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18 ago 2019

La iconografía del funeral de Patroclo bajo una perspectiva etrusca.

Dice Homero en su "Ilíada":

Ahora, Patroclo, ya que voy a ir bajo tierra después de ti, no te tributaré las exequias hasta que traiga aquí las armas y la cabeza de Héctor, el asesino tuyo, oh magnánimo amigo.  Degollaré delante de tu pira a doce ilustres vástagos de los troyanos, irritado por tu muerte.

Quedémonos con estos datos:
-Aquiles promete que va a degollar a 12 nobles troyanos
-Lo hará frente a la pira funeraria, es decir, antes de que arda la pira.

«¡Atrida y demás paladines del bando panaqueo! Apagad primero con rutilante vino la pira entera en el espacio que la furia de la llama ha alcanzado. Después recojamos los huesos de Patroclo Menecíada, distinguiéndolos con cuidado: fáciles son de reconocer, pues su cuerpo yacía en medio de la pira y los demás aparte, en el borde, donde en confusión han ardido hombres y caballos. En una áurea urna y con una doble capa de grasa los hemos de guardar hasta el día en que también yo me oculte en el Hades. Un túmulo no muy grande os mando que hagáis con vuestra labor, del tamaño que creáis conveniente. Más tarde lo debéis erigir ancho y elevado los aqueos que después de mí quedéis en las naves, de muchas filas de remeros.»

Así habló, y obedecieron al velocípedo Pelida. Apagaron primero con rutilante vino la pira en toda la extensión alcanzada por la llama y cubierta de una profunda capa de ceniza. Llorando, los blancos huesos de su buen compañero recogieron en la áurea urna y en la doble capa de grasa. Los depositaron en las tiendas y los taparon con un fino lienzo. Trazaron el círculo de la tumba y pusieron los cimientos alrededor de la pira; luego vertieron encima tierra a montones y tras hacer el montón del túmulo volvieron a irse.

Quedémonos por ahora con este dato:
- Túmulo de forma circular.

¿Cómo resolvieron iconográficamente este pasaje tan importante de la Ilíada los griegos?


Fuente: Wikipedia Commons

Así de simple: Aquiles, espada en mano, sacrifica a los nobles troyanos (fijémonos en la calidad de sus prendas) frente a la pira funeraria de Patroclo (cuyo nombre además aparece bajo esta en esa especie de podio-escalón).

Los griegos lo tenían muy fácil, puesto que su rito funerario no era demasiado diferente desde que Homero cuenta cómo es enterrado Patroclo hasta la llegada del cristianismo que es cuando más o menos comienzan a ser inhumados (ya no incinerados).

Pero, ¿que pasa con los etruscos? Los etruscos también se incineraban, pero no lo hacían siguiendo el rito griego, tenían el suyo propio que además desconocemos en gran parte.  Los etruscos lo que hacen es interpretar a su manera este pasaje de la Iliada, adaptándolo a lo que ellos conocen.  Así que así es como ellos representan el mismo pasaje:


Ahí tenemos a Aquiles degollando a un joven noble troyano.  En este caso han cambiado las tornas, Aquiles aparece vestido y el cautivo desnudo, probablemente para los etruscos, como luego lo fue para los romanos, la desnudez no era una opción, era algo vergonzoso, por eso Aquiles aquí, el héroe, aparece vestido.

¿Y dónde hace el sacrificio?  Ahora la pira funeraria no aparece.  En este caso, los etruscos, como probablemente no tenían ritos funerarios relacionados con la incineración optan por trasladar el degüello al momento en que ya ha sido enterrado Patroclo, porque para ellos era el momento más importante del funeral como sabemos por las representaciones que hay en numerosas tumbas de la Toscana.

Os podéis preguntar ¿y dónde está la tumba? El segundo texto que os he colgado cuenta que Patroclo es enterrado en un túmulo circular.  Los etruscos también se enterraban en túmulos, pero en este caso han decidido representar la marcación de la tumba, y está ahí detrás, justamente, perfectamente representada.  Se trata de esa columna con un capitel dórico sobre el que se encuentra un huevo. Los etruscos marcaban sus tumbas mediante cipos, algunos muy similares a ese que aparece en la cerámica.  Mirad:




Este es un buen ejemplo que nos muestra cómo los etruscos NO copiaron a los griegos, como se nos ha repetido constantemente.  Los Etruscos lo que hicieron fue reinterpretar muchos de los elementos que circulaban por el Mediterráneo en aquellos momentos, ya fuesen griegos (como en este caso), egipcios o próximo orientales.  El mar Mediterráneo en aquellos momentos era un lugar tan "pequeño" como lo es ahora y los flujos de información iban y venían.  Los pueblos se comunicaban, comerciaban e intercambiaban conocimientos, arte, cultura y tradiciones.

Texto: Homero, Iliada, traducción de la ed. Gredos.
Fotografia 1: Wikipedia Commons
Resto fotografías: autora. Piezas del Altes Museum (Berlín)

18 abr 2019

Un sarcófago etrusco, Ovidio y los nombres de los perros en la antigüedad grecorromana.

En le museo Arqueológico de Florencia podemos ver este precioso sarcófago etrusco, en el lateral de cuya tapa se representa el mito de Acteón y los perros.  Una imagen y una leyenda que nos sirve de excusa para conocer un poco más acerca de la relación entre hombre y animal en la antigua Grecia y Roma, algo muy interesante sobre la vida cotidiana que a veces queda en segundo plano: los animales domésticos.  Ovidio nos ayuda a documentarnos al respecto de estos animalillos que hoy os traigo al blog.


Recordemos el mito:

"Nada más entrar en la cueva que rezumaba agua, las ninfas, al ver a un hombre desnudas como estaban, se golpearon el pecho, llenaron todo el bosque con sus aullidos repentinos y, colocándose alrededor, cubrieron a Diana con sus cuerpos; pero la diosa es más alta que ellas, y su cabeza sobresale por encima de las de todas. El color del rostro de Diana al ser vista sin ropa era semejante al que acostumbran a tener las nubes cuando las alcanza de lleno el reflejo del sol, o al color de la purpúrea aurora.

Aunque estaba rodeada por la turba de sus compañeras, sin embargo se puso de costado y volvió el rostro, y, aunque querría haber tenido a su alcance las flechas, cogió lo que tenía a mano, agua, y salpicó el rostro viril; y, rociando su cabellera con las vengadoras aguas, pronunció estas palabras, que anunciaban la desgracia por venir: «Ahora puedes contar, si es que puedes contarlo, que me has visto sin vestidos».

Y sin más amenazas, le pone sobre la húmeda cabeza los cuernos de un ciervo de larga vida, aumenta el tamaño de su cuello y aguza la punta de sus orejas, le transforma las manos en pezuñas y los brazos en largas patas, y cubre su cuerpo con una piel manchada. A ello añade también el miedo; el héroe hijo de Autónoe huye, y se asombra en plena carrera de su rapidez.




¿Qué hacer? ¿Volver a casa, al palacio real? ¿Ocultarse en los bosques? Aquello se lo impide la vergüenza, esto último, el temor. Mientras vacila, lo han visto los perros.

[...]

Esta jauría lo sigue hambriento de presa por rocas y peñascos y por peñas inaccesibles, por donde el camino es difícil, por donde no lo hay. Él huye por lugares por los que a menudo era él quien perseguía, huye, ¡ay!, incluso de sus propios criados. Querría gritar: [«Yo soy Acteón, reconoced a vuestro amo»]. Las palabras no responden a su voluntad; el aire resuena con los ladridos.

Melanquetes lo hiere el primero en el lomo, Terodamante es el siguiente; Oresítrofo se le engancha en la espaldilla (éstos habían salido más tarde, pero habían adelantado a los otros por los atajos del monte). Mientras retienen al amo, el resto de la jauría se les une, y le hinca los dientes. Ya no hay sitio para más heridas; Acteón gime y produce un sonido que, aunque no es humano, un ciervo no podría emitir, y llena con sus tristes quejas las montañas que le son familiares; con las rodillas dobladas en postura suplicante, como si estuviera pidiendo algo, gira su rostro mudo en todas direcciones, como si fuesen brazos. Pero sus compañeros,ignorantes, instigan a la veloz jauría con los gritos acostumbrados, buscan con la mirada a Acteón, y, como si estuviera ausente, cada vez con más empeño llaman a Acteón (al oír su nombre vuelve la cabeza), y se lamentan de su ausencia y de que tarda en contemplar el espectáculo de la presa que se les ofrece.

Él quisiera sin duda estar ausente, pero está presente; y quisiera sólo ver, no sentir las feroces hazañas de sus perros. Lo rodean por todas partes y, metiendo el hocico en sus entrañas, desgarran a su amo bajo la falsa apariencia de ciervo; dicen que si su vida no se hubiese extinguido por las numerosas heridas, no se hubiera calmado la ira de Diana, la diosa del carcaj."

Este texto de Ovidio, libro III de su Metamorfosis es muy interesante por la información que nos da acerca de algunos de los nombres de los cánidos que aparecen la historia.  Se trata de una lista bastante extensa (unos 35, aunque Ovidio dice que hay muchos más pero no da sus nombres) y su origen griego denota esa moda helena que siempre rodeó a la sociedad etrusca y romana y que durante el tiempo de Augusto dominó en Roma apoyada y amplificada por el emperador.

Veamos el listado que nos da el autor. Como nos podemos fijar sus nombres hacen referencia a cualidades físicas, habilidades, incluso a veces nos dice si son machos o hembras, cual es su procedencia o si realizaban alguna función además de la de la caza.

  • Melampo significa «patas negras» y que es de Gnosos.
  • Icnóbates, «rastreador» que es de raza espartana.
  • Pámfago, arcadio
  • Dorceo, arcadio
  • Oríbaso, arcadio
  • Nebrófono
  • Terón, «fiera»
  • Lélape
  • Ptérelas , «alado»
  • Agre
  • Hileo, «pastora»
  • Nape, concebida de un lobo
  • Peménide, una perra pastora
  • Harpía, otra perra a la que además la acompañan sus dos hijos (sus nombres no aparecen)
  • Ladón, de Sición
  • Drómade 
  • Cánaque 
  • Esti te 
  • Tigre 
  • Alce 
  • Leucón, blanco
  • Ásbolo, negro
  • Lacón, muy fuerte
  • Aelo, poderoso en la carrera
  • Too
  • Licisca, veloz 
  • Ciprio, hermano de Licisca
  • Hárpalo, con la frente negra y marcado por un lunar blanco en el centro.
  • Melaneo 
  • Lacne, nacida de padre icteo  y de madre laconia y hermana de Melaneo.
  • Labro
  • Argiodonte 
  • Hiláctor, «aullador», con fuerte ladrido.


Sin ninguna duda un interesante documento para conocer cuáles eran los nombres que daban griegos y romanos a sus perros.



Fuentes:
Ovidio, Metamorfosis, traducción para la ed. Gredos
Fotos: autora.


10 mar 2019

¿Cómo diferenciar un templo etrusco de uno griego?



¿Cuántas veces nos han dicho que el mundo etrusco y romano ha bebido de Grecia? o que Roma se lo debe todo a los griegos, que simplemente copiaban de aquellos y reproducían lo que ya estaba inventado por los helenos.  

¿Son ciertas estas afirmaciones?  Yo creo que no del todo.  Pienso que lo que hicieron los romanos fue tomar algunas técnicas ya experimentadas por los griegos (y no solo por ellos, otras tantas también probadas por egipcios, fenicios, púnicos y culturas próximo orientales) para innovar y darles un giro de tuerca.  

Nunca me cansaré de decirlo: los romanos eran gente muy práctica y si ya estaba inventado ¿para que inventarlo ellos?  Pero eso sí, mejorando los diseños hasta el punto de que actualmente aún utilizamos sus técnicas constructivas.

Vamos a comenzar por el principio, los antepasados de los romanos eran los etruscos y estos ya hacían sus pinitos en temas de innovación.  Ayer colgaba en twitter e instagram esta pregunta (si no me sigues aún no sé a qué esperas): 

¿En qué se diferencia un templo etrusco de uno griego?  Estamos acostumbrados a ver todo aquello que los hace iguales, pero puede que sea mucho más interesante ver lo que los aleja para darnos cuenta de que esa supuesta copia era simplemente inspiración.

Las diferencias son muchas, yo aquí únicamente voy a poner unas cuantas de tipo arquitectónico.  Quizás en un futuro prepare otra entrada sobre las diferencias artísticas.

Comenzamos....

¿Qué diferencia un templo etrusco de uno griego?

Una de las principales, es el podio que utilizan los etruscos y después los romanos.  Un podio alto , es decir la base sobre la que se levanta el templo.

Imagen relacionada

En Grecia este podio no existía y lo que encontramos en su lugar es un basamento bajo sobre el que se levanta una escalinata, un estilobato.  

Imagen relacionada

Esa es una segunda diferencia: mientras que en el templo griego la escalinata rodea todo el templo, en el etrusco solo habrá una frontal, axial con la puerta de la cella (cámara donde se albergaba la escultura del dios o dioses).

Los templos griegos tienen la cella divida en varias estancias: naos (cella en latín), opistodomus, a veces pronao y a veces también otra parte posterior llamada posticum.  

Imagen relacionada
Los templos etruscos nada más tenían una cella, 

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La única excepción es el templo de Júpiter Óptimo Máximo Capitolino que tenía una por cada una de las tres deidades de la Tríada Capitolina.


Otra diferencia curiosa es que los templos griegos siempre se construyen en piedra, el mármol es el material favorito. Los etruscos debido a la dificultad de encontrar piedra en sus tierras utilizaban productos como la madera, el barro, las ramas... por este motivo sus templos son de terracota en lugar de piedra, por ejemplo, las columnas eran era de madera y utilizaban el ladrillo profusamente, aunque sobre él probablemente estucaban y pintaban para darle aspecto de piedra.

Otra diferencia más: el porche en el templo etrusco (próstilo) es mucho más profundo que en el griego.

Hay muchísimas diferencias más, pero estas son las básicas y que los romanos desarrollarán con posterioridad.  Otro día hablamos de las diferencias artísticas como la decoración del tímpano ;).

Si bien es fácil diferenciar el templo etrusco del griego os aviso que no es tan simple hacer lo mismo entre un templo etrusco y otro romano porque ambos terminan fusionándose.  

Fotos de Wikipedia y arkiplus