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16 ago 2019

El Heracles de Pergamon

El altar de Pérgamo aún no es visitable pero puedes quitarte la espinita en el museo llamado "Pergamon Panorama". 
Ahí, no solo puedes ver parte de las esculturas del altar y de los frisos (interior, el exterior no), sino que además puedes disfrutar de una recreación de 360° de cómo pudo ser la celebración que se hizo en honor a Dioniso con motivo de la visita de Adriano.¡¡Una verdadera maravilla!!

Aquí os dejo una de las esculturas de este museo: Heracles, Pergamon, mármol, 200-150 aC. 







A mí me recuerda mucho a la escultura del denominado "púgil en reposo" encontrado en las termas de Constantino que por las características ha sido datado en el IV aC. 



El objetivo es claro: Heracles debía ser representado como un atleta.


19 oct 2014

De las posaderas peludas de Heracles al mercado de monos en el Mediterráneo.


Los cercopes eran dos hermanos ladronzuelos (y bastante pesados).  Un día se toparon con Heracles que estaba durmiendo a la sombra de un árbol e intentaron robarle.  Heracles al pillarles con las manos en la masa los agarró y ató cabeza abajo, cada uno a un lado de un palo.  Se colgó el palo al hombro y echó a andar, continuando su camino.  Los dos pilluelos, cabeza abajo, vieron las posaderas de Heracles, que debido a su exuberante pelambrera negra se pusieron a reír.  Heracles se contagió de la risa y los dejó en libertad.

Tras lo ocurrido, Zeus enfadado los transformó en monos, y los trasladó a las islas conocidas como Pitecusas, en la bahía de Nápoles.  Las Pitecusas o "las islas de los monos", proviene de la palabra en griego pithekos, que era como los griegos llamaban a estos bichitos.

Leemos su transformación en Ovidio:

"Como que de los dioses el padre, el fraude y los perjurios de los Cércopes
un día aborreciendo y las comisiones de esa gente dolosa,
en un desfigurado ser a sus varones mutó, de modo que igualmente
desemejante al humano y semejantes parecen,
y sus miembros contrajo, y sus narices, de la frente remangadas,
aplastó y de arrugas roturó de vieja su cara,
y velados en todo el cuerpo de un dorado vello
los mandó a estas sedes y no dejó antes de arrebatarles el uso
de las palabras y, nacida para los perjurios, de su lengua.
El poder lamentarse sólo con un ronco chirrido les dejó."

De ambas islas Pitecusas (Isquia y Prócida) salían muchos de los monos (no todos) con los que se comerciaba en el mar Mediterráneo para distracción de en las casas más adineradas.



La foto es de la Embajada española en Lisboa.
La historia está extraída de la nota a pie de página
de la traducción de Diodoso Sículo, Libro IV, VII,
 para Gredos de Juan Jose Torres.
Y Metamorfosis de Ovidio XIV, 90-100, 
traducción de A. Pérez Vega para Alianza.



16 oct 2012

Escarabeo de Marion y "que malos son los celos".


Sello-escarabeo de cornalina de Marion, Nicosia.

Heracles aparece arrodillado, con la piel de león.  Apunta con su arco a centauro Neso.

El monstruo, que está herido, intenta arracanrse una de las flechas envenenadas del costado. 

Mientras Deyanira, de rostro egipcio, corre hacia Heracles, huyendo de su enemigo moribundo hacia el que vuelve la cabeza.  Para poder correr más recoge la falda del vestido con la mano derecha mientras con la izquierda señala al centauro.

En la parte superior de la escena, a ambos lados de la cabeza de Deyanira, hay un símbolo egipcio anj y un halcón egipcio volando.  

Mezcla de estilo chipriota, egipcio, fenicio y griego.  Esta pieza está datada en el siglo VI aC.

Pero... ¿Cuál fue la historia de estos tres personajes?

Deyanira (Δηϊάνειρα) fue la tercera esposa de Heracles (Ἡρακλῆς).  Tras su boda la pareja tenía que cruzar un río Eveno, entonces Neso, un centauro, se ofrece a cruzar a la esposa. Mientras la trasladaba hacia el otro lado Neso intenta violarla y Heracles, enfurecido, dispara una flecha envenenada al centauro desde la orilla opuesta. Neso, agonizando, miente a Deyanira, le dice que recoja su sangre, contándole que esta le aseguraría que Heracles la amase para siempre.  Deyanira, que le cree,  guardará un poco.

Deyanira utilizará la sangre de Neso, untando la famosa túnica (la túnica de Neso) de cuero de su marido al sospechar que éste prefería la compañía de Yole.  Entrega las ropas a Licas, el sirviente de Heracles y este se las puso.  En cuanto se pegaron al cuerpo el veneno de la sangre del centauro penetró en su piel provocándole un dolor insoportable y una muerte lenta.  Heracles, enfurecido cogió de los pies a Licas y lo arrojó al mar.  Intentó entonces quitarse las ropas pero no pudo.  

Deyanira, al ver lo que había hecho se suicidó ahorcándose.  Heracles, presa del dolor y agonizando a causa del veneno, pidió ser quemado en una pira, muriendo voluntariamente.  El fuego quemó la parte mortal de Heracles quedando solo la divina, convirtiéndose de esta forma inmortal.