Mostrando entradas con la etiqueta Coliseo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Coliseo. Mostrar todas las entradas

15 feb 2023

Nueva publicación: Prólogo en "El Coliseo" de Fernando Lillo

 


El día 20 de febrero sale a la venta el nuevo libro de Fernando Lillo, para la editorial confluencias. Tengo el honor de prologarlo.  

Podéis leer algunas de las páginas en la web de la editorial, aquí

30 nov 2022

Sobre los supuestos "perros salchicha" aparecidos en el Coliseo: algunas consideraciones.

Estos días ha saltado una noticia en la prensa sobre unos nuevos descubrimientos en los colectores del Coliseo.


Parece que uno de los hallazgos que más ha llamado la atención ha sido la aparición de huesos de pequeños perros que (según  la prensa, porque no he podido acceder a las palabras exactas de los arqueólogos encargados de la excavación) eran "perros salchicha", incluso algún periodista se ha aventurado a hablar de perros de la raza Teckel.

Además, y sobre el  mismo tema, se han aventurado a decir que estos animalillos peleaban en la arena, durante los espectáculos.

Debido a este descubrimiento, Marine Benoit de la revista "Sciences et avenir" se puso en contacto conmigo para que diese mi parecer al respecto.  Aquí podéis leer el artículo completo.






Lo primero que nos podemos preguntar sobre estos animalillos es ¿Qué hacían esos perritos ahí?  

Lo sabremos en el momento de estudiar detenidamente los huesos: 

- si tienen marcas de otros animales sabremos que participaban en luchas contra otros animales; 

- si tienen huellas de armas sabremos que luchaban contra hombres en venationes (espectáculos de cacerías);

- si tienen marcas de dientes humanos, pues que los comían los espectadores; 

- y si no tienen ninguna marca que no luchaban sino que tendrían otra función dentro del edificio, quizás, como perros de madriguera que son,  como cazadores de ratas, controladores de plagas. (Esta idea surge de una conversación con mi colega arqueólogo Lorenzo Calabuig)

Todo son especulaciones y como esta pueden surgir muchas más, así que habrá que esperar al artículo científico para saber la verdad sobre ellos.

El caso es que, ni las fuentes ni la iconografía nos hablan de estos perros en espectáculos, aunque el que no estén ahí no quiere decir que no apareciesen en la arena de alguna forma.  El problema es que los romanos no lo dejaban todo por escrito (por más que muchos se empeñen en repetir el mantra de que los romanos lo documentaban todo, ¡¡¡ojalá!!!), y el que no aparezcan mencionados no quiere decir que no estuvieran. 

Es más, las fuentes no hablan ni de perros salchicha, porque cuando lo hacen sobre estos animales solo distinguen entre pequeños, medianos y grandes. Y cuando se habla de pequeños perros es siempre haciendo referencia a que eran mascotas de compañía, sin ninguna otra función, más que la de ser perrillos falderos.

Pero, aparte de estas consideraciones, que podemos llamar "científicas", debemos tener en cuenta que la raza (ahora hago referencia ese dato que está en la prensa que dicen que eran teckels o tipo teckels) no aparece hasta el siglo XV en Alemania.

En la antigüedad sí existía una especie (no raza, ojo) de perro alargado.  En Egipto está representado:





Pero hablar de perro salchicha o, peor aún, de Teckel, es un presentismo que debemos evitar.


Y ya puestos  a hablar de los animales que han aparecido en la excavación, mucho ojo, señores de la prensa (aquí pongo un ejemplo, pero han sido varios los periódicos que han cometido este error), que los jaguares son originarios de América y a Europa solo llegaron tras su descubrimiento, después del siglo XV.




Esperaremos a ver qué nos cuenta el artículo científico sobre esos perrillos alargados, En cuanto tenga acceso a él os desvelo el misterio.

26 ago 2019

La entrada al anfiteatro Flavio. Los números sobre las arcadas.



Seguro que si has visitado el anfiteatro Flavio, el llamado Coliseo, en Roma, te has fijado que sobre algunas de las arcadas de la fachada exterior hay unos números en grafía romana, pero ¿sabes qué son y que significan?






El Coliseo tenía cabida para unos 50.000 espectadores (aproximadamente).  Algunos investigadores han calculado que unos 45.000 sentados y otros 5.000 en la parte superior que estarían de pie.  

A todas estas personas había que darles acceso al edificio de forma ordenada para evitar accidentes y además para hacerlo lo más cómodo y rápido posible.  

Estos números ayudaban a ello.  En realidad se trata del mismo sistema que se usa hoy en lugares donde va a haber una gran aglomeración de personas como los estadios, las plazas de toros o los campos de fútbol. 

El anfiteatro Flavio tenía a nivel de suelo 70 arcadas, numeradas del I al LXVI, las cuatro situadas en los ejes no tenían numeración, estos accesos estaban prohibidos al público.



En el momento de entrar cada uno debía llevar su tessera o entrada, en estos trocitos de cerámica aparecía el número de acceso, ese que aparece sobre las puertas.  Acto seguido se dirigía al maenianum o pasillo, estos también estaban indicados.


Hoy en día estos maeniana (plural de maenianum) son los mismos que recorremos para visitar el monumento.



Su utilidad real era doble: por un lado dar acceso al público, pero por otro, también, mediante  una galería múltiple, soportar el peso de la cavea, que era donde se encontraban los asientos para los espectadores.



A este último lugar, a tu asiento, se llegaba a través de un acceso transversal que partía de los maeniana, cuyo nombre es muy "gráfico", los vomitoria.



9 jul 2018

¿Cómo combatir el calor en el Coliseo? Sparsiones de agua azafranada.



Si has estado en Roma en verano seguro que te resulta difícil imaginarla sin el calor sofocante.  Las cientos de fuentes que hay por toda la ciudad ayudan a mejorar la situación, pero ¿nunca se has preguntado cómo sería un día de esos tan calurosos, en un espectáculo en el anfiteatro?

Imagen relacionada
http://urblog.org/index.php/Mundos/2008/07/25/fuentes_de_beber

El velarium (del que hablaré en otra entrada otro día) ayudaba a que los rayos de sol no llegasen al público, pero ¿y el calor? ¿y los olores que se generan por ese calor?  

Resultado de imagen de coliseo decoración mensulas

Pues para evitar ese malestar entre los espectadores, los romanos utilizaron un sistema que debió de ser muy parecido a nuestros nebulizadores en las terrazas de verano.  Un sistema de aspersión (los romanos lo denominan sparsiones) de agua perfumada que llovía sobre los sofocados espectadores.


Imaxe relacionada
https://blog-ferreteria.losgatosdeiscar.com/que-es-un-nebulizador/



Aunque en el edificio el sistema no se ha conservado, sí lo conocemos por las fuentes que nos dan abundante información.  Veamos...

Sabemos que el agua pulverizada olía a azafrán, lo que ayudaba a disminuir los fuertes olores de la enorme multitud, de los animales y de la sangre.  Lucrecio nos cuenta el azafrán utilizado era de Cilicia (La Naturaleza II, 416) y sabemos por Ovidio (Arte de amar I, 104) que el agua se tornaba color rojo (aunque mejor sería decir color azafrán, claro).

Resultado de imagen de agua de azafran
https://www.bodegasmezquita.com/azafran-propiedades-beneficios/

Por Séneca conocemos la base teórica del sistema: «¿Y cómo podría el agua estar en tensión sin la existencia de aire? ¿Dudas acaso de que el surtidor que, surgiendo de los basamentos que hay en medio de la arena, alcanza la parte más alta del anfiteatro, funcione gracias a la tensión del agua? Lo cierto es que .ni el esfuerzo manual, ni ninguna otra maquinaria puede enviar el agua y empujarla, como no sea el aire; se adapta a ésta y al mezclársele y presionarle, el agua se levanta, hace serios intentos en contra de su propia naturaleza y asciende, ella nacida para correr hacia abajo.» (Cuestiones Naturales II, 9.2) y «¿En la actualidad, pues, juzgas acaso más sabio al que inventó el modo de hacer saltar a inmensa altura, por ocultas cafíerías, el perfume del azafrán; que inunda los canales con súbita acometida de las aguas [...]?» (Epístolas 90, 15).

Por lo tanto el agua se forzaba a salir a presión por tuberías perforadas que rodeaban todo el perímetro exterior de la arena. Las gotitas se elevaban a gran altura para terminar cayendo entre el público.

http://jeanclaudegolvin.com/es/project/italia/italie-roma-scene-sparsiones-jc-golvin-2/

Además, por Lucano sabemos que había otros sistemas de refrigeración como el que consistía en convertir las estatuas de la parte superior de la cávea en pequeños manantiales de agua, también  azafranada (Farsalia IX, 808-810). Hace un símil muy desagradable entre una enfermedad («plaga de Libia») en la que el enfermo supuraba sangre por todos sus orificios con este sistema de humidificar y enfriar el ambiente: «tal como suele derramarse de todas las partes de la estatua a la vez la rociada de azafrán coricio, así despidieron a un tiempo todos sus miembros, a modo de sangre, un rojo veneno.»

Si queréis imaginar cómo debía oler aquel agua azafranada hay algunos perfumes comercializados en este momento que la incluyen entre sus ingredientes, aunque no es el único así que no será el genuino olor: L'Occitane, Escada, Korres.  Habrá que hacer un poco de arqueología experimental, aunque al precio que está el azafrán... 

¡Ánimo a los que seguís trabajando! y ya sabéis, si pasáis calor conseguíos un pulverizador de agua (aunque sea manual) y nada de azafrán o quedará todo colorado, como nos cuentan los sabios autores romanos 😉.



31 dic 2016

Las apariencias engañan: Colosos

Cuando mencionamos la palabra "Coloso" en referencia al mundo antiguo acuden a nuestra mente tres ejemplos:




  • El coloso de Rodas

  • La estatua colosal de Nerón 

  • El Coliseo que debe su nombre a esta estatua de Nerón.
Ya en épocas más modernas:


  • El Coloso de Goya

  • El Coloso de los cómics Marvel


Es decir, que cuando hablamos de Coloso imaginamos algo gigante, enorme y de ahí viene nuestra palabra "colosal" para algo gigantesco.

Pero esto es un "engaño" de la historia, por decirlo de alguna forma, porque la palabra Kolosso no tenía este significado cuando se utilizaba por primera vez.

"Kolosso", de dónde viene después Coloso, era una palabra doria que hacía referencia a los ídolos anicónicos, es decir, piezas que tenían forma antropomórficas y zoomórficas que se utilizaban para culto ya en época prehistórica, pero con una representación indeterminada.  

Con el tiempo comenzaron a tener ya una imagen determinada de un dios o de una persona (como es el caso del Ka en Egipto).  Pero, al mismo tiempo se utilizaban los anicónicos que podían ser utilizadas para echar maldiciones o hacer magia blanca y curar enfermedades. Y también eran los exvotos que los fieles dejaban en los santuarios como agradecimiento o como petición al dios.  

Es decir, que los kolossos eran pequeñas estatuillas de apenas unos centímetros.

Con el paso del tiempo se terminó por denominar kolossos a cualquier estatua, sin diferenciar material, ni tamaño ni a quién representase.

Fue con la aparición del Coloso de Rodas, escultura de Cares de Lindos del siglo III a. C., una de las 7 maravillas del mundo antiguo, cuando el significado de esta palabra cambió, y comenzó a utilizarse exclusivamente en las esculturas de grandes dimensiones, es decir, a las estatuas colosales.

Un curioso cambio de significado de una palabra para este fin de año.

¡¡FELIZ ENTRADA EN EL 2017!!


12 feb 2015

Marcial y el Coliseo de Roma



"No mencione la bárbara Menfis las maravillas de sus pirámides, ni el trabajo asirio se jacte de Babilonia; no se alaben los afeminados jonios con el templo de Diana, que el ara abundante en cuernos deje olvidar a Delos, y que los carios cesen de ensalzar con elogios inmoderados hasta los mismos cielos el Mausoleo colgado en el aire vacío. Toda obra humana debe ceder al anfiteatro del César, la fama celebrará únicamente ésta por todas."


"Aquí en donde el coloso sidéreo contempla muy de cerca las estrellas y se elevan en mitad de la vía altos andamiajes, irradiaban los atrios soberbios del fiero tirano y había ya una sola casa en toda Roma. Aquí en donde se eleva la augusta mole del hermoso anfiteatro estaban los estanques de Nerón. Aquí en donde admiramos las termas, obra prontamente acabada, un campo inmenso había expropiado las casas de los míseros ciudadanos. En donde el pórtico de Claudio proyecta sus amplias sombras, venían a terminar las últimas construcciones del palacio imperial. Roma ha sido devuelta a sí misma y, contigo en el trono, César, hace las delicias del pueblo lo que las hacía de su señor."



Marcial "Libro de los espectáculos", Epigramas I y II, traducción de José Guillén para la Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 2004.