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29 sept 2019

Un ejemplo de fidelidad perruna en época de Tiberio.



Cuenta Dion Casio que en tiempos del emperador Tiberio, hacia la fecha de la muerte de su madre Livia, mientras seguía ausente de Roma, un tal Latiario quiso quitarse del medio a un ilustre caballero romano llamado Ticio Sabino, y de paso ganarse el favor de Sejano.

Para ello utilizó la buena fe del pobre infortunado, por ser su amigo (con amigos así, ¡quién quiere enemigos!). 



El astuto Latiario escondió en la buhardilla de su propia casa a algunos senadores. Hasta allí condujo al incauto Sabino con el pretexto de hablar con él. Con excusa del lugar íntimo en el que estaban, donde nadie iba a oírlos, le sonsacó qué pensaba realmente de la situación.  Los senadores escondidos hicieron de testigo de las palabras de Sabino que no tenía ni idea de toda la artimaña.

Ese mismo día, Sabino fue hecho prisionero y encarcelado, muriendo más tarde en la celda.


Cuenta el autor que el cadáver del difunto fue arrojado al Tíber. Fue un capítulo de la historia de Roma bastante doloroso, añade Dion. 

Y cuenta que: "aún más dolorosa la hizo el perro de Sabino. El perro entró en prisión con su dueño, permaneció a su lado a la hora de su muerte y finalmente se arrojó al río."



Sin ninguna duda un ejemplo de finalidad perruna digna de una de esas noticias de actualidad que tanto nos gusta publicar en las Redes Sociales.

Fotos: autora.  Detalles de la escultura del Altes Museum de Berlín "Estatua de Meleagro", copia romana de un original griego. Siglo I d. C.



12 ago 2017

Una investigación de violencia de género en la antigua Roma



Que siempre ha existido la violencia de género es algo que nadie puede poner en duda, casos para ser investigados también hubo en la antigua Roma, aquí os dejo uno de ellos que nos cuenta Tácito y que fue el mismo Tiberio el que investigó para aclarar los hechos cual Sherlock Holmes, pero este con toga:

"El pretor Plaucio Silvano por motivos no determinados lanzó por una ventana a su esposa Apronia.  Al ser llevado ante el César por su suegro Lucio Apronio, respondió atropelladamente algo así como que, estando él profundamente dormido y por lo tanto desprevenido, su esposa se había dado muerte voluntariamente.  

Sin demora se dirigió Tiberio a su casa y visitó el dormitorio en el que eran visibles las señales de que ella se había resistido y había sido empujada.  Llevó el asunto ante el senado y, cuando se designaron los jueces, Urgulania, que era la abuela de Silvano, envió un puñal a su nieto.  [...] El reo, tras intentar herirse con el arma sin conseguirlo, se hizo abrir las venas.

Más tarde Numantina, su primera esposa, es declarada inocente de la acusación de haber vuelto loco a su marido con encantamientos y filtros".

Todo un caso para el CSI, no cabe duda.

Fuente: Tácito "Anales" IV, 22.
Foto: wikipedia (modificada por la autora)

12 oct 2016

El busto de Tiberio en Mago un antiguo artículo que re-publico.

Hace unos años escribí varios artículos en el blog de "Arqueología de Menorca" para la sección de "la pieza del mes".  Como parece que en su momento gustaron bastante y el blog ya no está activo voy a re-publicarlos aquí para que podáis leerlos o recordarlos si ya lo hicistéis en su momento.

Los artículos eran los siguientes:
  • El Horus de Benimaimut - Blog: Arqueología de Menorca - Sección: Pieza del Mes - 2011.
  • Imhotep, el dos veces adorado, hijo de Ptah - Blog: Arqueología de Menorca - Sección: Pieza del Mes - 2011.
  • El busto de Tiberio en Mago - Blog: Arqueología de Menorca - Sección: Pieza del Mes - 2011.
  • El peine de la cova des Carritx - Blog: Arqueología de Menorca - Sección: Pieza del Mes - 2011.Los tres cráneos de la Cova des Carritx,tres ejemplos de trepanación prehistórica - Blog: Arqueología de Menorca - Sección: Pieza del Mes - 2011.

El primero que voy a re-publicar es el que titulé (entrada original aquí):

"El busto de Tiberio en Mago"


Mago (Mahón actual) junto con Iamo y con Sanisera eran los núcleos más poblados de la isla de Menorca durante el periodo romano. Los tres estaban situados en los principales fondeaderos de la isla, Mago es considerado el mejor puerto de las Baleares y Pitiusas, por ello la gran importancia de esta ciudad como punto estratégico ya visto por los cartagineses que la bautizan como Magona. Se desconoce aún si su primera fundación fue por fenicios, púnicos o talaióticos, las primeras estructuras pre-romanas encontradas son de los siglos III a II aC. La ciudad se encuentra en un pequeño promontorio situado cerca del puerto, los restos arqueológicos encontrados en diversas excavaciones han dado pie a pensar “que en época republicana la ciudad sería un recinto fortificado de pequeño tamaño con una planta ortogonal y casas de paredes rectas”[i], Mela ya habla de un castellum. Hacia el cambio de Era la ciudad debió ir ganando en entidad y población, es en este momento cuando es realizado el bronce de Tiberio del que tratamos en el artículo y prueban que el proceso de romanización de la isla ya estaba en fase avanzada.


En 1759 Durante los trabajos de demolición del “raval” de Mahón realizados por el marqués de Lannion durante su gobierno de Menorca se encontró este busto del emperador Tiberio, fue comprado a los herederos del marqués y en 1762 fue donado a la Biblioteca Real. Hoy en día se encuentra en la Bibliothèque Nationale de France, departamento des Monnaies, medailles et antiques (París).

Se trata del único retrato imperial en bronce hallado en las Baleares y uno de los mejores retratos del emperador hallados en Hispania. 




El busto formaba parte de una estatua y su emplazamiento adecuado era el foro del municipio. De bronce, mide 38,7x27x24cm, es decir que se aproxima mucho al tamaño real de la persona de Tiberio. Según García y Bellido “Es evidente que se trata de una efigie de Tiberius joven en la plenitud de sus triunfos militares y mucho antes de que su vida decayese, ya Emperador, en la abyección y la ruina moral y física”[i].

El busto de Tiberio nos muestra un hombre de cara corta, triangular, labios encogidos y cerrados, mandíbula prominente, caballete de la nariz marcado. Los ojos aun conservan la laminilla de plata, recurso artístico frecuente, embutidas en el hueco dejado a propósito para ello en el bronce.



Se trata de una pieza realizada mediante la técnica de la cera perdida, procedimiento por el cual la pieza deseada era tallada en cera de abeja, esta cera era rodeada de un material que se solidificaba. La pieza era horneada, la cera se derretía y salía por unos orificios realizados para ello. Posteriormente era rellenada por el bronce fundido ocupando los espacios que anteriormente había ocupado la cera. Para extraer la pieza se destruía el molde.Después se trabajaban los detalles por medio de cincel y se arreglaban las imperfecciones.

Probablemente el busto sea parte de una estatua de bronce togada ya que en la base del cuello a la izquierda aparece una protuberancia quebrada en época antigua y patinada.

Tiberio fue el segundo emperador romano perteneciente a la familia Julio-Claudia, hijo de Tiberio y Livia, fue adoptado por Augusto cuando su madre se divorció de su padre y se casó con éste, momento en que era un niño y su madre estaba embarazada de su hermano. Dicen de él que fue un hombre que nació con mala estrella, lo cierto es que las malas lenguas atribuyen su gobierno a su madre Livia porque por una serie de fatalidades todos los herederos del gobierno de Augusto fueron muriendo hasta que llegó a él la herencia de este. No le gustaba su tarea de emperador prefiriendo recluirse o exiliarse para mantenerse lejos del gobierno. Su carácter no era del gusto de muchos, y Plinio el Viejo le calificó como “el más triste de los hombres”. Enamoradísimo de su primera esposa, fue obligado por Augusto a divorciarse y casarse con Julia, su alocada hija, esto aún enrareció aun más su carácter. En todo momento fue reticente a asumir el poder, probablemente sintiendo sobre él la sombra de su predecesor. No le gustaban los honores, ni las distinciones, ni las adulaciones (Suetonio, Tib., XXVII), era tímido y reservado. Se sentía un simple mortal así que no aceptó que levantasen en su honor y para su culto templos (Tác., Ann., IV, 37, 1). 

Respecto a su aspecto físico Suetonio (Tib., LXVIII) lo describe de la siguiente forma:

“Era grueso y robusto y su estatura mayor que la ordinaria, ancho de hombros y de pecho, gallardo y bien proporcionado. Tenía la mano izquierda más robusta y ágil que la otra, y tan fuertes las articulaciones que traspasaba con el dedo una manzana, y de un capirotazo hería la cabeza de un niño y hasta la de un joven. Tenía blanca la tez, los cabellos algo largos por la espalda y cayéndole sobre el cuello, según costumbre de su familia. El semblante hermoso, pero sujeto a cubrirse repentinamente de granos; los ojos muy grandes y, cosa extraña, veía también de noche y en la oscuridad, pero durante poco tiempo y cuando acababa de dormir; después su vista se oscurecía poco a poco. Marchaba con la cabeza inmóvil y baja, con aspecto triste y casi siempre en silencio. No dirigía ni una palabra a los que le rodeaban; o si les hablaba, lo cual era muy raro, era con lentitud y con blanda gesticulación de dedos. Augusto había observado sus costumbres desagradables y arrogantes, y trató más de una vez de excusarlas ante el pueblo y el Senado como defectos hijos de la naturaleza y no del carácter. Gozó de salud poco menos que inalterable durante casi todo el tiempo de su reinado, aunque desde la edad de treinta años la dirigió a su antojo, sin ayuda ni consejo de ningún médico”.


Bibliografía:

BALIL, A. Busto del emperador Tiberio hallado en Mahón. Palma de Mallorca, 1985.
BLAZQUEZ, J.M. Tiberio emperador. Conferencia pronunciada en la Fundación Gregorio Marañón. Madrid. Noviembre 2004.
FUGA, A.; ROIG, E. Técnicas y Materiales del arte. Madrid, 2004.
GOMEZ PANTOJA, J. (Coord.). Historia Antigua (Grecia y Roma). Barcelona, 2009.
MONTANELLI, I. Historia de Roma. Barcelona, 2003.
RIERA, M. Menorca en tiempos de la dominación romana. Mayurqa , 2003, 129-144.
VV.AA. El mundo romano en las Illes Balears. Obra Social y Fundación “La Caixa”, 2005.


[i] GARCIA y BELLIDO, A. Esculturas romanas de España y Portugal. 1949.
[i] PLANTALAMOR, L.-PONS, O. La ciudad romana de Maó: estado de la cuestión. Congreso l’Africa romana XI. Ozieri, 1995.