta tessera gladiatoria a Borea, hijo de Cantio, natural de Bedunia, el año del consulado de Marco Licinio.”
Y en la misma ficha se interpreta el texto de la siguiente forma:
“Celer nacido en Ginzio de Limia (Orense), es un organizador de juegos e hizo entrega de esta tessera al gladiador Borea, natural de Baedunia (cerca de La Bañeza, León), posiblemente en el año 64 de nuestra era.”
En 2022 el periódico “el diario” se hizo eco de la noticia (noticia completa aquí) y dio pábulo a una persona sin los conocimientos suficientes que cometió una irresponsabilidad:
El daño ya estaba hecho. Según la noticia, Borea fue un gladiador hispano de Bedunia conocido como uno de los más célebres del siglo I d. C. Destacado por su agilidad como provocador. Recibió una tessera de bronce (única de este material entre las 107 conservadas. Esto ya debería darnos que pensar, ¿verdad?) como símbolo de honor, otorgada por el lanista Celer alrededor del año 64 d. C., lo que evidencia su fama excepcional. La tessera confería a Borea un lugar privilegiado en el anfiteatro de Ilipula (Huelva), reflejando su estatus como gladiador de élite y figura respetada en todo el imperio. Según el periódico además se podía saber qué tipo de gladiador era Borea, un provocador.
La noticia fue publicada por varios medios en diferentes años.
Así “nuestra historia” lo publicó en 2023:
En 2024 la noticia era publicada por Muy Interesante:
En enero de 2025 aparecía una novela que terminó por rematar la jugada. De ella se hacía eco el Heraldo de León. Obviamente es una novela. El autor puede tomarse todas las licencias que quiera. El problema está cuando defiende que es una historia real y así la entiende el lector.
Hace ya tiempo que la pieza es parte de los estudios especializados. Grandes especialistas como José María Blázquez y María Paz García-Gelabert en 1988 decían que Celer era el gladiador (no Borea) y que entrega la tessera a Borea, una deidad local. Alberto Ceballos y David Ceballos, en su artículo de 2003, aceptaban el hecho de que Borea era un gladiador.
A partir de estos trabajos solo había que hacer que todo cuadrase (de forma muy chapucera, todo hay que decirlo) y así a Celer se le convertía en un lanista por arte de magia. Borea era un gladiador y que además era de tipología provocador. Todo el mundo se olvidó de que Blázquez ya adelantaba que Borea era una divinidad indígena de la Bética y que Piernavieja defendía que Borea era una deidad asimilada a Marte. No molaba tanto como tener a un gladiador súper famoso al que su lanista le entregaba la tessera con la que tenía asientos privilegiados en las gradas de un supuesto anfiteatro en Ilípula (hoy población de Niebla, en Huelva) edificio que probablemente ni existió.
Veamos qué ocurre si uno se para y lee la inscripción con detenimiento. Se verá que la interpretación es errónea y realizada con una gran cantidad de imaginación. Y es que, si se lee en algún sitio la palabra munus, ya se piensa que tiene que haber (a la fuerza) gladiadores de por medio.
Comencemos por decir qué es una tessera (tesserae en plural) era una ficha o placa pequeña, generalmente de hueso o cerámica (de bronce solo tenemos esta de la que aquí estamos hablando y, por las características de la misma, no se puede afirmar que se trate de espectáculo). Estos objetos eran utilizados en el mundo romano como entradas a espectáculos (anfiteatro, teatro o circo), bonos de distribución o incluso fichas de lotería o premios.
Ejemplos de tesserae son:
Desde luego, nada que ver la que protagoniza esta publicación, como podemos ver.
Si ya partimos de que no es una tessera de entrada a juegos, quizá deberíamos hacer una revisión de dicha pieza a ver qué información nos aporta lo que en ella se escribió.
Dice así:
CELER·ERBUTIi·Filius·Limicus
BOREA·CANTIBEDONIEnSI
MUNERIS·TESsERAm·DEDIT
ANnO·Marco·LICINIO·COnSule
Si tenemos en cuenta todos los signos de separación entre las palabras y la distribución de las palabras mismas en las líneas, obtenemos la siguiente traducción (hecha por el filólogo en lengua latina y griega, J. R. Galindo Peñalver):
Celer, límico, hijo de Erbutius,
para Borea cantibedoniense
dio tessera de espectáculo
en el año del cónsul Marcus Licinius.
Si analizamos detenidamente la inscripción, vemos que Celer lo que hizo fue entregar la tessera (de espectáculo) al dios Borea. Todo ello el en año, eso sí, 64 d. C. Se trataría, por lo tanto, de una tessera entregada como exvoto a un dios, mucho más parecida a una tessera de hospitalidad que a las “entradas” para espectáculos.
Y todo esto que os he contado es para que veáis cómo dejar volar la imaginación puede acarrear problemas. De tener un gladiador y un lanista, incluso conocíamos su panoplia del luchador y su procedencia, hemos pasado a tener un dios indígena y a una persona que le entregaba al dios el dato de que había celebrado un espectáculo en el. 64 d. C. Ya está, nada más. Quizás (y esto ya es especular rozando lo novelesco) debido a que fue encontrado entre Moguer y Niebla, puede que hubiese un espectáculo de arena (¿gladiadores? ¿venatores? ¿otro tipo de espectáculo enmarcado en los munera?) en Ilípula (Niebla). Esta localidad no tiene ningún edificios de espectáculos que sepamos. Habilitarían por tanto un espacio para munera. Sabemos que Niebla fue municipio en época de Augusto. Aunque quizás este espectáculo se diese en otro lugar, quizás en Itálica, que se encuentra a unos 150 km. de donde se realizó el hallazgo.
La verdad es que todo el resultado a mi me da la impresión de ser muy forzado. No tiene ningún sentido que Celes hiciera este tipo de ofrenda a un dios local. A mi esta traducción no me convence nada de nada.
Pero… ¿Y si hiciéramos otra lectura de la inscripción? Volvamos a mirar la original:
CELER·ERBUTIi·Filius·Limicus
BOREA·CANTIBEDONIEnSI
MUNERIS·TESsERAm·DEDIT
ANnO·Marco·LICINIO·COnSule
Lo que mas nos “molesta” es la palabra muneris, el nominativo de esta es munera. Esta palabra tiene muchas más acepciones que la de “espectáculo romano”.
Munera puede traducirse también como “regalo”, “don” y “ofrenda”. Si lo traduzco de esa forma obtengo el siguiente resultado:
Celer, límico, hijo de Erbutius,
para Borea cantibedoniense
dio tessera de ofrenda
en el año del cónsul Marcus Licinius.
Con este matiz lo podemos encontrar en Cicerón , por ejemplo, cuando en "contra Verres dice" (2, IV, 66, 12):
Cum ille se et religione Iovis Capitolini et hominum existimatione impediri diceret, quod multae nationes testes essent illus operis ac muneris, iste homini minari acerrime coepit,
que su traducción en castellano es:
"Al responderle aquél que se hallaba atado por el voto a Júpiter Capitonio y por la opinión de la gente, dado que muchos pueblos eran testigos de aquella obra y regalo."
Como vemos, Cicerón utiliza muneris con ese significado de "regalo" (podría ser ofrenda) en contexto religioso y coincide en que se trata de un genitivo singular, como en de la tessera del MAN.
Además, tipos de tesserae había más y que nada tenían que ver con el mundo del espectáculo. Había tesserae frumentariae cuyo uso era para distribución de trigo u otros víveres a ciudadanos romanos; tesserae hospitales, símbolo de hospitalidad entre familias o individuos; tesserae nummulariae que eran identificaciones de oficiales de la casa de la moneda; tesseare magicae o amuleti, como su nombre indica eran amuletos o fichas mágicas con fines protectores o religiosos; tesserae militares o legionis para identificación dentro del ejército o comunicación interna; tesserae fiscales o annonariae, con el registro de las obligaciones fiscales o censales; y por último, la tipología a la que esta corresponde, tesserae votivae, fichas o tablillas, normalmente de plomo o bronce, ofrecidas en santuarios como parte de una promesa o agradecimiento a una divinidad.
Para mi tiene mucho más sentido y más lógica que la traducción tradicional que es mucho más forzada.
Así que nada que ver ni con lanistas, ni gladiadores, ni espectáculos. Todo es mucho más simple. Este es el caso de una tesserae votivae, es decir, una donación, un regalo, un don para el dios Borea, una deidad de la que no conocemos nada y que cuyo culto era bastante local. que hace Celer, en el año 64 d. C.
18 may 2025
El gladiador (al que fue imposible que mordiese un león) encontrado en York
Hace unas semanas saltaba a la prensa la siguiente noticia:
Para leer la noticia pincha aquí.
Fueron muchos los medios que se hicieron eco de la primicia. Fue por este motivo que la Cadena Cope me invitó a hacer un análisis de la misma (aquí el enlace).
Vale la pena analizar la noticia para puntualizarla.
El contexto
El descubrimiento de los cuerpos de esta necrópolis (Drieffield Terrace, en York) ya fue noticia en el año 2010, aunque los restos aparecieron realmente en la campaña arqueológica del año 2004-2005.
Se trataba del hallazgo de 80 esqueletos y 16 incineraciones. Todos ellos eran hombres, con edades entre los 19-45 años. Lo que más destacaba de ellos es que 46 aparecieron decapitados, con los cráneos entre las piernas. Uno de los huesos de uno de los individuos tenía marcas de los dientes de un animal que en aquel momento no podía ser identificado. Se hablaba de tigre, león u oso. La mayoría tenían traumas ante y post mortem. También aparecieron huesos de varios animales, como los de un caballo, con marcas de carnicería. La necrópolis tenía un rango cronológico amplísimo. Cubría desde finales del siglo I a principios del siglo V.
Se trataba de los enterramientos de los habitantes de la antigua ciudad de Eboracum. Esta localidad, hoy York, fue inicialmente levantada por la IX Legión Hispana. Era una importante base militar y posteriormente un asentamiento urbano. A principios del siglo III d. C. fue la capital de la provincia romana más septentrional del Imperio. Además, fue el lugar en el que en el 306 Constantino I fue proclamado emperador por el ejército.
En aquel momento ya se llegó a una conclusión, y la prensa así lo publicó: los huesos encontrados eran los de esclavos, soldados extranjeros, gladiadores o que se trataba de ciudadanos romanos de alto rango ejecutados por una lucha de poder tras la muerte de Septimio Severo en el 211 a. C. La investigación seguiría abierta hasta tener datos concluyentes.
La noticia que saltó a los periódicos apostó por los gladiadores, y pasaba de puntillas sobre las demás posibilidades. Los gladiadores venden más, por supuesto.
¿Por qué se llegó a la conclusión de que eran gladiadores? Porque se trataba de hombres, fuertes, jóvenes, con heridas. Y lo que parecía una prueba contundente: estaban decapitados.
Los últimos estudios han llegado a conclusiones muy interesantes. Por ejemplo, que algunos de los individuos eran de la zona de York, otros de lugares cercanos. Que por lo menos uno era de la zona de Palestina y que había algunos más de la zona norte de Europa. Fueron hallados en la necrópolis que se encontraba a las afueras de la ciudad junto a la vía que unía Londres con York. Algunas de las tumbas eran muy lujosas.
Además, habían estudiado el hueso perforado por los dientes de un animal. Mediante una comparativa con animales del Zoo de Londres habían llegado a la conclusión de que fue un león el que había hincado el colmillo a la pelvis de este individuo. Se dataron los huesos como del siglo III d. C. Debía de tener entre 25 y 35 años cuando murió. Medía 1'70 (para conocer el tema de la estatura media de los romanos, podéis leer este otro artículo mío aquí) y que su procedencia era de Gran Bretaña. Su herida era peri mortem y era uno de los cuerpos decapitados.
Así que se llegó rápidamente a la conclusión de que se trataba de un gladiador que había muerto mientras luchaba contra un león. Lo que es un TREMENDO ERROR. Y ahora voy a contar los motivos, porque hay varios.
Análisis:
1. "El cuerpo encontrado es el de un gladiador porque luchó contra un león." Llamar a este hombre gladiador porque había muerto luchando contra un animal es el primer error. Y muy importante, por cierto. Los gladiadores no luchaban contra los animales. Los venatores (cazadores) son quienes lo hacían. Los gladiadores siempre luchaban contra otros gladiadores. Los venatores sólo contra animales.
Las venationes (el espectáculo de cacerías de animales) y las luchas de gladiadores eran dos funciones diferentes, aunque formaban parte (no siempre) de una misma jornada de espectáculos que se celebraban en el anfiteatro (no siempre).
Lo que nos lleva a desmentir un bulo que circula por ahí: los venatores no eran una tipología de gladiador. Ambos eran dos especialidades diferentes de dos espectáculos distintitos. Tenían cuarteles (ludus) separados, donde eran preparados para luchar contra contendientes diferentes. Mientras los gladiadores lo hacían en el Ludus Maximus (era el más importante en Roma), los venatores lo hacían en el Ludus Matutinus, que hacía referencia a que la lucha con animales era por la mañana.
2. "Es un gladiador porque está decapitado." Segundo error. Los gladiadores no eran decapitados. Ninguna fuente nos deja constancia de este acto. La decapitación sólo tenía lugar en las ejecuciones de los condenados a muerte. No formaba parte del ritual gladiatorio. La decapitación era la fórmula para llevar a cabo la pena capital a los ciudadanos romanos. Esto era así porque, para un romano era la forma menos humillante de morir en público. ¿Problema? Que no sabemos si fue decapitado en la arena, cosa que como veremos en el siguiente punto es poco probable.
3. "Como tenía fuertes huesos era un gladiador." El estudio de los huesos demuestra que eran personas con entrenamiento. No sólo nuestro protagonista, el resto de sus compañeros enterrados también. Muchos tenían heridas anteriores curadas y otras peri mortem. Muchas de ellas estaban en el cráneo por haber sido golpeados, en las manos y muñecas debido a caídas. En el caso de las fracturas craneales sí tienen un paralelo en los cuerpos encontrados en Éfeso, también estudiados como gladiadores. Además, se ha creído que era por el ritual del que habla Tertuliano en uno de sus textos y que decía:
"En las bromas crueles de los juegos del medio día nos reímos de Mercurio examinando a los muertos con el hierro incandescente; vimos también al hermano de Júpiter que con un martillo sacaba los cadáveres de los gladiadores" (Apologético, 15, 5, trad. Fernando Lillo).
Podemos comprobar que hace referencia a los espectáculos del medio día, momento en que se llevaban a cabo las ejecuciones de condenados a muerte. Nada tiene que ver con los gladiadores ni los venatores, espectaculos de la tarde y de la mañana, respectivamente.
Conclusión:
El "gladiador mordido por un león" no era ni gladiador ni venator. Muy probablemente, y basándome en las pruebas, se trataba de un condenado a muerte que sufrió el ritual completo de su ejecución. Primero fue expuesto a las fieras, un león consiguió morderle en la cadera (forma natural en que estos animales atacan a sus presas). Como no murió bajo sus colmillos y no podía salir vivo de la arena, fue rematado con un golpe en la cabeza y requeterrematado por la espada, cortándole la cabeza probablemente ya fuera de la arena, confirmando definitivamente así su muerte.
Para saber más:
Muñoz-Santos, M. E. (2022) Animales in harena, ed. Confluencias
Muñoz-Santos, M. E. (2022) Gladiadores, fieras, carros y otros espectáculos de la antigua Roma, ed. Síntesis.
Lillo, F y Muñoz-Santos, M. E. (2024) Gladiadores. Valor ante la muerte, ed. Desperta Ferro.
24 nov 2024
Rinocerontes en espectáculos romanos ¿es posible?
Foto: www.hobbyconsolas.com
Una de las escenas más llamativas (y más inverosímiles) de "Gladiator 2" es la del gladiador sobre un rinoceronte.
Sabemos que los rinocerontes no son animales que se puedan montar. Menos aún como lo hace el gladiador en la película. Sobre él, como si fuese un malabarista de un circo, más que un luchador de la arena.
Por otra parte, los gladiadores nunca se enfrentaban a un animal. Eran los venatores los que lo hacían. Y es muy importante recordar que un venator no era un tipo de gladiador. Los venatores eran profesonales que se enfrentaban únicamente a los animales en las venationes (cacerías). Estas eran espectáculos que se realizaban por la mañana. Los glaidadores solo se enfrentaban a otros gladiadores, y lo hacían en los espectáculos de la tarde. Tanto las venationes como las luchas de gladiadores (munus) formaban parte de una jornada de espectáculos (munera) que se relizaban en los anfiteatros y duraban todo el día. Aunque esto es una generalización.
¿Y qué hay de la aparicion de rinocerontes en las arenas de los edificios de espectáculos romanos? ¿Los hubo? Sí. Los hubo. Tenemos constancia de ellos tanto en las fuentes como en la iconografía.
Marcial los nombra 3 veces en sus epigramas sobre la inaugración del Coliseo, en el año 80 a. C. Es complicado poder saber qué tipo de rinocerontes eran dos de ellos porque no nos deja datos detallados. Uno de ellos sí lo podemos saber puesto que comenta que tiene dos cuernos.
Mientras los domadores provocaban asustados a
un rinoceronte y se iba reconcentrando durante
largo tiempo la furia de la terrible fiera,
desesperaban de conseguir el combate anunciado.
Pero por fin volvió el furor que se le conocía
de antes306. Con su doble cuerno levantó a un
pesado oso igual que un toro lanza hasta las
estrellas los monigotes que le echan.
(Marcial, Libro de los espectáculos XXII, trad. José Guillen)
Solo existen tres tipos de rinocerontes con dos cuernos. Una de las especies se encuentra en Sumatra, así que podemos descartarlo. Los otros dos los encontramos en África.
Una de las especies africanas es el rinoceronte blanco. Dice wikipedia:
Foto wikipedia
"El tamaño de los rinocerontes blancos machos oscila entre 3,70 y 4,20 metros de longitud sin contar la cola (la cual promedia 70 cm en ambos sexos), una altura a los hombros de entre 1,70 a 1,86 m, y un peso de entre 2,000 y 2,300 kg. Mientras que las hembras van de 3,35 a 3,65 metros de longitud, una altura al hombro de 1,60 a 1,77 metros, y un peso de entre 1,500 a 1,700 kg."
También en wikipedia podemos ver en que zona se encontraba este animal
El segundo rinoceronte africano con dos cuernos es el rinoceronte negro. Dice wikipedia:
"Un rinoceronte negro adulto mide entre 132 y 180 cm de altura hasta el hombro y entre 2,8 y 3,75 m de longitud. Los adultos pesan típicamente entre 800 y 1400 kg, aunque se han reportado ejemplares machos de hasta 2896 kg."
También en wikipedia podemos encontrar el mapa de su disribución histórica del animal (hacia 1700):
En conclusión: lo más probable es que el rinoceronte de dos cuernos de Marcial sea el negro de África.
4 oct 2024
"Gladiadores. Valor ante la muerte"
Ya está aquí mi nuevo libro. Escrito junto a mi colega y también especialista Fernando Lillo, para la editorial Desperta Ferro.
Sinopsis:
«Ave, César, los que van a morir te saludan». Quizá no haya ninguna frase más conocida sobre la gladiatura romana… y tampoco ninguna tan cargada de mitos, malentendidos y falsedades. Una frase que jamás se pronunció, fruto de la tergiversada imagen sobre los gladiadores que han propagado la novela histórica y el cine. Gladiadores. Valor ante la muerte, de Fernando Lillo Redonet y María Engracia Muñoz-Santos, es un libro que parte de las evidencias que la arqueología, la epigrafía y los textos clásicos han dejado sobre estos espectáculos, para mostrar su realidad y explicarlos dentro del contexto cultural y mental de la sociedad romana. A lo largo de sus páginas, trufadas de numerosas y espectaculares ilustraciones de Sandra Delgado, acompañaremos a los hombres que se convertían en gladiadores, compartiremos su vida en el ludus, el lugar donde se preparaban física y mentalmente para el combate, comeremos su rancho, sudaremos en sus entrenamientos y experimentaremos el miedo y el dolor, pero también la gloria, del momento supremo de la lucha, cuando podían convertirse en ídolos del público o caer –figurada pero también literalmente– en el olvido. Porque sin el público, espejo de lo que pasaba abajo, en la arena, los juegos gladiatorios no tenían su razón de ser, y por eso también viviremos un día en el anfiteatro, el ambiente y la excitación, seremos testigos de los diversos combates y emparejamientos, comprenderemos su fama y popularidad, y también su relación con el poder, con los emperadores, algunos de los cuales fueron entusiastas aficionados. Porque la gladiatura nos explica mucho sobre Roma, sobre sus concepciones y su moral, sobre su forma de entender la vida y arrostrar la parca: entenderemos, así, que a la arena no se va a morir, sino a mostrar valor ante la muerte.
Os dejo algunas imágenes:
16 jun 2024
Sobre la serie "Those About to Die"
Con ganas de disfrutarla como lo que es: ficción histórica ambientada en la antigua Roma con una lectura interpretada de Vespasiano como protagonista.
Y punto.
No es Historia, ni es un ensayo, ni se ha rodado con el fin de que la critiques para demostrar lo mucho que sabes de Roma.
Un espectáculo y un ejemplo más del SÉPTIMO ARTE.
RECUERDA: el artista puede hacer sus propias interpretaciones, puede tener sus propios puntos de vista, puede tomarse las licencias que quiera.
26 ene 2023
Un curioso gladiador en el British
Curioso gladiador: casco, escudo y grebas de murmillo, pero con sica como un gladiador tracio.
Realizada en marfil. Siglos I-II d. C. Encontrada en Narbona. 6,80 centímetros.
Cada vez son más los ejemplos que aparecen que no se pueden encasillar en un gladiador "modelo", quizás estemos pensando en excepciones a esos "gladiadores tipo", cuando nos encontramos ante localismos o quizás no existía la uniformidad en el equipamiento que algunos especialistas defienden.
Fotos: Museo Británico
25 ene 2023
¿Un gladiador dimachaerus contra un hoplomachus? Sí, una fuente lo demuestra.
Dimachaerus. Hierapolis, Pamukale. Turquía. Siglo II-III d. C.
¿Sabías que hubo gladiadores dimachaerus que se enfrentaron a hoplomachus en espectáculos romanos en el siglo I d. C.?
Así nos lo cuentan las fuentes. Específicamente una inscripción en forma de grafiti que se encuentra en Pompeya y que está referenciada como CIL IV 2508:
Pri[mum] / munus M(arci) [M]eso[ni —] / [—]VI Nonas Maias // T(h)r(aeces) m(urmillones) / [—]nator Ner(onianus) |(pugnarum) II [—] / Tigris Iul(ianus) |(pugnarum) I[—] / [—]ci[u]s Ner(onianus) |(pugnarum) III m(issus?) / Speculator |(pugnarum) LXIX / v(icit?) essed(arius) r(etiarius?) / Crysantus [—] |(pugnarum) II / M(arcus) Artorius [—] // (H)o(plomachi) m(urmillones) / m(issus?) [—]p[-]eacius Iul(ianus) [—] / M[—] Iul(ianus) |(pugnarum) LV [—] / v(icit) [—]iu[s —] / [—]VR[—] / [— t]r(aex?) / [—]B[—] Ner(onianus) [—] / [—] // Munus [—] V IV III prid[ie] Idus Idi[bus] Mai(is) // Di[machaeri(?)] (h)o[plomachi(?)] / m(issus) I[—]ciens Ner(onianus) |(pugnarum) XX[—] / v(icit) Nobilior Iul(ianus) |(pugnarum) II / t(raex) m(urmillo) / m(issus) L(ucius) Semproniu[s —] / v(icit) Platanus Iu[l(ianus —] / t(hraex) m(urmillo) / v(icit) Pugnax Ner(onianus) |(pugnarum) III / p(eriit) Murranus Ner(onianus) |(pugnarum) III / (h)o(plomachus) t(hraex) / v(icit) Cycnus Iul(ianus) |(pugnarum) VIIII / m(issus) Atticus Iul(ianus) |(pugnarum) XIV / t(hraex) m(urmillo) / v(icit) Herma Iul(ianus) |(pugnarum) IV / m(issus) Q(uintus) Petillius [—] / ess(edarii) / m(issus) P(ublius) Ostorius |(pugnarum) LI / v(icit) Scylax Iul(ianus) |(pugnarum) XXVI / t(hraex) m(urmillo) / v(icit) Nodu[—] Iul(ianus) |(pugnarum) VII / m(issus) L(ucius) Petronius |(pugnarum) XIV / t(hraex) m(urmillo) / p(eriit) L(ucius) Fabius |(pugnarum) VIIII / v(icit) Astus Iul(ianus) |(pugnarum) XIV / // Laudand[—]io[—] |(pugnarum) XI(?) / [—]ng[—] |(pugnarum) XIV // No[—] m(issus?) / Ri[—]ecius[
De todo este galimatías de palabras en latín nos vamos a quedar con estas:
Di[machaeri(?)] (h)o[plomachi(?)] / m(issus) I[—]ciens Ner(onianus) |(pugnarum) XX[—] / v(icit) Nobilior Iul(ianus) |(pugnarum) II / t(raex) m(urmillo) / m(issus) L(ucius) Semproniu[s —] / v(icit) Platanus Iu[l(ianus —] / t(hraex) m(urmillo) /
Seguro que sigues un poco perdido, así que te traduzco lo que dice:
Dimachaerus (?) versus hoplomachus/indultado. [. . . .]ciens Neronian, luchó 20 [. . .] ganados
El grafiti se ha interpretado como algo parecido a los programas de mano que hoy te entregan como concurrente cuando acudes a algún espectáculo.
En este de Pompeya aparece los siguientes datos: la fecha del espectáculo, que se realizo durante cuatro días en el mes de mayo y la lista de los combatientes que iban a participar, un total de 8 gladiadores.
Una cuestión que ya planteaba P.J. Meier en su libro 'De gladiatura Romana' que fue escrito en 1881:
Foto: De Luciana Jacobelli, Gladiators at Pompeii, 2003.
7 jul 2022
Conferencia: Los espectáculos en Roma
Ya podéis acceder a la conferencia que impartí para la Universidad de Valparaíso sobre espectáculos romanos.
10 may 2022
Iconografía de un casco de gladiador: la guerra de Troya
Cuando
vemos un casco de gladiador de los procedentes de Pompeya quedamos apabullados
por la profusión de imágenes que aparecen en representadas. La vista se nos va
hacia los múltiples detalles, lo que muchas veces nos impide detenernos y
leer lo que nos cuentan. Y es que ante estas maravillas artísticas es
complicado parar y mirar despacito.
Se cree que estos cascos nunca
fueron utilizados para la lucha en la arena, sino que eran los que se llevaban
durante la pompa, esta es el desfile que por las calles de la ciudad se
realizaba antes del espectáculo. A esta conclusión se ha llegado por el simple
hecho de que no están golpeados, mellados o fracturados. Se encuentran en
perfectas condiciones, algo imposible si los gladiadores los hubieran llevado durante
sus luchas.
Así que, gracias a ello,
tenemos la suerte de poder disfrutar de toda esa iconografía y, sobre todo, de
leerla y, así poder entender un poco mejor que el concepto de gladiatura tiene
un significado mucho más profundo del que actualmente la mayoría de gente
le otorga.
Hoy os traigo un ejemplo de una
de estas lecturas que podemos hacer de uno de esos maravillosos
cascos.
El casco es el un gladiador de tipo
murmillo y fue encontrado en el cuartel de gladiadores de Pompeya junto a otras
armas. Un casco del siglo I d. C., anterior a la destrucción de la ciudad por
el Vesubio en el 79 a. C.
Vamos a detenernos únicamente en las representaciones del frontal. La escena representa varios capítulos de la Ilíada hasta la huida de Eneas y la supervivencia de Julo, personaje mítico que tendrá gran importancia en la historia de la creación de Roma.
La lectura se hace de izquierda a derecha (según la visión de aquel que mira de frente el casco).
Veamos en el casco:
En la primera escena vemos a Casandra frente a la estatua de Palas. Cuenta Homero que Ajax encontró a la princesa refugiada bajo el altar de la diosa. Cuando el héroe irrumpió en el lugar, ella se agarró a la estatua rogando por su vida. Ajax la violó y la arrastró junto a la estatua.
Foto: wikipedia
En la
siguiente escena vemos como Príamo, el rey de Troya, es asesinado por Neoptólemo,
el hijo de Aquiles, que lo degolló sin piedad.
Foto: wikipedia
En la
siguiente escena, la del frontal del casco, Helena se reencuentra con su marido Menelao.
Foto: https://w3.ual.es/personal/fjgarcia/Bib_Eur_Hel.htm
En el lateral derecho otras dos escenas:
Eneas
cargando con su anciano padre Anquises.
Y la
última vemos como Julo sobrevive para dar comienzo a la historia de Roma.
foto: https://almacendeclasicas.blogspot.com/2011/01/la-figura-de-eneas-en-la-ceramica.html
Como podéis comprobar, solo hay que fijarse un poquito en los detalles para que estos cascos nos cuenten historias maravillosas.
Puesto que el relato que aparece en el casco es la historia de Eneas que relata Virgilio, podemos deducir que el casco fu realizado tras la escritura de su poema por este autor y el 79 d. C. cuando el Vesubio entra en erupción y destruye la ciudad. Es decir, que su factura seria posterior al 19 a. C. (fecha en la que Virgilio termina su obra) y el 79 d. C.
Fotos de los cascos: https://www.mfa.org/
Grabado: "ludus gladiatorius" editor Laurentino García y García, Arbor Sapientiae
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