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25 jul 2012

"Otro verano mas, pero no igual" por Don Manuel Martín-Bueno

Ayer el profesor y doctor Don Manuel Martín-Bueno colgaba, en los espacios de Facebook que él organiza, un texto que me emocionó porque soy de ese grupo de personas de las que escribe.  Así que le pedí permiso para subir el texto a Arqueología en mi Jardín para poder compartirlo con todos vosotros.


OTRO VERANO MAS, PERO NO IGUAL
Manuel Martín-Bueno

La Comarca de Calatayud 20 de Julio de 2012.

La Arqueología, la recuperación del Patrimonio Arqueológico, vuelve a ser la tarea principal de miles de estudiantes, arqueólogos, investigadores y profesores que dedican fundamentalmente todo o buena parte del verano a formarse, recuperar e incrementar esa riqueza excepcional que constituyen los restos del pasado de la Humanidad, para que toda la sociedad pueda posteriormente conocer mejor su pasado, aprender de él y procurar evitar los errores históricos para y así no volver a incurrir en ellos en el futuro.

Dicho así parece muy sencillo, una tarea veraniega con alguna incomodidad producida por la climatología de cada lugar si nos da la espalda el tiempo bonancible, insectos, polvo, algunas dificultades provocadas por la adaptación al medio de los que acuden por vez primera a un trabajo de campo, la integración en equipos que pueden ser numerosos, ciertas incomodidades en los alojamientos o en la alimentación y poco mas.

La realidad es muy diferente empezando por la misma finalidad de los objetivos a alcanzar que dependen muy mucho de los lugares en los que se desarrolle la tarea. La arqueología es una ciencia histórica sensacional que permite ver con ojos de experto a los ya formados o aprender a hacerlo a los neófitos, detalles del pasado que han permanecido en el terreno, en la vegetación, en los restos que sacamos a la luz, porque han permanecido enterrados durante siglos y a través de ellos podamos leer lo acaecido y extraer conclusiones que nos faciliten el conocimiento histórico, para comprender mejor lo ocurrido hace cientos, miles de años o para corroborar teorías con las que se ha elaborado la historia o formular otras nuevas para modificar lo que hasta ayer era una verdad incuestionable.

La arqueología es una ciencia que se nutre de su propio método de análisis del pasado y convive, colabora y requiere de la colaboración de otras ciencias denominadas auxiliares, que nos facilitan esa mirada para avanzar un poco mas allá de donde llegamos con nuestros propios ojos. Hoy día no se concibe la arqueología, lo mismo que otras muchas ciencias sin esa colaboración imprescindible, que hace que el trabajo se desarrolle de manera interdisciplinar en horizontal para extraer lo mejor de esa colaboración con otras ciencias y otros especialistas. Es la grandeza y miseria de una ciencia humana consciente de sus capacidades y de sus limitaciones, pero a la vez capaz de abrir los ojos al exterior y hacer que los abran igualmente aquellos que pueden ayudarnos en nuestra tarea, muchas veces lenta, pausada, de cepillo y paletín para no perder el mínimo detalle que se pueda esconder tras el huesecillo mas modesto, el fragmento de cerámica o silex mas minúsculo o incluso la magnífica columna o estatua del mármol mas fino y exquisito que podamos imaginar.

La arqueología nos aproxima a tiempos pretéritos para leer en las huellas de la tierra aquello que nunca se escribió en documentos o se esculpió en piedra, la arqueología en suma es una prolongación simultánea de nuestro brazo y nuestros conocimientos científicos, para convertir en información válida lo que en el campo es una experiencia humana, un esfuerzo físico con cada palada de tierra con cada carretillo de escombros que va al vertedero después de haber recogido hasta el más minúsculo resto material digno de ser analizado de forma cuidadosa y pormenorizada, tratado con el mimo debido a nuestra historia y patrimonio para poder depositarlo una vez estudiado en un museo, almacenarlo en un laboratorio en espera de la actuación de otros expertos o ser incluido, si se trata de estructuras monumentales en un circuito turístico en el que el aprovechamiento educativo y cultural puede ser mediato.

Ese suele ser el desarrollo habitual de nuestra tarea en los meses veraniegos en los que los estudiantes que necesitan aprender y los voluntarios que desean conocer mas, acuden en tropel a las excavaciones arqueológicas que salpican la geografía de los distintos países.

En este verano de 2012, en Calatayud, en Aragón, en gran parte de las provincias de España, esta actividad no se podrá realizar o se está llevando a cabo con un esfuerzo extraordinario, con gran escasez de medios, a veces inexistentes, que tendrían que ser atendidos, como tantas otras cosas por las administraciones públicas y ahora no lo son. También a nuestra actividad le ha sacudido con tremendo vigor la crisis económica lo que acarrea de inmediato una merma de conocimiento científico, disminución de la preparación de estos futuros arqueólogos, muchos de los cuales, muchísimos, se han tenido que quedar sin su oportunidad de formación y lo que es mas terrible, la destrucción y deterioro de infinidad de elementos arqueológicos que la intemperie y los agentes atmosféricos y antrópicos se encargarán de borrar del mapa cultural y patrimonial. Este año, también en esto empezamos a ser mucho mas pobres.

Desde el Mvnicipium Avgvsta Bilbilis y con un equipo muy reducido enviamos un abrazo fraternal a quienes se han tenido que quedar en casa por la estulticia, la avaricia y el mal gobierno de quienes nos han llevado a esta situación dolorosa.


De paso os recomiendo "Diario de las excavaciones de Bílbilis y Valdeherrera" para estar al día de todas las novedades sobre los trabajos que se están realizando en estos interesantísimos yacimientos arqueológicos que el D. Manuel Martín-Bueno dirige.  No dejéis de entrar en la pagina de FB y darle a "me gusta".  Gracias!


20 jun 2012

Excavando en el Puig de Alcoi

Estos días estoy excavando en El Puig de Alcoi así que no tenía mejor excusa que escribir sobre el yacimiento.

Vista aérea del yacimiento

Todas las mañana subimos medio kilómetro con 60 metros de desnivel, por una pista forestal, entre pinos y encinas, hasta llegar al yacimiento.  El poblado ibérico ocupa toda la cima de la montaña.  Se encuentra a 890 metros de altura y las vistas son impresionantes.

Vistas desde el yacimiento


El poblado comenzó siendo ocupado en época de la Edad del Bronce, durante gran parte del primer milenio aC aunque los restos más visibles son los del siglo IVaC.  Se encuentra en la zona denominada La Hoya de Alcoi, que durante el siglo V aC estaba ya bastante habitada.  Es en este momento cuando las novedades culturales de la cultura ibérica comienzan a llegar a la zona, a la vez que comienzan a penetrar novedades culturales de pueblos Mediterráneos como fenicios y púnicos: la metalurgia de hierro y el torno.  Entrarían en la zona subiendo el río Vinalopó  y luego siguiendo los valles de Barxer, Bañeres y Benejama.   Es en este momento cuando podemos encuadrar el yacimiento.

Otra vista desde el yacimiento

El Puig dominaba desde el sur la partida de La Canal, dedicado a la agricultura y que era, como ya he comentado, corredor de comunicaciones.  Destacan a su alrededor los bosques del Carrascal de la Font Roja al Sur y Els Plans al noroeste.


Una vista más del paisaje desde el yacimiento, es decir, de la zona controlada desde el poblado, como las otras fotos anteriores.

Cuando llegas al poblado, subiendo por el mismo camino que utilizaron los propios íberos, lo primero que encuentras en una torre de poco más de 2 metros de altura, en su momento pudo llegar a medir los 4 metros, medía 5x12metros y realizada con grandes piedras talladas montadas en seco.  Lo que ahora venos es la reconstrucción  de los arqueólogos de hace unos años.  La torre está en el lado derecho y al izquierdo encontramos la puerta de entrada, retranqueada respecto a la torre.  Esto tiene un sentido práctico: la mayoría de personas al ser diestras llevan el escudo en la izquierda y la lanza en la derecha, así que el lado más débil es el derecho para poder descargar sobre él todo aquello que se quisiera desde la torre.  En una segunda fase del ataque antes de llegar a la puerta, y debido a lo estrecho del camino y lo angosto, desde la torre podría seguir arrojándose por ejemplo piedras para defender el poblado.  Es obvio que existía una necesidad defensiva en la ubicación del poblado.

Reconstrucción de la torre de entrada

La torre de entrada

Consolidación de la torre de vigía y entrada al yacimiento

Todo el poblado estaba amurallado, incluso por los lados menos accesibles, es una pena que se perdiese a principios de siglo, cuando un terrateniente compró El Puig para plantar viñas y lo aterrazó utilizando las piedras de la zona, es decir, las del derrumbe de la muralla y de las casas.  Al mismo tiempo estos aterrazamientos han conservado gran parte del yacimiento y de su información, al no permitir los corrimientos de tierra y al servir de protección como pequeñas capsulas del tiempo.

Camino de entrada al poblado desde la torre

Camino de entrada al poblado

El poblado deja de estar habitado, al parecer, a causa de trifurcas con le cercano poblado de la Serreta de Alcoi, que es cuando crece de forma significativa.  Así que se piensa que la población de El Puig podría haber pasado a la Serreta.

Muralla en uno de los laterales, bajo ella el terraplén.

Vista de las zona superior del yacimiento

Dentro del yacimiento encontramos viviendas de una o varias habitaciones, con la estructura típica de los poblados íberos de planta cuadrangular con cimiento de piedra trabada con barro y alzado de tapial, por lo que se ha perdido.  En ellas, durante campañas anteriores, han aparecido hogares, bancos de piedra adosados a muros y cerámica de varios estilos, destacan una crátera de la Magna Grecia, y otras piezas ibéricas, falcatas, puntas y regatones de lanza, pesos de balanzas, hebillas y pesas de telar.  Lo habitaban unas trescientas personas.  Y estas casas estaban articuladas entorno a una calle, que siempre que la topografía lo permitía eran rectas.

Crátera de la Magna Grecia encontrada en campaña anterior en el yacimiento.