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10 may 2025

Lucrecio y el peligro de la escalada bélica.

Ayer por la tarde estuve impartiendo una conferencia en Sagunto, en el marco de la I MUESTRA SAGUNTUM IN MARE NOSTRUM. A petición de la organización, mi charla trató el tema de romanos contra cartagineses.  Yo misma decidí ser un poco más específica para intentar salirme un poco de lo que ya se había dicho tantas veces.  Así hablé de los elefantes de Aníbal. Al fin y al cabo, los animalillos son uno de mis temas de investigación.


Como dejé bien avisado al público, no iba a hablar de batallas, de guerras, de vencedores y perdedores.  Mi conferencia se iba a centrar exclusivamente en los animales. En los elefantes.

Expuse lo que los autores antiguos contaban sobre los elefantes de Aníbal: Tito Livio, Polibio, Plinio el Viejo, Apiano, Estrabón, Diodoro de Sicilia, Floro.  También de la representación de los paquidermos en el arte y la arqueología. Pretendía que el público tuviera una panorámica general sobre la presencia de estos animales en las Guerras Púnicas.

Cerré la charla con un texto precioso de Lucrecio.  Uno de los más bellos y aterradores, bestiales y violentos que he leído últimamente.  Se trata de un pasaje antibelicista, algo extraño en Roma que tanto adoraba al dios marte y amaba la violencia. 

Tengo que avisar de que no es el texto que se encuentra en las traducciones.  Lo he recortado, cambiado algunos párrafos de lugar, omitido y explicado algunas palabras. En general lo he hecho más liviano para que se pueda leer más fácilmente y entender aún mejor.  Resumiendo, que he hecho una adaptación del texto original.

Lo explico un poco antes de transcribir:  

Lucrecio, 99 a. C.-c. 55 a. C., fue un poeta y filósofo romano. En el libro V de su La naturaleza de las cosas ((1298-1351), nos da una idea de las consecuencias del uso de los elefantes en las Guerras Púnicas.  Expone la locura humana al utilizar los animales para la guerra. Nos cuenta cómo los seres humanos llegan a cualquier extremo en su búsqueda de la ventaja militar. 

Su texto nos recuerda la devastación que trae consigo la guerra y nos evoca algo que está hoy en mente de todos: las desastrosas consecuencias de la carrera armamentística.

Sus palabras suenan a rabiosa actualidad. Solo cambien animales por aviones de combate, bombas nucleares y drones.

Transcribo el texto tal y como lo escribí para leer al finalizar la conferencia:

Montar armado en los ijares del caballo, controlarlo con frenos, mostrar destreza con la diestra, esto es anterior a poner a prueba los peligros de la guerra en un carro de dos caballos. Uncir los de dos caballos es anterior a los de dos pares de caballos y que subir a los carros armados con hoces.



Después a los elefantes, de cuerpo torreado, horribles, con mano de serpiente, enseñaron los cartagineses a soportar las heridas de la guerra y a turbar las grandes huestes de Marte. Así, la triste discordia produjo una cosa después de otra, para que fuera horrible a las naciones humanas en armas, y día a día aumentaron los terrores de la guerra.



Primero fueron los caballos, luego los elefantes. Nada fue suficiente para luchar en la guerra. Así que probaron algo nuevo. Se les ocurrió intentar utilizar toros en el campo de batalla. Estos arrojaban a los de su bando y los aplastaban con sus patas y perforaban con sus cuernos debajo de los costados y los vientres de los caballos, y escarbaban la tierra con su frente amenazante.



Experimentaron con enviar jabalíes feroces contra el enemigo. Los animales azotaban, feroces, con poderosos dientes a sus aliados, tiñendo con su sangre las armas quebradas, y provocaban caídas entremezcladas de jinetes e infantes. Los caballos evadían de costado el impulso de los feroces dientes o atacaban los vientos con sus patas levantadas. Pero caían estremeciendo la tierra por sus pesados cuerpos, con sus tendones cortados. Se enardecían en el curso de las acciones por las heridas, el griterío, la fuga, el terror, el tumulto.


Algunos lanzaron delante de los soldados fuertes leones. Inflamados por la confusión de la matanza desordenaban, feroces, las tropas de soldados sin ninguna distinción. Sacudían por todas partes las melenas terroríficas de sus cabezas. No podían los jinetes apaciguar los pechos de sus caballos aterrorizados por el rugido. Tampoco volverlos con los frenos contra los enemigos. Las leonas lanzaban sus cuerpos irritados de un salto a todas partes y buscaban los rostros de los que venían en su contra y desgarraban por la espalda a los que estaban descuidados, y agarrándolos los lanzaban a la tierra vencidos a causa de las heridas, sujetándolos con poderosos mordiscos y con sus curvadas garras.



No me puedo creer que, antes que aconteciera este repulsivo mal comunitario, no fueran los hombres capaces de presentir lo que iba a ocurrir, y ver el futuro. Quisieron hacer eso, no tanto con la esperanza de vencer al enemigo, como para que gimiera y terminasen muriendo ellos mismos. Por desconfiar de su número y creer que su equipamiento para luchar era insuficientes quisieron experimentar con nuevas armas, sin entender que eran para ellos mismos un peligro.

 

Fotos: Wikimedia commons

24 nov 2024

Rinocerontes en espectáculos romanos ¿es posible?


Foto: www.hobbyconsolas.com



Una de las escenas más llamativas (y más inverosímiles) de "Gladiator 2" es la del gladiador sobre un rinoceronte.  

Sabemos que los rinocerontes no son animales que se puedan montar.  Menos aún como lo hace el gladiador en la película.  Sobre él, como si fuese un malabarista de un circo, más que un luchador de la arena.

Por otra parte, los gladiadores nunca se enfrentaban a un animal.  Eran los venatores los que lo hacían.  Y es muy importante recordar que un venator no era un tipo de gladiador.  Los venatores eran profesonales que se enfrentaban únicamente a los animales en las venationes (cacerías).  Estas eran espectáculos que se realizaban por la mañana.  Los glaidadores solo se enfrentaban a otros gladiadores, y lo hacían en los espectáculos de la tarde.  Tanto las venationes como las luchas de gladiadores (munus) formaban parte de una jornada de espectáculos (munera) que se relizaban en los anfiteatros y duraban todo el día.  Aunque esto es una generalización.

¿Y qué hay de la aparicion de rinocerontes en las arenas de los edificios de espectáculos romanos?  ¿Los hubo?  Sí.  Los hubo.  Tenemos constancia de ellos tanto en las fuentes como en la iconografía.

Marcial los nombra 3 veces en sus epigramas sobre la inaugración del Coliseo, en el año 80 a. C. Es complicado poder saber qué tipo de rinocerontes eran dos de ellos porque no nos deja datos detallados.  Uno de ellos sí lo podemos saber puesto que comenta que tiene dos cuernos.

Mientras los domadores provocaban asustados a

un rinoceronte y se iba reconcentrando durante

largo tiempo la furia de la terrible fiera,

desesperaban de conseguir el combate anunciado.

Pero por fin volvió el furor que se le conocía

de antes306. Con su doble cuerno levantó a un

pesado oso igual que un toro lanza hasta las

estrellas los monigotes que le echan.

(Marcial, Libro de los espectáculos XXII, trad. José Guillen)

Solo existen tres tipos de rinocerontes con dos cuernos.  Una de las especies se encuentra en Sumatra, así que podemos descartarlo.  Los otros dos los encontramos en África.  

Una de las especies africanas es el rinoceronte blanco.  Dice wikipedia: 

Foto wikipedia

"El tamaño de los rinocerontes blancos machos oscila entre 3,70 y 4,20 metros de longitud sin contar la cola (la cual promedia 70 cm en ambos sexos), una altura a los hombros de entre 1,70 a 1,86 m, y un peso de entre 2,000 y 2,300 kg. Mientras que las hembras van de 3,35 a 3,65 metros de longitud, una altura al hombro de 1,60 a 1,77 metros, y un peso de entre 1,500 a 1,700 kg."

También en wikipedia podemos ver en que zona se encontraba este animal 


El segundo rinoceronte africano con dos cuernos es el rinoceronte negro.  Dice wikipedia:

Foto wikipedia



"Un rinoceronte negro adulto mide entre 132 y 180 cm de altura hasta el hombro y entre 2,8 y 3,75 m de longitud. Los adultos pesan típicamente entre 800 y 1400 kg, aunque se han reportado ejemplares machos de hasta 2896 kg."

También en wikipedia podemos encontrar el mapa de su disribución histórica del animal (hacia 1700):



En conclusión: lo más probable es que el rinoceronte de dos cuernos de Marcial sea el negro de África.


16 sept 2020

El Jesús de la capilla arzobispal de Rávena: interpretando una imagen en #AprenderConLaMirada

 


La Capilla de arzobispal de Revena. Mosaico del siglo V d. C. 

En la foto vemos representado a Cristo vestido como un soldado, portando la cruz al hombro como si fuese un arma, en alusión a su suplicio claro, que... 


Pisotea, y por lo tanto, destruye una serpiente y... 




Un león. 


Tradicionalmente se ha pensado que esta escena hace referencia al Salmo 90:13 de la Biblia donde se dice que el hombre tiene que superar el mundo natural que es peligroso para alcanzar la salvación. 

Mi colega Lorenzo Carballo me apunta que otros dos hacen referencia al tema: Salmo 91:13 que dice “Sobre el león y la cobra pisarás; hollarás al cachorro de león y a la serpiente”, y me añade otra referencia más: Pedro 5:8: “Sed (de espíritu) sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda (al acecho) como león rugiente, buscando a quien devorar”. 

En el libro leemos el texto:

"Ego sum via, veritas et vita" 

"Yo soy el camino, la verdad y la vida." 

* * * * *

Pero... y si lo interpretamos de otra forma? Veamos:

¿Y si la serpiente no es el Demonio? es Roma.  ¿Porqué?  Roma siempre ha utilizado las serpientes como las que ponían en relación el mundo de los antepasados (los muertos) con el mundo de los vivos.  Son animales que viven entre la superficie y el interior de la tierra y en Roma se las representaba en los lares de los hogares.  Para un romano tenía un significado muy importante y las serpientes se representan constantemente en muchos lugares, recordemos que incluso adornan joyas.

El león es la naturaleza, la fuerza de la naturaleza, para un romano siempre lo fue. Los llevaban a la arena de los edificios de espectáculos y allí los mataban, porque dominar la naturaleza y dominar a las personas era lo mismo que dominarlo todo.  El Imperio romano lo dominaba todo, por lo tanto.

Que Jesús aquí esté representado como un soldado es interesante.  Es un guerrero, un luchador, un general, un imperator. Un dominador victorioso.  Ojo, no mata a los animales, solo los subyuga, domina sus movimientos, él levanta el pie cuando quiera, los ahoga si lo desea.  

Jesús así pisa la serpiente (Roma) y pisa un león (la naturaleza).  Porque Jesús y Dios lo dominan todo: la serpiente como Roma y la civilización y el león como la naturaleza.  


1 feb 2020

Odiseo y la caza del jabalí: un deporte de riesgo.



"Apenas brilló matutina la Aurora de dedos rosáceos, salieron a cazar a la vez los perros y sus dueños, los hijos de Autólico. Y con ellos iba el divino Odiseo. Ascendieron al abrupto monte del Parnaso, recubierto de bosque, y pronto se adentraban en sus repliegues batidos por el viento. Hacía poco que el sol se expandía por los campos saliendo de la plácida y profunda corriente del océano, cuando los cazadores alcanzaron un desfiladero. Por delante avanzaban los perros venteando rastros y detrás los hijos de Autólico. Con ellos marchaba Odiseo al lado de los perros, blandiendo una lanza de larga sombra.


Allí, en la densa espesura, estaba tumbado un gran jabalí. No la penetraba el soplo húmedo de los vientos briosos ni la atravesaba con sus rayos brillantes el sol, ni tampoco se filtraba por ella la lluvia. Tan espesa era, pues la formaba un denso amontonamiento del follaje. Pero al jabalí le llegó el rumor de los pasos de los perros y los hombres que avanzaban de cacería. Y salió del soto a su encuentro, con el pelaje del lomo erizado, chispeando en sus ojos miradas de fuego, y se paró ante ellos. Se precipitó primero Odiseo blandiendo en alto la larga lanza con su mano robusta, ansioso por herirlo. Pero el jabalí abalanzose y le hirió junto a la rodilla y con su colmillo le hizo un desgarro hondo en la carne, embistiéndole de lado, si bien no le llegó al hueso. Odiseo lo alanceó, hiriéndole en la paletilla derecha, y de lado a lado le hundió la punta de la brillante lanza. Cayó por tierra gruñendo, y se le es capó el ánimo."




Para conocer más acerca de los jabalíes puedes leer mi artículo "Jabalí, el trofeo imperial" en "Historia National Geographic", No. 178, ISSN 1696-7755, octubre 2018, pp. 22-23.

Texto: Homero "Odisea", traducido por Carlos García Gual para ed. Alianza.
Fotos: Autora, museo de Florencia, periodo etrusco.

22 nov 2019

Un enano contra un jabalí en el mosaico de Zliten. Un rápida interpretación.

El mosaico de Zliten es uno de los pocos ejemplos en los que se representa un completo espectáculo de munera.

Munera es el plural de munus porque es el conjunto de representaciones que se daban en las arenas romanas: la venatio por la mañana, la damnatio ad bestias al medio día y la lucha  de gladiadores por la tarde (según la organización de Augusto).

El hecho de que todos los espectáculos estén representados hacen de este mosaico un documento muy especial.

Aunque estamos acostumbrado a verlo con este aspecto (es como se encuentra en internet cuando haces una búsqueda:


Resultado de imagen de zliten mosaic

Es una visión errónea, su forma real es esta:




Un detalle de una de las esquinas:



Creo que es un error haber hecho el montaje que se ha hecho.  No debería haberse descontextualizado.

El mosaico se encontró en la ciudad de Zliten (de ahí su nombre) en la actual Libia, en una villa  del siglo II d. C. a orillas del mar. Fue excavado en 1913.

Los detalles son muy interesante e ilustrativos, pero hoy quiero que nos fijemos en uno de ellos que lo hace muy especial: una lucha de un enano desarmado contra un jabalí.

Aquí tenemos la imagen:




Un espectáculo peculiar, sin ninguna duda. 

Mi hipótesis sobre el por qué de esta lucha: Quizás la idea era la de representar al jabalí gigante de Calidón, el del mito de Hércules.  Para ello necesitaban que Hércules fuese de su mismo tamaño que el animal y de ahí que escogiesen a este enano y así pareciese que Hércules se enfrentaba al mitológico animal.  A saber.  El caso es que los romanos nunca daban puntada sin hilo y que este enfrentamiento seguro que tenía un significado para ellos.