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6 jul 2025

¿Qué hicieron los íberos por los romanos?

 


A petición de un seguidor de Instagram, hoy voy a cambiar la épica pregunta de La vida de Brian, aquella ya mítica "¿qué han hecho los romanos por nosotros?". Hoy va a ser "¿Qué hicieron los íberos por los romanos?".

Fue mucho lo que el pueblo íbero aportó al pueblo romano durante el proceso de conquista y romanización (siglos III a. C. al I d. C.). Hubo elementos culturales, militares, económicos y religiosos.

Aquí os dejo unos cuantos, porque ya se sabe que "para prueba un botón" (unos pocos, esta vez). Por supuesto, hubo mucho más, pero para profundizar en el tema os dejo alguna lectura al final de esta publicación. Esto solo es una pequeña introducción. 

Comencemos con la influencia militar. Por un lado, tácticas y armas. El armamento íbero, la falcata como arma por excelencia, el soliferrum y su agilidad con la infantería ligera fueron valorados muy positivamente por Roma. Si tomamos como ejemplo la falcata, hemos encontrado su utilización en yacimientos de época imperial. En Valeria, Uxama, Cerro de las Cabezas y Collado de los Jardines, lo que indica continuidad en el uso de este arma tradicional entre los soldados indígenas o auxiliares hispanos.


Tanto destacaron los guerreros íberos que se les incorporó a las legiones como auxiliares. Sabemos de su presencia, por ejemplo, en la Batalla de Zama (202 a. C.), cuando Escipión el Africano utilizó tropas íberas contra Aníbal y Sertorio, o en la expedición en Hispania (siglo I a. C.), cuando se rodeó de tropas íberas que actuaban como exploradores.

Sin olvidarnos de otro de los elementos característicos del mundo militar íbero: la caballería. Esta tenía fama de ser eficaz y veloz, y también fue integrada en las campañas romanas. Pongo solo un ejemplo; hay más. Tito Livio menciona "equites Hispani" integrados en el ejército romano.

También hubo aportes artísticos y artesanales. La cerámica y la orfebrería, por ejemplo. Los íberos dominaban estas técnicas y fue mucha su influencia en la producción local romana en Hispania. Y obvio es el caso de la escultura funeraria; recordemos la Dama de Elche o la Dama de Baza, que influenciaron en el arte provincial romano.

Pondré solo un par de ejemplos concretos. Los más interesantes y llamativos. La cerámica pintada de estilo ibérico orientalizante persistió en la cerámica común hispanorromana, especialmente en la terra sigillata hispánica tardía (siglos I–III d.C.), con imitaciones locales de formas y motivos. O las lucernas de época imperial aparecidas en Saguntum o Ilici que tenían motivos decorativos que recuerdan al repertorio íbero: toros, guerreros o símbolos solares. No podemos olvidar el tesorillo de Mairena del Alcor (Sevilla), datado en el siglo I d. C., es decir, época plenamente romana, formado por joyas con motivos y técnicas del repertorio ibérico anterior: espirales, amuletos y figuras de animales.



La religión y los ritos es otro elemento en el que podemos encontrar influencia íbera en hispanorromanos. Roma también adoptó y reinterpretó (sincretismo) algunas divinidades íberas, integrándolas en su panteón provincial. Y por supuesto se asimilaron prácticas funerarias locales. Además de que, algunos de los santurarios prerromanos siguieron activos durante siglos bajo dominio romano, eso sí, adaptados.

Sobre divinidades, tenemos conocimiento de que el dios Endovélico, adorado en la Bética, especialmente en Lusitania, fue asimilado al dios Apolo y también a Esculapio por su carácter sanador. El templo más famoso es el santuario rupestre de São Miguel da Mota (Alentejo, Portugal), que fue romanizado en época imperial (siglo I d. C.) y las más de 100 inscripciones votivas en latín que se han encontrado lo prueban. ¿Más ejemplos? Ataecina, Cosus, Eke-ko, Betatun, Borea... y unos cuantos dioses más.


Respecto a la agricultura y la economía. Los romanos aprovecharon el conocimiento local en minería (plomo, plata, hierro) y técnicas agrícolas. El cultivo del olivo, vides y cereales que ya estaban adaptados al clima ibérico. Y no podemos olvidarnos de las rutas comerciales que ya estaban bien establecidas antes de la llegada de Roma a la península ibérica y que facilitaron la integración económica de Hispania en el Imperio.

Los oppida, ciudades fortificadas íberas (Ullastret, Cástulo, Edeta o Basti son algunos ejemplos, hay más), sirvieron de base para fundaciones romanas o para la planificación urbana romana en Hispania. La aristocracia íbera colaboró con Roma, accediendo a cargos en la administración y facilitando la romanización.



Otro elemento muy importante, el del lenguaje y los nombres, también tuvo su papel en ese aporte al mundo romano. Aunque el íbero desapareció como lengua, perduró en topónimos y antropónimos. ¿Algunos ejemplos? Aquí tienes algunos que se cree que podrían tener un origen íbero:

Topónimos como Ilerda, Iliberri, Segóbrica, Calagurris, Uxama. Nombres de ríos como Iberus, Segura, Sucro, Turia. Nombres de persona: Indíbil, Mandonio, Orisón, Teutales, Belsem. Y otras muy curiosas como murgaño, perro, urraca, barro, zamarra, calabaza o pizarra también se cree que podrían tener un origen íbero y que posiblemente terminaron incorporándose a la lengua latina en su versión vulgar.

Si quieres saber más, aquí te dejo unos libros:

  • Ruiz Zapatero, G. (2006). Romanización y resistencias en el mundo ibérico. Crítica.
  • Blázquez Martínez, J. M. (1995). La romanización I. Istmo.
  • Ministerio de Cultura. (1983). Los íberos: [exposición]. Ministerio de Cultura, Dirección General de Bellas Artes y Archivos.

Fotos: Wikimedia Commons menos la de La vida de Brian que pinchando en ella aparece el lugar de dónde la he descargado.




8 mar 2014

Las duras mujeres íberas según Estrabón.



Para celebrar el Día Internacional de la mujer nada como recordar la valentía de las féminas íberas que nos relata Estrabón en su Geografía Libro III capítulo 17.  


[...] se han visto y se han contado muchas otras cosas de todos los pueblos de Iberia en general, pero especialmente de los del Norte, re­lativas no sólo a su valor, sino también a una crueldad y falta de cordura bestiales. Por ejemplo, en la guerra de los cántabros, unas madres mataron a sus hijos antes de ser hechas prisioneras, [...], y una mujer a sus compañeros de cautiverio lo mismo [...].

Estos rasgos son comunes también a las tribus célticas, tracias y escitas, y es común también la va­lentía de sus hombres y mujeres; pues éstas trabajan la tierra, y cuando dan a luz sirven a sus maridos acostándolos a ellos en vez de acostarse ellas mismas en sus lechos.  Frecuentemente incluso dan a luz en las tierras de labor, y lavan al niño y lo envuelven en pañales agachándose jun­to a un arroyo. 

En Ligústica, dice Posidonio que le refirió su huésped Carmoleon, un masaliota, que había contrata­do hombres junto con mujeres para cavar una fosa, y que, al llegarle los dolores, una de las mujeres se apartó no lejos del trabajo y regresó inmediatamente al mismo, des­pués de dar a luz, para no perder su salario. Y él, que la veía realizar las faenas con fatiga sin conocer al princi­pio la causa, lo supo ya tarde y la dejó ir, luego de darle el salario; y ella, llevando al niño a una fuente, lo lavó y lo envolvió en lo que tenía y lo llevó sano y salvo a su casa.

De Estrabón "Geografía" ed. Gredos
Traduccíón de 
Mª  JOSÉ MEANA Y FÉLIX PIÑERO

29 jul 2012

La Dama de Guardamar





En el año 1987, en Guardamar del Segura, apareció la llamada Dama de Guardamar o también llamada Dama de Cabezo Lucero, en el yacimiento con el mismo nombre.  La Dama apareció en varios fragmentos, rotos durante la antigüedad, tenia huellas de haber sido martilleada e incluso con señales de haberla sometido al fuego.  Se trata de una acción iconoclasta que sufren también otras esculturas del yacimiento en el mismo momento.



Los trozos del mentón, labios, fragmentos del pecho y de los collares y otros tantos trocitos de piedra fueron encajados como un puzzle durante la restauración, tarea delicada y minuciosa que duro hasta 1988.

Toda ella es de caliza de grano fino y color grisaceo.  Mide 50cm alto.  Fechada entre el 400 y 370aC.





La frente de la Dama es ligeramente inclinada, el ojo almendrado, la nariz recta, la boca con labios carnosos, el mentón un poco prominente y de él arranca el cuello no muy robusto.  La figura viste un pesado manto que cubre una cofia rígida en la cabeza y parte de los rodetes que guardarían el cabello y que enmarcan el rostro, cilindros huecos, probablemente de metal, decorados con un umbo central y unos radios en talla a bisel.  En la frente, bajo el manto, una serie continua de semicírculos que podrían ser de una diadema o de parte de otra tela con algún tipo de encaje.





Sobre el pecho un escote redondeado de la túnica, por encima cuelgan  dos órdenes de collares.  El inferior con medallones, todos iguales menos el central que tiene una acanaladura, en forma de lengüeta,  debían ser de oro o plata, están unidos mediante cordones o aros metálicos.  Debajo un segundo collar, con colgantes más grandes que los anteriores, dos de ellos en forma de triángulo curvilíneo y tres mayores, con la parte inferior semicircular, el central también con acanaladura.  Sobre estos otros dos, posiblemente de pasta vítrea, el superior con cuentas de oliva, esféricas y planas, el inferior con pares de cuentas discoidales entre las que se colocan otras en forma de tonelete, similares a estos últimos han aparecido en excavaciones de la época.




Más fotos de la Dama pinchando aquí.

20 jun 2012

Excavando en el Puig de Alcoi

Estos días estoy excavando en El Puig de Alcoi así que no tenía mejor excusa que escribir sobre el yacimiento.

Vista aérea del yacimiento

Todas las mañana subimos medio kilómetro con 60 metros de desnivel, por una pista forestal, entre pinos y encinas, hasta llegar al yacimiento.  El poblado ibérico ocupa toda la cima de la montaña.  Se encuentra a 890 metros de altura y las vistas son impresionantes.

Vistas desde el yacimiento


El poblado comenzó siendo ocupado en época de la Edad del Bronce, durante gran parte del primer milenio aC aunque los restos más visibles son los del siglo IVaC.  Se encuentra en la zona denominada La Hoya de Alcoi, que durante el siglo V aC estaba ya bastante habitada.  Es en este momento cuando las novedades culturales de la cultura ibérica comienzan a llegar a la zona, a la vez que comienzan a penetrar novedades culturales de pueblos Mediterráneos como fenicios y púnicos: la metalurgia de hierro y el torno.  Entrarían en la zona subiendo el río Vinalopó  y luego siguiendo los valles de Barxer, Bañeres y Benejama.   Es en este momento cuando podemos encuadrar el yacimiento.

Otra vista desde el yacimiento

El Puig dominaba desde el sur la partida de La Canal, dedicado a la agricultura y que era, como ya he comentado, corredor de comunicaciones.  Destacan a su alrededor los bosques del Carrascal de la Font Roja al Sur y Els Plans al noroeste.


Una vista más del paisaje desde el yacimiento, es decir, de la zona controlada desde el poblado, como las otras fotos anteriores.

Cuando llegas al poblado, subiendo por el mismo camino que utilizaron los propios íberos, lo primero que encuentras en una torre de poco más de 2 metros de altura, en su momento pudo llegar a medir los 4 metros, medía 5x12metros y realizada con grandes piedras talladas montadas en seco.  Lo que ahora venos es la reconstrucción  de los arqueólogos de hace unos años.  La torre está en el lado derecho y al izquierdo encontramos la puerta de entrada, retranqueada respecto a la torre.  Esto tiene un sentido práctico: la mayoría de personas al ser diestras llevan el escudo en la izquierda y la lanza en la derecha, así que el lado más débil es el derecho para poder descargar sobre él todo aquello que se quisiera desde la torre.  En una segunda fase del ataque antes de llegar a la puerta, y debido a lo estrecho del camino y lo angosto, desde la torre podría seguir arrojándose por ejemplo piedras para defender el poblado.  Es obvio que existía una necesidad defensiva en la ubicación del poblado.

Reconstrucción de la torre de entrada

La torre de entrada

Consolidación de la torre de vigía y entrada al yacimiento

Todo el poblado estaba amurallado, incluso por los lados menos accesibles, es una pena que se perdiese a principios de siglo, cuando un terrateniente compró El Puig para plantar viñas y lo aterrazó utilizando las piedras de la zona, es decir, las del derrumbe de la muralla y de las casas.  Al mismo tiempo estos aterrazamientos han conservado gran parte del yacimiento y de su información, al no permitir los corrimientos de tierra y al servir de protección como pequeñas capsulas del tiempo.

Camino de entrada al poblado desde la torre

Camino de entrada al poblado

El poblado deja de estar habitado, al parecer, a causa de trifurcas con le cercano poblado de la Serreta de Alcoi, que es cuando crece de forma significativa.  Así que se piensa que la población de El Puig podría haber pasado a la Serreta.

Muralla en uno de los laterales, bajo ella el terraplén.

Vista de las zona superior del yacimiento

Dentro del yacimiento encontramos viviendas de una o varias habitaciones, con la estructura típica de los poblados íberos de planta cuadrangular con cimiento de piedra trabada con barro y alzado de tapial, por lo que se ha perdido.  En ellas, durante campañas anteriores, han aparecido hogares, bancos de piedra adosados a muros y cerámica de varios estilos, destacan una crátera de la Magna Grecia, y otras piezas ibéricas, falcatas, puntas y regatones de lanza, pesos de balanzas, hebillas y pesas de telar.  Lo habitaban unas trescientas personas.  Y estas casas estaban articuladas entorno a una calle, que siempre que la topografía lo permitía eran rectas.

Crátera de la Magna Grecia encontrada en campaña anterior en el yacimiento.


29 ago 2011

La "auletris" de Osuna

Esta escultura es una de mis favoritas del arte ibérico.

Se trata de un altorelieve en caliza encontrado en Osuna y que se puede ver en el MAN (Museo Arqueológico Nacional - Madrid). Sus medidas son 60x50x50 cm, así que se piensa que debía ser un sillar y que probablemente pertenecía a una esquina de un monumento funerario ibérico de la antigua ciudad de Urso (la dicha Osuna). Fue realizado a finales del siglo III y principios del II aC.



La figura representa a una auletris, es decir, una mujer que toca un aulós (flauta doble), instrumento utilizado en la antigüedad con un sonido similar al oboe o al clarinete actuales.



El cabello lo lleva recogido en una larga trenza que se enrosca en la parte posterior de la cabeza en un moño complejo. Como le falta el velo podemos suponer que no es una mujer adulta (que se cubrían la cabeza en actos de este tipo). Viste una túnica hasta los tobillos y calza sandalias sujetas por una tira en el empeine. Podemos ver varias joyas como un pendiente labrado en el lóbulo de la oreja, un torques (collar) en el cuello, un brazalete en el antebrazo y un ancho cinturón ajustado con placa y broche decorados. Debido a su indumentaria se cree que pertenecería a un rango social elevado en su comunidad.

La auletris fue encontrada junto a otras piezas escultóricas (debido a que se encontraron en el mismo lugar y tienen las mismas características se cree que todas ellas formarían parte de un monumento funerario). El conjunto de piezas representan un ritual funerario ibérico: Los músicos tocan sus instrumentos, mientras otros miembros realizan ofrendas y libaciones y un tercer grupo de personajes entablan una lucha de tipo gladiatorio-ritual, todo ello como parte del funeral, ante la tumba del difunto para honrar su memoria.

Nuevas fotos añadidas 22/6/2014:












3 abr 2011

Un poblado íbero: el Castellet de Bernabé

El castellet de Bernabé (Llíria-Valencia) es un poblado de época íbera (esto es sobre el siglo V aC) que fue habitado hasta el s III aC, momento en el que parece que hubo un ataque violento por parte de los romanos, atestiguado por un estrato de cenizas, restos de un incendio. Tiene unos 1.000 m2, está en un altozano y en él debieron vivir unas 50 personas vinculadas a un aristócrata. Dedicado a la agricultura es lo que hoy podríamos llamar un "cortijo".


Vista del altozano, la cumbre está el yacimiento

Plano del yacimiento


Hay varios modelos de urbanismo íbero, este es uno de los denominados "de calle central" debido a que una calle principal divide el poblado en dos y las casas están a cada lado de esta calle, a ella dan las puertas de entrada de los espacios de habitación. El poblado está completamente amurallado y en la ladera un camino empedrado lleva hasta la puerta de acceso (una de las dos puertas de acceso), en el suelo hay surcos de desgaste por el paso de carros.


Muralla, camino empedrado para carros
y puerta de entrada al poblado

Paseando por el interior del poblado encontramos una plaza de planta triangular, rodeada de edificios de servicio (fragua, granero, bodega), la calle central con viviendas (de los clientes del señor) y despensas, y finalmente la residencia del aristócrata (el señor) con 5 habitaciones, tenía su propia entrada desde el exterior de la muralla (la segunda puerta al poblado), su propio telar, su molino...



Vista de la calle central y las estancias a cada lado

El poblado tiene varias curiosidades interesantes: Los edificios con escaleras que serían para acceder a pisos más elevados, así que estos tendrían varios pisos, además de entresuelo y sótanos.

Escaleras en edificios que tendrían varias plantas (herrería).

También edificios interesantes como una herrería o una habitación en la casa del "señor" dedicada exclusivamente a tejer (posible gineceo-?-) y otra para moler el trigo, esto demostraría el estatus elevado de este personaje, por tener habitaciones "temáticas", incluso un salón y un horno.


La herrería (interior)

El molino